sábado 7 de noviembre de 2009

Alberca

Esa piel en remanso del agua y el espejo
donde resbalan ciegos eslabones de días,
opacos, duros como labios inapelables al beso,
y sin embargo nítidos, enrojecidos
por la luz volatinera con que el sol se divierte en una onda repentina.

El filo de una alberca, la memoria
donde el invierno se desangra en racimos de nubes.
Y las últimas aves que arrebatan al aire escorzos, despedidas.
El filo preciso que separa el amor imposible de dos mundos
o una senda desdoblada:
Una parte que rueda hacia el ocaso
con la ruina de la tarde, y nuestra vida a cuestas, con todas las preguntas.
Otra parte que queda esculpida en silencio,
en la sombra creciente,
acumulando el poso inútil de lo que ya no es,
precipitándose en su propio abismo
y en el color cansado, vagamente sepia,
del agua y la mentira.

19 ESCOLIOS:

NEVSKY dijo...

Precioso

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias, Nevsky.

ana de la robla dijo...

Un poema como un pañuelo, Juan Manuel... Siempre un silencioso placer. Beso.

ana dijo...

Esta imagen me parece magnífica

"Una parte que rueda hacia el ocaso
con la ruina de la tarde"

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Excelente poema, Juan Manuel.

El filo de una alberca, la memoria
donde el invierno se desangra en racimos de nubes.

¡Qué grande! Y también, los dos últimos versos. Mi felicitación teñida de envidia.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Un gozo de lectura en esta mañana fría de domingo. Nunca había pensado que el color del cansancio sea el sepia. Un abrazo.

Juan Manuel Macías dijo...

Ana (de la Robla), me alegran mucho tus palabras, de verdad, y saber que estás ahí. "Un poema como un pañuelo"... Me gusta esa comparación. Un beso.

Gracias, Ana (Gorría). Celebro que esa imagen te guste.

Gracias, Antonio (Rivero Taravillo), por tu generosa lectura. Un abrazo.

Y gracias también a ti, Antonio (Serrano Cueto). El sepia y las fotos viejas. Como sabemos los que nos hemos criado a los pechos del Photoshop... Otro abrazo.

Álex Chico dijo...

Juan Manuel, acabo de aterrizar de Oviedo y me encuentro con tu poema. Magnífico. Con textos como el tuyo, uno se da cuenta de que funciona mejor en la literatura que en la vida.

Abrazos.

ana de la robla dijo...

Siempre merodeo por aquí, aunque a veces en silencio... Tu casa es hermosa. Beso.

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias, querido Álex. Ay, no hablemos de la vida, que llevo una temporada conduciendo por la izquierda. En fin.
Ya me contarás qué tal por Asturias. Magnífica, por cierto, la nueva entrega kafkiana.
Un abrazo.

Juan Manuel Macías dijo...

Me gusta mucho que vengas, Ana. Gracias.
Otro beso para ti.

Sergio dijo...

Me ha encantado la melancolía que destilan estos versos. También la sencillez que no es óbice para mostrar tantos matices con imágenes. De los poemas que has colgado ha sido, tal vez, el que más me ha gustado.

gracias, felicidades y un saludo.

Juan Manuel Macías dijo...

Gracias, Sergio, eres muy amable. Fíjate, aunque uno quiere a todos sus hijos por igual, este poema, de entre los que he colgado aquí, no sería de mis preferidos. Pero mi opinión es una opinión como otra cuaquiera y sin mayor autoridad. Cuando uno suelta a volar estas cometas con todo el cariño del mundo, ya son vuestras.
Un abrazo.

José Luis Gómez Toré dijo...

Un hermoso poema...

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias, José Luis. Hermosos poemas, los tuyos, en la última entrega de poesía digital.
Un abrazo.

Olga B. dijo...

Este poema es tan bueno como todos los demás. Tienes el don.
Besos.

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias, Olga.
Besos.

Begoña dijo...

Simplemente cierto.Besos Juan.

Juan Manuel Macías dijo...

Gracias, Begoña.
Un beso.