Denique sit quod uis, simplex dumtaxat et unum! ("¡Sea, en fin, lo que quieras, pero al menos que sea simple y uno!"), escribió Horacio en su poética (Epístola a los Pisones), y asombra comprobar cómo este verso sigue respirando a través del tiempo y el caprichoso trajín de las estéticas, a salvo incluso de la naftalina clasicista. Sí, haz lo que quieras: sé extenso o breve, cóncavo o convexo, sólido o líquido, simétrico o asimétrico, pero quiere que el poema siempre sea tenido por uno. Lo que se ama sólo puede ser singular, y ni siquiera la suma dócil de las partes logra contentar a un amante que se precie de serlo. Tal vez algún día venga el desamor o la filología a ejecutar el bajo rito de lo múltiple. Pero si te mantienes firme en tu mirada clara, no te dejarás impresionar por el trucado, rencoroso serrucho del ilusionista.
7 comentarios:
Somos pocos los que concebimos, como Horacio, esa unidad del poema, Juan Manuel. El fragmentarismo siempre ha estado presente y ahora mucho más extendido por el virus posmodernista.
Un fuerte abrazo
Un poeta amigo dice que hasta los defectos de un poema le son propios, y por tanto, necesarios.
Un abrazo
Ernesto
PD: ¿Recibiste mi correo?
Gracias, Antonio. Creo que una de las virtudes de este poema de Horacio es que, como poética, sabe adaptarse a cualquier época como un guante. Incluso dentro de lo fragmentario o lo aparentemente disjunto se puede apreciar una búsqueda de la unidad.
Un abrazo fuerte.
Y yo estoy de acuerdo, Ernesto. Lo que para unos son defectos, para otros son características, lo que individualiza.
Sí, recibí tu correo, muchas gracias. Pero entre mis problemas de salud y un percance doméstico de esta semana, he estado un poco apartado de internet, así que siento no haber podido contestarte aún. Lo remedio pronto.
Abrazo.
No pasa nada. Sólo que hace unos días una amiga me envió un correo y se perdió en el ciberespacio; y estaba pensando que quizá podía haber pasado algo de eso.
Espero que tanto tus problemas de salud como ese percance hayan sido poca cosa, y que todo marche ya bien.
Un abrazo
Vigila: el serrucho sonríe con afilados dientes.
Los pijojipis de La Central no tienen tu libro. Ni se le espera. Pero a mi me lo traerán, vas a ver.
Vigilaré, pianista. Me ha encantado esa glosa sabinofernandezcampestre. Muchas gracias, hombre, y un abrazo. Espero dedicarte y firmarte el libro pronto por Bcn.
Publicar un comentario en la entrada