lunes, 18 de enero de 2010

Calipso (un viejo poema)

De las llanuras del oscuro ponto,
de la mudable ley de viento y luna,
llego a la dulce rada de tus brazos.
.........Ponte de oscura.

Ponte las medias negras, teje el vértigo
de la alta seda, y lenta vierte el vino
sobre tu piel, y bajo las estrellas
.........baila, Calipso.

El mundo canta al fondo de tus ojos
el verso azul y la canción profana.
Déjame hundirme en ti, que aullando vienen
.........las horas pálidas.

En tu cintura se aboveda el tiempo
y es medianoche siempre entre tus piernas.
Aunque un desnudo sueño seas, quédate
.........sólo con medias.

***

10 comentarios:

Rafa Herrera dijo...

Negras las medias, de esperanza el verso,
cuelga el exvoto del marino alegre
junto a las aras de la misma cueva
donde se ahogara.

Olga B. dijo...

Es muy bueno. Con ecos de la cálida y femenina voz de las Andrews sisters y la sensualidad dulce de Calipso. Deliciosamente frívolo, pero muy serio ese desnudo sueño y las solitarias medias, fundamento de la civilización occidental;-)
Uf.
Besos.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Me gusta mucho, J. Manuel. Incluso ese "ponte de oscura", de sintaxis osada, adónico de tu tan querida estrofa sáfica. He visto en tus versos a una Calipso tan seductora, que envidio la suerte de Odiseo.
Un abrazo.

Ana dijo...

Me encanta. Sensual y pícaro y algo desesperado. Es bueno tener una dulce rada donde refugiarse...

Juan Manuel Macías dijo...

Perdonadme todos por mi tardanza en contestar. No estaba encerrado en la cueva de Calipso (que ya me gustaría a mí), sino navegando por los confusos mares de la crítica textual y la tipografía digital.

Gracias, rafa, por tu aportación a la causa estrófica, siempre bienvenida. Un abrazo.

Juan Manuel Macías dijo...

Gracias, Antonio. Y felicidades por tu próxima publicación. Entre unas cosas y otras no he podido ir a tus silenos a darte la enhorabuena.
Abrazos.

Juan Manuel Macías dijo...

Gracias, Ana, y rebienvenida. Un saludo.

Juan Manuel Macías dijo...

Olga, este poema es muy antiguo. Fíjate si lo será, que podría datarse perfectamente en el siglo pasado. Pero no me apiado demasiado por quien lo escribió jeje.

Muchas gracias, y también por fijarte en las Andrew Sister jeje. Qué tiempos, cuando pilotábamos nuestros bombarderos sobre Europa.

Besos.

ana de la robla dijo...

Las Andrew Sister me recuerdan una infancia impostada en unos años que no me pertenecieron, a la que llegué por unos discos en casa de mis abuelos.
Calipso llegó hasta mí algo más tarde -no mucho más, la verdad-; pero esas medias negras que le pones -que oscura le pones, y seguramente con costura- la convierten en una delicosa pin-up de los 40 que me hace sonreír y recordar.
Gracias por el bello poema. Beso.

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias, Ana. El primer recuerdo de mi infancia con Calipso creo que se retrotae al barco de Cousteau. Luego vendría la de la cueva. Y las hermanas Andrews, ya en la flor de la madurez, tardías, tardías :-)
Un beso.