miércoles, 21 de diciembre de 2016

Misterios

Los misterios nos fascinan y aterran (a partes iguales) no precisamente por ser complejos, sino por ser insultantemente simples. Quita lo complejo y el ratón alcanzará su queso. Quita el misterio y la pregunta seguirá allí, solo que formulada de otra manera.

martes, 20 de diciembre de 2016

Año viejo / año nuevo

Pensar cómo ha podido arder un año entero nos lleva a un gran misterio, y no hay melancolía peor que la de resolver los misterios. Conviene recoger unas pocas alhajas bajo las cenizas del año: el don de la ignorancia y el asombro y la fascinación, el acertar a conducirse por el mundo, igual que por una fiesta, con la sutil discreción de un diletante. Es la pequeña certeza que late muy al fondo, tan íntima como la fiebre de las naves, tan llana como ese mar del poeta que --según dice-- tiene el color del vino.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Apple Inc.

Fabricaron ordenadores razonablemente buenos, sobre todo entre finales del pasado siglo y principios de éste. Tuve, de hecho, ocasión de trabajar un tiempo con uno de aquellos Power G5 (por supuesto, con un Linux instalado) y hay que reconocer que era todo un ejemplo de eficiencia y limpieza en su diseño. Esos Macs sí que eran Macs, podríamos decir, hasta con cierta nostalgia. Pero la historia ha sido siempre la misma: hardware cerrado, a menudo capado. Y un desprecio, marca de la casa, hacia los estándares y hacia la inteligencia de los usuarios, todo ello sumado a un precio absurdamente inflado, también marca de la casa. En cuanto al software, una constante agresión a la libertad. Una "cárcel cool", que diría Stallman. Aunque no han tenido reparos en vampirizar ideas ajenas a conveniencia o sacar buena tajada de los avances en el software libre, como en el caso del navegador Safari. Por ley natural tendrían que haberse extinguido en el cambio de siglo, pero gracias a la genialidad del rescatado Steve Jobs (que en paz descanse), gran conocedor del alcance del esnobismo humano, gozan ahora de una segunda vida dedicados a vender iCacharros fabricados en China (como casi todo el hardware que se puede comprar hoy día, no nos engañemos). De todas formas, no todo va a ser ocre en la corporación de la manzana. Siento una gran simpatía por el otro Steve, el Steve bueno, Steve Wozniak, mantenido ahora por la empresa que fundó como una especie de reliquia viviente. Muchas veces sus declaraciones están lejos, por fortuna, de la línea de pensamiento de la marca. A la vez que su aspecto tiene muy poco que ver con esa estética estirada,  gili-hipster que tanto ayudó a difundir el Steve siniestro. Wozniak, el verdadero creador de la Macintosh, es un hacker de los de antes. La tristeza es que estaba en el lugar equivocado. En el garaje equivocado.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Si allí estuvimos

Hablar de lo que se ama es una tautología, la gran derrota de la tercera persona. El amor, como un poema, como una película, como la música o como una calle cualquiera del mundo viene de frente. Pero la tercera persona es humana e inevitable como el idioma. La usa la crítica y también las leyendas y los mitos. Es la letanía del destierro y la memoria. La eterna canción de Odiseo del no saber si allí estuvimos.

domingo, 4 de diciembre de 2016

DESDE LAS NUEVE (C.P. Cavafis)




Las doce y media. Han pasado rápido las horas
desde las nueve, cuando encendí la lámpara
y me senté. Y aquí seguí sentado sin leer
y sin decir palabra: con quién podría hablar,
completamente solo, en esta casa.

La imagen de mi cuerpo joven,
desde las nueve, cuando encendí la lámpara,
vino en mi busca y me hizo recordar
clausuradas alcobas, llenas de aroma,
y placeres pasados –¡qué atrevidos placeres!–.
Y me trajo también ante los ojos
calles que ahora no sé reconocer,
bulliciosos locales que cerraron,
y cafés y teatros que una vez existieron.

La imagen de mi cuerpo joven
vino y me trajo también las cosas tristes:
duelos de familia, separaciones,
sentimientos de mi gente, sentimientos
–en tan poco estimados– de aquellos que murieron.

Las doce y media. Cómo han pasado las horas.
Las doce y media. Cómo han pasado los años.


(De C.P. Cavafis, Poesía completa, Trad. de Juan Manuel Macías. Pre-Textos 2015)

martes, 22 de noviembre de 2016

Entrevista de Javier Gil sobre la Poesía completa de Cavafis (Pre-Textos)

El poeta y editor Javier Gil me invitó amablemente a una entrevista sobre mi traducción de la Poesía completa de Cavafis (Pre-Textos), para la sección «Versos para el adiós» que con tanto esmero y sensibilidad mantiene en la revista Adiós Cultural. Ahora Transtierros reproduce íntegramente aquella charla en su web. ¡Muchísimas gracias!

Se puede leer la entrevista entrando en el siguiente enlace:

http://transtierros.pe/critica/javi-gil-de-regreso-a-itaca-conversacion-con-juan-manuel-macias-traductor-de-la-poesia-completa-de-c-p-cavafis/

lunes, 21 de noviembre de 2016

Llega el número 7 de Cuaderno Ático



Ya está aquí el número 7 de Cuaderno Ático. Abrimos esta entrega de otoño, ya casi invierno, con Aurora Luque, que nos llevará hasta la fascinante figura de la humanista y poeta española del siglo XVI Luisa Sigea. Publicamos en formato bilingüe la traducción que ha realizado Aurora del extenso poema «Sintra» de Sigea, escrito en latín. Nos acompañan también poemas, textos, traducciones, prosas y versos inéditos de Antonio Rivero Taravillo, Sergio Gaspar, Juan Andrés García Román, José Luis Gómez, Agustín Pérez Leal, Sergio Berrocal Sánchez, Santos Domínguez Ramos, Juan Manuel Villalba, Álvaro Campos, Azahara Palomeque Recio, Sandro Luna, Ricardo Clemente, Jesús Aparicio González, Manuel Moya, Carlos Alcorta, Helena González-Vaquerizo, Alfonso Brezmes, Mario Domínguez Parra, Manuel Rivas González, Ismael Cabezas, Toni Quero, Alfredo J. Ramos, Juan Manuel Macías, Guillermo Bleichmar y Carmen Canet. En la sección Biblioteca, y por cortesía de sus autores, reproducimos sendos poemas de los recientes y muy recomendables poemarios de Jordi Doce Chambrelan (No estábamos allí) y Juan Carlos Reche Cala (Los nuestros), ambos publicados en Pre-Textos. Muchas gracias a todos por colaborar con sus magníficos textos en este siete.

Toda la información (¡y hasta un vídeo!) en este enlace:

http://www.revistacuadernoatico.com/2016/11/20/llega-el-numero-7-de-cuaderno-atico/

sábado, 5 de noviembre de 2016

Alceo y la lluvia

Vuelve la lluvia. Y también está lloviendo en el siglo VII a.C., sobre Alceo de Mitilene. Pero son sabios y sensatos sus consejos:


[Fr. 338 V.]

Llueve Zeus y grande es la borrasca
que de los cielos cae. Se han helado los ríos…
Echa abajo el invierno, prende el fuego,
el dulce vino mezcla sin reparos
y un almohadón mullido
aparéjate en torno de las sienes…

 
(Trad. Juan Manuel Macías)


***


ὔει μὲν ὀ Ζεῦς, ἐκ δ’ ὀράνω μέγας
χείμων, πεπάγαισιν δ’ ὐδάτων ρόαι …

κάββαλλε τὸν χείμων’, ἐπὶ μὲν τίθεις
πῦρ ἐν δὲ κέρναις οἶνον ἀφειδέως
μέλιχρον, αὐτὰρ ἀμφὶ κόρσαι
μόλθακον ἀμφι[ ] γνόφαλλον
...

martes, 1 de noviembre de 2016

En 'Años Diez'

Acaba de salir la espléndida revista de poesía Años Diez, dirigida por Juan Carlos Reche y Abraham Gragera. Entre el suculento contenido de la nueva entrega, es un placer y un honor compartir con mi amiga María López Villalba la sección "Rara Avis", donde ambos traducimos unos cuantos poemas de dos excelentes poetas griegas: María Lainá (M. López Villalba) y Katerina Anghelaki-Rooke (un servidor).

http://www.anosdiezrevistadepoesia.com/



martes, 25 de octubre de 2016

Las Pléyades

Trasteando con Stellarium, un software astronómico para Linux en tiempo real, descubro que las Pléyades andan ahora sobre mi cabeza, hacia el este, más o menos. Las Pléyades me recuerdan, cómo no, a Safo. Para ella eran tan cotidianas como para nosotros puede serlo el alumbrado público de las calles, y las vertía de sus ojos al verso como el que se sirve una copa. Veintisiete siglos después, me entero del paso de las Pléyades por un ordenador conectado a internet. Eso se llama decadencia.



domingo, 23 de octubre de 2016

Sirena



Sigue tu voz labrando piel y tarde,
erizada de lluvia, laboriosa,
tejiendo el rojo tango de la cólera,
bebiéndose la vida en mis cristales,
arrojando a mis ojos viejos mapas
donde agonizan todos los veranos,
todo el amor, gritando por sus calles.

Tu voz oscura, madrigal de sueño,
¿con qué cuerda sutil o enajenado órgano
arrastra el mundo, barre, vientos, almas
y los ata a tu vientre desbordado?
Oscura cera hirviendo en el invierno,
sigue tu voz inventando mi nombre,
sigue llamándome desde tus brumas,
de tu llano horizonte impredecible.
Tu voz es lejanía, sal y tiempo.

Y tu canción tan simple, tan perfecta
como una uña nítida arañando la tarde,
como una niña de hielo licuada en el invierno,
como un sombrío escorzo por mi espalda
escribiendo postales sin firmar,
fatigadas de años,
enmohecidas de azar,
amarillas de puro pensamiento.

Y tu canción exige, quiere fondo,
y desfondarme el corazón, volverme
mi propio vértigo, mi fiel naufragio,
y ahogar tan dulcemente
los hombres que no he sido,
los perdidos ausentes convocados
con las últimas naves de la tarde.

Sigue y sigue tu voz, conmigo a solas,
dando vueltas al frío de la fuga,
tan razonablemente
parecida al silencio, tan igual
a la tenaz razón del oleaje,
a la ley que establece sus fronteras,
a un extraño país anochecido.

(De Tránsito, DVD Ediciones 2011)

miércoles, 19 de octubre de 2016

Hacia la imprenta



Terminar la maquetación de un libro, revisarlo por enésima vez, hasta la última pica y hasta el último cícero, con la angustia de que alguna errata quedará escondida, conteniendo la risa, igual que los que aguardan a oscuras para dar una fiesta sorpresa. Y enviarlo a imprimir. Todo eso tiene algo de venerable rito. Como si Gutenberg volviese a inventar la imprenta. No, ya nada se puede mover. Es emprender un camino sin retorno: un funeral y a la vez un renacimiento.

domingo, 16 de octubre de 2016

Cunqueiro, siempre



«No concibo un poema que no dependa, en última instancia, de la boca humana que lo dice. Reconozco, pues, a la poesía una esencial e insoslayable impureza.»

Álvaro Cunqueiro

viernes, 14 de octubre de 2016

20 años de KDE



GNU/Linux, donde el usuario es el verdadero dueño de la máquina (y no al contrario), puede presentarse de mil aspectos, maneras y sabores. Desde la espartana, pero siempre eficaz, consola de comandos a los más sofisticados entornos de escritorio. Precisamente hoy se cumplen veinte años del nacimiento del entorno de escritorio KDE. No deja de ser grato celebrar el aniversario del sitio donde uno trabaja, cuando ya es casi como el hogar. Aquí un "rincón" de la casa destinado exclusivamente al trabajo en tipografía. Feliz aniversario, Kool Desktop Environment.

(Y, sí, el wallpaper es algo friqui, pero me recuerda que siempre hay una esperanza para la rebelión).

lunes, 10 de octubre de 2016

La luna, otra vez

La luna tiene sus ciclos y a veces éstos honran mi ventana, cuando me quedo hasta las tantas trabajando. Cómo no acordarse de Virgilio (tacitae per amica silentia lunae) o de la "íntima corrección" borgiana (la amistad silenciosa de la luna). Esta grata rutina compartida me recuerda a la de los desconocidos que se juntan, periódicamente, en una parada de autobús, sin cita previa, sin horario que obligue, y cada uno a lo suyo: simples compases espontáneos del mundo, o un suave espejismo de permanencia en un tráfago de pérdidas y desencuentros. Habrá noches (como ésta) en que la luna y yo no coincidamos en nuestras salidas y puestas. Otras tantas nos encontraremos en el mismo sitio. A saber. Pero si tengo algo claro es quién de los dos faltará un día, definitivamente.

sábado, 1 de octubre de 2016

Una charla con Sergio Gaspar sobre Viento de tramontana



Juan Manuel Macías.- Tengo aquí al lado, en la mesa, tu espléndida Viento de tramontana (Edhasa), después de una nueva y placentera relectura. Dado que es tu primera novela, tras haber publicado en libro exclusivamente poesía, me ha venido a la cabeza la tan traída cuestión de los géneros y las etiquetas. Se suele hablar, además, de las novelas escritas por un poeta casi como un subgénero nuevo, en ocasiones con un plus añadido al «novelista puro»; otras veces como si fuera una especie de huida de la poesía y sus arcanos en busca de un público más diverso. Sin embargo, yo sigo reconociéndote en tu escritura... ¿Qué opinión te merecen estas cuestiones de géneros y fronteras?

Sergio Gaspar.- La literatura ha avanzado —o, al menos, ha sucedido— traspasando fronteras, mezclando y removiendo géneros, recreando y creando textualidades, en suma, siendo «impura». Soy partidario de la impureza, porque soy partidario de la literatura… Mi novela Viento de tramontana no es una novela de poeta, en el significado usual del término. No se trata de una novela lírica y etcétera. Hay abundantes referencias a la poesía, eso sí, y los lectores tropezarán con frecuencia con la generación del 27, sobre todo con Lorca y Cernuda, pero también con los clásicos españoles, o con Unamuno y Maragall, o con tu admirado Cavafis y su célebre poema «Esperando a los bárbaros». Mucha poesía, pero ninguna voluntad de escribir una novela de poeta. Tampoco una novela de novelista puro. Sí una novela de Sergio Gaspar.

J.M.M.- No puedo estar más de acuerdo con lo que dices sobre los géneros. Sí, hay una especie de melancolía en las etiquetas, las fronteras, como terminar un viaje o llegar a Ítaca… Mencionas las referencias a los clásicos españoles, Unamuno, Maragall, el 27, etc. Podemos abundar más en esto después, pues me parece un rasgo esencial de tu novela. ¿Será que la modernidad está en asumir la tradición propia del idioma en que escribimos? Dialogar con los clásicos como este diálogo que llevamos a través de meses en un word y que, sin embargo, parece suceder en un ahora...

S.G.- La literatura española debería conocer mejor y usar más su tradición literaria. Con empobrecedora y cateta frecuencia, la ignora o incluso la desprecia. Mi novela Viento de tramontana reivindica con claridad la tradición española, porque considero necesario reivindicarla. Mucho ojo: yo no soy ni seré nacionalista literario español —esa actitud se la cedo a una parte de las literaturas estadounidense o inglesa, que tienden al nacionalismo cultural y encima no lo saben—; yo me limito y me limitaré a señalar, por poner sólo un par de ejemplos, que Hamlet de Shakespeare no supera a La vida es sueño de Calderón de la Barca o que los sonetos amorosos de Shakespeare ni de lejos son mejores ni más actuales y eternos que los sonetos metafísicos de Quevedo. Ojo de nuevo: he leído muchísimo a Shakespeare, desde adolescente en las ediciones de Círculo de Lectores, y hasta he explicado y analizado durante semanas algunas de sus obras como profesor de literatura universal en varios institutos. Incluso me he dado el gusto, cuando era editor, de publicar El rey Lear, en una notable traducción de Enrique Moreno. No leer a Shakespeare es de idiotas literarios. No leer a Calderón de la Barca o a Quevedo, también es de idiotas. A partir de esto, que cada uno repase sus lecturas y extraiga sus conclusiones.

J.M.M.- Sí, tal vez se ha acabado extendiendo en España cierto —digamos— catetismo culto, o ecumenismo microscópico, o tal vez nunca nos hemos desprendido de él... Se olvida a menudo que se accede al autor extranjero casi siempre a través de una traducción, y que las traducciones son una visión crítica en el contexto de una época, una cultura, una lengua (casos como Fray Luis y Horacio, Unamuno y Kierkegaard, por ejemplo), fenómeno del que DVD Ediciones dio buena cuenta en su catálogo, junto a una vindicación de la literatura y tradición españolas, pero también del inevitable diálogo de éstas con la literatura y tradición catalana, bilingüe. Pienso que Viento de Tramontana surge de ese espíritu alejandrino (si me permites la comparación cavafiana), recogiendo distintas vetas y tradiciones, y renovándolas, frente a una «monolítica Atenas». ¿Crees que Viento de Tramontana, como la poesía de Cavafis en Alejandría, sólo podría haberse escrito en y desde Barcelona?

S.G.- Barcelona fue una ciudad decisiva, renovadora, en la historia de la literatura española y también en español —recordemos el boom hispanoamericano— durante el franquismo de los planes de desarrollo y en los primeros tiempos de la democracia. Hace años que perdió esa preeminencia. Viento de tramontana, igual que cualquier texto, se hubiese podido escribir en Teruel o en Almería sin ir más lejos. Bastaría con que el escritor cumpliese dos requisitos: conocer a fondo la conflictiva relación entre las culturas catalana y española, una relación de atracción y de rechazo, y dominar las estructuras narrativas posmodernas… Y, apartándome de esto, me gustaría insistir en lo que tú insinúas: la traducción no es simple traducción, sino uno de los géneros principales de cualquier literatura. Si personificásemos a la literatura, podríamos decirle: Dime lo que traduces y te diré lo que escribes. Una literatura escribe, en gran medida, lo que traduce.

J.M.M.- Pienso, en efecto, que todo arte es, en el fondo, una suerte de traducción, pues de la nada no se puede crear nada; aunque nunca traducción «literal», sino con esos espejos deformantes que, más que deformar, otorgan una nueva forma a la realidad. Al hilo de esto, leyendo Viento de Tramontana he imaginado que para los lectores y bachilleres del futuro el único Pujol real sea, tal vez, el personaje de tu novela...



S.G.- Viento de tramontana es, entre otras cosas, una parodia política. Así que los lectores encontrarán en sus páginas a Jordi Pujol, a Artur Mas e incluso a Francisco Franco, que pasea por la noche de Barcelona, acompañado de Josep Pla. Resulta digno de reflexión que algunos políticos notables sean más conocidos socialmente por su representación literaria y artística que por los libros de historia o sus biógrafos sesudos. ¿Seremos poderosos e influyentes los escritores y artistas…? Los bachilleres españoles saben de la existencia de Carlos III y Carlos IV, suponiendo que sepan algo de estos reyes, más por las pinturas de Goya que por la labor política de estos monarcas, menos conocidos por los españoles que Manolete, Manolo Escobar o Paco de Lucía. Muchos rusos se han hecho una idea de la personalidad de Napoleón Bonaparte por su presencia en Guerra y paz de Tolstói antes que por el esfuerzo de sus biógrafos… Pero, cambiando de tercio, el objetivo principal de Viento de tramontana no hay que buscarlo en la parodia política. Insisto en lo de antes: mi novela es un texto radicalmente posmoderno, pero construido con los materiales textuales de la tradición española. Es una invitación a bucear en la tradición literaria y en la realidad españolas para ser de verdad actuales y no de forma impostada, falta de raíces, de nervio y de vida. A mí no me parece mero azar que una obra tan universal como el Ulises de Joyce transcurra en un Dublín por aquella época bastante provinciano. Ni que Gabriel García Márquez localice parte de sus narraciones en el territorio ficticio de Macondo, igual que Faulkner optó por el condado de Yoknapatawpha, en Misisipi y no en los alrededores del Amazonas, el Tajo o el Nilo. Naturalmente, podríamos mencionar muchos contraejemplos de esto, pero, como nos aconseja Josep Pla con sabiduría argumentativa en Viento de tramontana, «de los contraejemplos mejor olvidarnos, si queremos tener razón».

J.M.M.- Yo creo (y así lo espero, por otra parte) que a Viento de tramontana, como a toda obra de arte verdadera, le deparan un número infinito de lecturas y lectores. Incluso será indispensable leerla en un futuro no muy lejano, cuando quizás a Garcilaso, o a Pla, se los conozca tan sólo por las recensiones de algún erudito norteamericano... En mi caso, es un libro al que siempre procuraré volver, entre esa serie de infinitas relecturas, como se regresa a una ciudad y siempre es la primera vez.

Para terminar esta charla (o, más bien, para ponerle un punto y seguido), me gustaría, si te apetece, que me contarás algo de tus proyectos literarios, o de que lecturas o relecturas te han venido acompañando últimamente.

S.G.- Gracias por tus elogios a Viento de tramontana. Muchas gracias. Reconozco que me gustaría que encontrase más lectores de los setecientos u ochocientos que habrá encontrado hasta ahora, según mis conjeturas y los datos de los que dispongo. ¿Proyectos? Escribo varias cosas a la vez, pero siempre lo hago teniendo presentes las palabras de Óscar Wilde en El retrato de Dorian Gray: «Me gusta demasiado leer libros para tomarme la molestia de escribirlos». Soy un escritor que lee, sobre todo. Releo estos meses, por ejemplo, tu traducción de la Poesía completa de Cavafis, que publicaste en Pre-Textos hace un año. Además de ser deliciosa, incorpora tres poemas en prosa inesperados y seductores. No me resisto a citar un fragmento: «Todas las normas de la ética —mal entendidas y mal aplicadas— no son nada, no pueden quedar en pie un instante más, cuando pase el Regimiento del Placer con sus estandartes y su música». Y citaré también dos lecturas recientes por las que siento un cariño especial, porque están vinculadas a la historia de DVD Ediciones, mi difunta editorial. La edición definitiva de Ciudad del hombre de José María Fonollosa, que incorpora los poemas aún inéditos de esta obra tan singular y tan mal conocida aún. Firma la edición José Ángel Cilleruelo y la ha publicado Edhasa. Y otra edición, también definitiva y ampliamente ampliada, hasta el punto de que se convierte en un texto nuevo: Nembrot, de José María Pérez Álvarez , que ha publicado Trifolium. Esta novela, sin duda, es de las mejores de la narrativa española escrita en la democracia.





miércoles, 28 de septiembre de 2016

Maria Polydouri ha decidido abandonar París



María Polydouri (Kalamata, 1902 - Atenas, 1930) ha decidido abandonar París. Le falta el dinero y el aire, y es poeta, tres formas perfectamente compatibles de haber perdido el mundo. María ha empeñado toda una mañana y 2000 años, junto a las últimas aguas del sueño, en pintarse las uñas con el único color posible que le queda, el morado implacable, pero casi translúcido, de la enfermedad. Desempolva su maleta y esconde en ella, bajo la rectilínea sentimental de su ropa interior, un pequeño abanico de adjetivos y el mapa invertido del tesoro, que se parece demasiado a la última radiografía de sus pulmones desahuciados. Divaga. Es invierno desde hace 2000 años, y el aire adquiere en ese ámbito un peso insoportable de hombre muerto. María se deshila por los túneles del metro como un vals marchito que nunca nadie supo bailar. O se confunde con las nubes cambiantes de turistas y empaña el objetivo de las cámaras con los pétalos ambiguos de su aliento. Ella es ahora la isla perfecta que navega sin archipiélago por la geometría urbana. Pero las calles y los bulevares y las ventanas y las iglesias y los parques, querida María, ya no te hablan ni te escuchan. París ya no es una ciudad, es simplemente el estado de ánimo desacompasado para siempre de ti, un gesto del tiempo que ya no te pertenece ni tú ya puedes (o no quieres) descifrar. Sólo te queda una evidencia, tan nítida, tan incontestable como el paisaje que la sangre dibuja, caprichosa, en el blanco himen burgués de tu pañuelo. París te ofrece la levedad inmensa de su espalda, mitad clavel, mitad medusa, y tú, con un breve gesto de tu mano, la despides, y te despides de todas las metáforas que has ido abandonando por las calles, picoteadas para siempre por las palomas imprecisas del invierno. María ha resuelto subir por última vez las escaleras del Sacré Coeur. No le importa la tos ni la fatiga. Sabe que cada peldaño ha de emprenderse como la sílaba de un verso, su número sagrado. Cada esfuerzo es una hoja más en la disciplina del amor: el amor como la voluntad que hace de la voz una vara inflexible e infantil, y otorga el destino de rimar viejos verbos griegos, de dos en dos, y aplicarles el dulce rocío de la primicia, como si nunca se hubiesen conocido. Te sientes desfallecer, pero sigues y sigues subiendo. 2000 años subiendo, aproximadamente. Y has conseguido dejar atrás a los turistas y a sus cámaras. Ya estás un poco más sola. Pero suben contigo, a tu derecha, la sonrisa arcaica del Egeo, los templos mutilados de sus dioses, la perpetua fuga de la melancolía. Y a tu izquierda, la muerte, inocente como una niña antigua en color sepia. Nunca conseguiste librarte de ellos, pues en ti hallaron el eslabón fatal que los juntaba. María Polydouri ha decidido abandonar París, una vez más, desde la cama de su sanatorio. La morfina la tienta con sus tibios coros de pies descalzos, bailando sobre ningún lugar y ningún tiempo. Le susurra al oído que la nada es la pradera más hermosa donde sólo florecen los adverbios que niegan. Pero las turbinas de los aviones en el aeropuerto Charles de Gaulle hacen demasiado ruído, y no te dejan dormir de una vez para siempre, querida María. Siguen girando desde hace 2000 años. Arrebatan el aire y lo envilecen. Dispersan las distancias y ahogan los nombres y las voces en su confusa prosodia. Y entonces te vuelve la conciencia y la servidumbre de la poesía, esa otra tú, la desconocida cotidiana que rima y sube los peldaños; y saber que las calles y los rostros que una vez quisiste tanto dejarán de ser hermosos, dejarán de ser simplemente con tu olvido. Y te sientes, de pronto, la última ciudadela, y no puedes permitir que el enemigo avance y esquilme. Sigues subiendo el Sacré Coeur. Nunca llegarás al final, y lo sabes, y no te importa. Los aviones se deshacen en rugidos y parten hacia cualquier lugar del mundo. Son como una plaga de carcomas que se alimentan de itinerarios y esperanzas. No puedes permitirlo. Y tu memoria, y tu incansable memoria es la única que queda en pie: es el mechón de una vela solitaria. Y su llama enferma, desquiciada, alucinada, se agita para salvarme mientras va quemando el poco aire que te queda.

(De Sucede en la voz de otros, Isla de Siltolá, 2015)

martes, 27 de septiembre de 2016

viernes, 23 de septiembre de 2016

Vigilia y sueño

«Y el sol se puso y las sombras cubrieron todos los caminos», repite la Odisea, una y otra vez, como un ensalmo. Homero, igual que un viejo y severo mayordomo, va apagando todas las lámparas, porque en su mundo no cabe el insomnio. Hombres y dioses duermen hasta que llega la «Aurora de dedos de rosa». Por contra, Safo reivindica muchas veces el insomnio con encendido entusiasmo, y en sus poemas la luna es la que tiene los dedos de rosa. La vigilia de Safo, los ojos bien abiertos que a veces preferirían olvidar mantienen el planeta a salvo, incluso del propio olvido, mientras duerme un hemisferio entero. Creo que mi vida es una tensión entre Homero y Safo, entre el placer de dormir, esa agradable entrega a quién sabe qué, y el deseo (o la fatalidad) de no hacerlo, como si el sueño fuera a robarnos un pedazo de vida. Por fortuna, siempre hay tablas entre el ordenado Homero y la nictálope Safo.

domingo, 18 de septiembre de 2016

El fino humor de Homero

En la Odisea (Canto III), Telémaco desembarca en la arenosa Pilo buscando noticias de su padre. Le acompaña Méntor. Pero no es Méntor sino Atenea, que ha tomado la forma de aquél: algo muy propio del poema de las apariencias y las transfiguraciones. Pisístrato, hijo de Néstor, recibe a los forasteros, y le entrega una copa de vino al impostado Méntor para que haga las pertinentes libaciones a los dioses. Ignora que le está pidiendo a una diosa de reglamento que entone una plegaria para sí misma, cosa que (por otra parte) Atenea acepta con naturalidad. Pero así lo cuenta Homero, en mi propia traducción:

[...]

«Ruega ahora, oh extranjero, a Poseidón soberano,
pues por él es el festín que aquí os habéis encontrado.
Mas no bien que hayas libado y rogado como es justo,
entrégale a éste la copa del vino que sabe a miel,
y libe, que también ruega, pienso yo, a los inmortales,
y de los dioses los hombres todos son necesitados.
Pero como es el más joven y tendrá mi misma edad
a ti doy primero la copa de oro.»

Tal dijo, y puso en sus manos la copa de dulce vino
y se alegró Atenea de hombre tan justo y cabal,
pues que a ella le daba primero la copa de oro.
Y al punto hizo muchas súplicas a Poseidón soberano:

«Escúchame, Poseidón, que ciñes la Tierra, no niegues
a quienes te hacemos ruegos que se cumplan estas cosas.
Primero de todo a Néstor y a sus hijos tráeles fama.
Mas luego a estos otros dales agradable recompensa,
a todos los pilios, por tan grandiosa inmolación.
Y haz que Telémaco y yo nos vayamos con el logro
de lo que hasta aquí nos trajo en raudo y negro navío.»

Tal pronunció en su plegaria y ella misma la cumpliera...

(Homero, Odisea. Traducción: Juan Manuel Macías)

sábado, 3 de septiembre de 2016

Los barcos (C. P. Cavafis)



[Mi traducción de un poema en prosa de Cavafis incluido en la Poesía Completa del alejandrino (Pre-Textos), con un recuerdo a la preciosa lectura que hizo de este texto Aurora Luque, en la presentación del libro en Málaga.]


LOS BARCOS


Desde la Imaginación hasta el papel. Una difícil travesía, un mar cargado de peligros. Al primer vistazo, parece pequeña la distancia, y sin embargo cuán largo es el viaje, y qué estragos puede causar en los barcos que lo emprenden.

El primer daño viene por la naturaleza extremadamente frágil de la carga que transportan los barcos. En la plaza de la Imaginación, casi todas las cosas están fabricadas de fino cristal y diáfanas alfarerías, y aun con todo el cuidado del mundo, muchas se rompen por el camino, y muchas cuando desembarcan. Todos estos daños son irrecuperables, pues no cabe considerar que vuelva atrás el barco y se cargue un artículo de igual belleza. No es posible encontrar la misma tienda que nos lo vendió. La plaza de la Imaginación tiene puestos enormes y lujosos, mas no duran mucho tiempo. Sus negocios son breves, venden rápido la mercancía y liquidan pronto existencias. Rara vez regresa un barco para encontrar aquel vendedor con aquel artículo.

Algún otro daño se origina en el tonelaje de los barcos. Zarpan muy llenos de los puertos de ricos continentes, y después, cuando llegan a mar abierto, se ven obligados a arrojar una parte de la carga, para salvar el conjunto. De tal forma que apenas ningún barco se las arregla para traer sus tesoros intactos, tal y como subieron a bordo. Lo que se tira es por cierto lo de menor valor, pero a veces sucede que los marineros, en su gran apremio, arrojan al mar piezas de mucha estima.

Al llegar al puerto de la página en blanco se requieren nuevos sacrificios. Acuden los funcionarios de aduanas para inspeccionar el género, y deciden si deben autorizar la descarga. De ciertos artículos no se permite el desembarco, y otros sólo son admitidos en pequeñas cantidades. Son las leyes del lugar. No toda la mercancía tiene libre la entrada y el contrabando está estrictamente prohibido. Se restringe la importación de vino, pues los continentes de donde llegan los barcos producen vinos y licores a partir de uvas que crecen y maduran a temperaturas más generosas. En modo alguno quieren tales bebidas los funcionarios de aduanas. Embriagan sobremanera. No son recomendables para todas las cabezas. Hay en el país, además, una empresa que tiene el monopolio del vino. Fabrica un líquido que tiene el color del vino y el sabor del agua, y se puede beber todo el día sin que perjudique en absoluto. Es una antigua empresa, y siempre se venden muy caras sus acciones.
Pero estaremos felices, una vez más, cuando nuestros barcos lleguen a puerto, a pesar de tantos sacrificios. Porque, al cabo, con cuidado y grandes atenciones se reduce el número de artículos rotos o arrojados en el transcurso del viaje. Además, las leyes del país y las regulaciones aduaneras, aunque opresivas en gran medida, no son del todo disuasorias, y acaba desembarcándose una buena parte de la mercancía. Los funcionarios de aduanas no son infalibles, y algo de la carga viene en contenedores fingidos, con una cosa escrita fuera y otra distinta en el interior, y algunos buenos vinos se importan para banquetes selectos.

Pero hay otra cosa triste, muy triste. Es cuando pasan ciertos barcos enormes, con adornos de coral y mástiles de ébano, con sus grandes banderas blancas y rojas desplegadas, cargados de tesoros, los barcos que no llegan a puerto, bien porque toda la mercancía que traen está prohibida, o porque el puerto no tiene la debida profundidad para recibirlos. Y prosiguen su camino. Un viento favorable sopla en sus velas de seda, el sol bruñe la gloria de sus proas de oro, y se alejan en calma, majestuosamente, se alejan para siempre de nosotros y de nuestro puerto angosto.
Por fortuna estos barcos son muy raros. Apenas dos o tres divisamos en toda nuestra vida. Y los olvidamos pronto. Tan deslumbrante su visión como fugaz su tránsito. Y al cabo de unos cuantos años, si algún día —cuando nos sentamos ociosos, mirando la luz, escuchando el silencio— por azar acuden al oído de nuestra mente algunos versos inspirados, no los reconocemos al principio y atormentamos al pensamiento para recordar dónde los habíamos escuchado antes. Con gran esfuerzo se despierta el antiguo recuerdo, y nos acordamos de que esos versos eran de las canciones que entonaban los marinos, hermosos como héroes de la Ilíada, cuando pasaban los grandes, los maravillosos barcos, y se marchaban por su camino —quién sabe hacia dónde.

(1895-1896)

(De C.P. Cavafis, "Poesía Completa", Traducción de Juan Manuel Macías. 
Epílogo de Vicente Fernández González. Pre-Textos 2015)



viernes, 2 de septiembre de 2016

Carcajada

Cada vez que algún lector, frente a una traducción, elogia el brillante estilo de tal novelista alemán o subraya el uso del hipérbaton en cual poeta ruso, la torre de Babel se viene abajo con una general carcajada.

lunes, 29 de agosto de 2016

Nada más humano

Nada más humano que el ladrido de un perro por la noche.

viernes, 26 de agosto de 2016

2 hilachas preotoñales


Mientras se marcha el verano, en algún lugar ya se estará fabricando a oscuras esa pátina que traerán los días, cuando acaso vuelvan a ser recordados. O reescritos.

***

Esos tonos de septiembre que ya se insinúan en algunos momentos del día, como algo que va madurando. El verano se vuelve un niño viejo.

jueves, 25 de agosto de 2016

25 años de Linux



Hoy se cumplen 25 años, nada menos, del nacimiento "oficial" de Linux. Quién se lo iba a decir a un joven estudiante finlandés, Linus Torvalds, cuando en la incipiente internet de los 90, en medio de las últimas coletadas de la fiebre hacker de entonces, lanzaba ese ya mítico correo, anunciando que ponía a disposición de todos un sistema operativo que había venido desarrollando como proyecto personal, casi como hobby. A partir de ahí, el crecimiento fue exponencial hasta hoy.

Pero hay un dato esencial. Linux habría acabado en el olvido, como una genialidad más de laboratorio, si no hubiese adoptado la Licencia Pública General, auspiciada por Richard Stallman, y se incluyera después dentro del proyecto GNU, del propio Stallman y la Free Software Foundation. Por eso, en la imagen de cabecera pongo, junto la mascota de Linux (el ya venerable pingüino Tux), el ñu emblema de GNU. También es cierto que GNU no habría podido caminar si no hubiese encontrado en Linux su anhelado núcleo. Ese matrimonio, GNU/Linux, con amor o sin amor (que ese es otro cantar) supuso la puesta de largo del software libre.

A día de hoy creo que muy pocos dudan de las ventajas tecnológicas de este tipo de software frente al software privativo. Por su propia naturaleza, por su carácter abierto para poder ser modificado, enriquecido y distribuido por quien quiera y donde quiera (desarrolladores particulares, comunidades, universidades, instituciones, empresas, etc), el software libre siempre estará un paso por delante. Algunos ejemplos: la práctica totalidad de servidores de internet corren sobre GNU/Linux; en animación y producción cinematográfica es un sistema que se ha venido haciendo cada vez más imprescindible; y en tipografía digital y diseño gráfico bien podría estar a la vanguardia, si no fuese por lo conformista, anquilosado de esa industria. Medios tiene de sobra para ello. ¿Y en el escritorio? Desde luego está a años luz de ese coladero de virus inestable llamado Windows. Y a Mac OS X, según diversos tests realizados, le metió unos cuantos goles en su propio campo, es decir, instalados ambos en un Mac.

Pero todo esto no deja de ser mera tecnofilia. Lo que trasciende, desde luego, es la idea de libertad. Idealismo, sí, pero bendito idealismo. El software libre respeta la libertad del usuario y no está en manos de ninguna corporación; sin puertas traseras, sin pactos con crujidoras ventanas o manzanitas luciferinas. Está desarrollado por y para la comunidad, una comunidad diversa, contradictoria a veces y sin centro definido, dentro de esos polos opuestos de pragmatismo e idealismo que representan Torvalds y Stallman. De hecho, es sabido que ambos se profesan una ojeriza casi legendaria, y ninguno pierde ocasión, en intervenciones públicas, de largarle al otro sus envenenadas (aunque siempre ingeniosas) puyas. Pero, como Góngora y Quevedo, condenados a un lazo casi imperecedero. A los usuarios nos quedará, gracias a ellos, y a todos los que han aportado (y aportan) su granito de arena, la libertad, y, sí, un pequeño resquicio para el idealismo.



miércoles, 17 de agosto de 2016

Al relámpago

La poesía se parece más al relámpago que a esa farola terca, voluntariosa, que insiste durante toda la noche.

martes, 16 de agosto de 2016

Reflejo

Ver la luna reflejada en el agua es como asomarse al fondo de la mitología.

sábado, 13 de agosto de 2016

Bajo el orden de Sirio




BAJO EL ORDEN DE SIRIO


Reverbera la madrugada con el saber del metal,
irisada, temblorosa en todos sus insectos;
y destila en su seno el néctar de los tejados,
zumo unánime de los durmientes, cervatillo
que anhela transparencia, olvido, sueño.

Bajo el orden de Sirio,
fragua antigua del cielo,
la madrugada se afianza en la fe de un mar perfecto,
un mar inquebrantablemente claro, cuya virtud de péndulo
sólo se sabe desde los brazos en cruz de la mujer tendida
que guarda en cada palma abierta esa brizna de púrpura,
ese vago desmayo del mundo que algunos llaman distancia.

¿Qué pregunta, qué inmenso enigma exhala
el orbe de los cardos, como un cerebro, al firmamento,
donde apenas perturba su trenzada geometría
la triste línea recta de algún avión que huye?

Hay demasiada noche acumulada
aún entre las ciudades que crepitan
como antorchas cansadas, y demasiada historia al margen
por descifrar en la vigilia larga
de las carreteras secundarias que ponen unos límites al vértigo.
Cuando apenas se adivina en el corazón de lo negro
la ansiedad del mundo
por llamarse mañana,
cualquier camino puede confundirse con el pensamiento
y el tacto de las hojas con el oro callado de algún vientre.

La madrugada templa su filo al infinito
en el grito acerado de dos gatos en porfía.
Así el deseo,
que vaga por las calles en un denso aliento de almizcle que no conoce el día,
se concreta en las uñas, tiernas al fin de haber anidado en tanta sangre sorda.
Porque la madrugada ya se hace un único gemido,
una torre blanca, enajenada en su pura vertical
sobre un lecho de certezas que lentamente la consume.

Certezas del amanecer
adonde ruedan las cosas como una dócil manada de lamentos.
Entonces mirad a Sirio:
ya sólo es una esquirla de fuego desahuciado,
un fugaz mordisco de naranja, un latido, un presagio
o un dedo compasivo que divaga hacia su sombra última
sobre el vértice frío de la espalda.


(De Tránsito, DVD Ediciones 2011)

lunes, 1 de agosto de 2016

Agosto

Agosto es el mes más parecido al limbo. Entre la tarde y la noche hay un lugar en que se escucha un rumor a lo lejos, dulcemente acompasado, tibia morosidad del mundo. No queremos pensar que, en el fondo, es una cuenta atrás.

jueves, 28 de julio de 2016

De un pozo

Asomarse al poema como quien se asoma a las aguas de un pozo. Desde el fondo nos mira nuestro propio rostro con una adivinanza.

domingo, 24 de julio de 2016

Mitades y centros

Hay una melancolía en el paso de julio a agosto, más sutil que en el paso de agosto a septiembre. No es la melancolía de los finales, sino la de las mitades y los centros.

sábado, 23 de julio de 2016

Del código fuente al papel

La editorial Dykinson, en su colección Clásicos Dykinson, dirigida estupendamente por Alfonso Silván, ha publicado recientemente tres libros cuya composición tipográfica y maquetación me ha complacido llevar a cabo: Manuscritos griegos en España y su contexto europeo (colección de artículos editados por Felipe Hernández Muñoz); Omero, i cardinali e gli esuli. Copisti greci di un manoscritto di Stoccarda, de David Speranzi; y, por último, la monumental edición crítica de las Filípicas de Demóstenes, a cargo de Felipe Hernández Muñoz, en formato bilingüe con traducción de Fernando García Romero.

Los tres volúmenes han sido compuestos exclusivamente con software libre.

[Más información en esta página web sobre mis trabajos en tipografía]








viernes, 22 de julio de 2016

La Poesía Completa de Cavafis en el último número de Turia

Reproduzco aquí la espléndida y generosa reseña del poeta Agustín Pérez Leal, publicada en el último número de Turia, sobre nuestra Poesía Completa de Cavafis (Pre-Textos).





martes, 19 de julio de 2016

Todo el misterio...

Todo el misterio de la poesía puede atesorarse, creo, en un sintagma asombroso e infinito: lengua materna.

lunes, 11 de julio de 2016

sábado, 9 de julio de 2016

Un resquicio

A veces uno escucha o lee sobre poesía y suena todo como si le hablasen de aceite para motosierras o bastoncillos de los oídos. Pero de pronto, hasta en los momentos más planos, puede cascabelear una palabra. Recuperar una palabra, como un poema o como un rostro. Y el pensamiento, la memoria, se pueblan de color y lejanía, olores y tardes. El don de una simple palabra, igual que un resquicio de aire fresco.

Recreo

Aunque algunos insistan en lo contrario, la poesía no es cosa del estudio sino
del recreo. Y del re-creo --que es algo muy serio-- se puede volver con rasguños
y moratones.

jueves, 30 de junio de 2016

Dicen los que saben

Se preguntaban por esas cosas inútiles que hacían los hombres para distraer el curso de su vida: los hombres escribían, soñaban, rodaban películas, entonaban canciones, dibujaban, levantaban estatuas y erigían templos para los dioses severos y sonrientes. Pero los hombres sólo acertaban a mirar: miraban el mundo en su perpetua fuga, el misterio del tiempo, el instante implacable del amor, siempre anterior a los labios, al cansancio y a los mapas del cielo. Los hombres inventaron las ciudades, trazaron los caminos y las calles, alisaron los aeropuertos. Y el aullido de su íntimo, pequeño animal lo lastraron de nostalgia, y por eso --dicen los que saben-- nacieron las palabras, con el timbre de sus sílabas para embridar el mundo, para comprenderlo. Pero las palabras también eran el mundo y, como todo lo que los hombres construían, como ellos mismos, estaban hechas de tiempo, eran arena de oro entre los dedos, como las canciones que cantaban, incluso como las estatuas inmóviles sobre las que mudaba la luz de días y de noches, la ansiedad, el dolor de la mirada transeúnte por sostener la pureza de un instante. Se preguntaban los dioses por esas cosas inútiles que hacían los hombres. Los dioses crearon el mundo en su felicidad y su presente. Pero los hombres miraban; y en su mirada, la verdadera autoría del mundo, todo su sueño y su vigilia, el brillo pasajero de un caudal de voces, la senda que se marcha hacia el final del día.

lunes, 27 de junio de 2016

La casa más extraña

El poeta construye en el poema la casa más extraña del mundo a su medida. Tan extraña (y tan a su medida) que, al terminarla, la llave no le entra en la cerradura. Y la orden de desahucio viene de camino.

domingo, 5 de junio de 2016

Sin título

Cascabel del instante, breve acento,
intensidad o tráfago en el margen.

Huésped
elíptico
de las bajas noches.

¿Dónde

tendré ya que beber tu luz más básica,
depurada en esquinas
de lento lento olvido?

De nuevo el ademán de deshacer el paso
no trae más que un residuo de encadenadas sombras
en la miel irreversible del crepúsculo.

No hay contrapunto fiel a tanto esquema
ni siquiera una rúbrica en flor de su mentira:
al fondo de la voz yace un extraño
trajín de oscuros, enrarecidos caminos.
El viento lleva a ras de suelo el hambre.
No hay mundo ya:
sólo un candil de espera.

(¿Quién deshoja las tímidas alcobas,
la bandera del cielo de la infancia?)

Ave sin norte, azar, esquirla o trépano
te llamaré por siempre, asumidas las reglas
de este azul de placenta que inventa su vigilia,
cuando en sueños aún, en la última gesta,
queríamos abrir de par en par el día
y oscurecimos de pronto, como en los cuentos grises.

Demasiado pronto
para tanto equilibrio
arruinado en las curvas de tu precario reino.
Oh pobre, pobre criatura, inútil parpadeo,
afán minúsculo, mortaja o canto
dejado a la ceniza codiciosa
y a las manos avaras del silencio.


(De Cantigas y cárceles, Isla de Siltolá, 2011)

martes, 31 de mayo de 2016

Dos nuevos ecos de Cavafis (entre Colombia y Venezuela)



En el pasado mes de abril, el poeta, escritor y editor Darío Jaramillo volvía a recomendar nuestra Poesía completa de Cavafis (Pre-Textos) en su blog de la editorial Luna Libros, dentro del marco de la Feria del Libro de Bogotá:

http://www.lunalibros.com/gozar-leyendo-39-los-diez-libros-la-filbo

Y casi por esas fechas, el suplemento literario del diario venezolano El Nacional se hacía también eco del libro y reproducía cuatro poemas.

http://www.el-nacional.com/papel_literario/poemas-Constantino-Cavafis_0_823717740.html

¡Mil gracias!

viernes, 27 de mayo de 2016

No es de este mundo

La poesía no es de este mundo. Incluso nos recuerda que ni siquiera el mundo es de este mundo.

jueves, 12 de mayo de 2016

Respetar el original

Si, al traducir un poema, quieres ser "respetuoso con el original", respeta sobre todo la lengua en que traduces, porque son tus ojos y tus manos. Vive esa lengua y respírala. Nace en ella y muere en ella cuantas veces puedas. Ama con ella o fustígate con ella. Rómpela si quieres, pero conoce lo que quieres romper. No pretendas ser más alemán que Rilke ni más italiano que Cavalcanti. Abraza la lengua en la que escribes tu versión (y tu poema) porque solo esa tabla vieja, que cruje con todos tus muertos, te llevará, si los vientos son propicios, a tierra firme. O te acompañará hasta el fondo en tu glorioso e irrepetible naufragio.

miércoles, 27 de abril de 2016

Infinitos

Me gustan los poemas que no me terminan de decir, o que no los entiendo del todo, como si hablaran en un entresueño. Al poema que fía todo en un mensaje lo saludo y lo despido como al cartero: Mensaje recibido. Que tenga buen día. Pero los buenos poemas regresan siempre nuevos, a la luz del sol o en la oscuridad más terca. Como la voz de los amigos, los buenos poemas son repentinos, inagotables, infinitos.

jueves, 21 de abril de 2016

Donde está el fuego

Así se llama esta nueva entrega de Cuadernos de humo, la revista de poesía que el poeta Hilario Barrero, con arte y mimo, nos regala cíclicamente desde Brooklyn. Con un lujo de compañía, un servidor tiene el honor de colaborar allí con tres poemas inéditos y la traducción de un pequeño poema de Cavafis. Aquí la portada, uno de esos poemas (con ilustraciones del propio Hilario Barrero). Y mi agradecimiento.



viernes, 15 de abril de 2016

Lorenzo Silva habla de la Poesia completa de Cavafis (Pre-Textos) en RNE

Mi agradecimiento al escritor Lorenzo Silva por las amables y generosas palabras que le dedicaba en "Las mañanas" de RNE a la Poesía completa de Cavafis (Pre-Textos) y al trabajo de un servidor.

http://www.ivoox.com/rincon-contadores-historias-de-audios-mp3_rf_11062960_1.html
 

domingo, 3 de abril de 2016

1 mirlo

¿También en este viento sucio del poema,
en esta noche anidará el sueño de un mirlo?

Demasiado viento y demasiada noche
pueden echarnos sin piedad a un largo afán de escenas destrenzadas
que nunca sabrán hallar el consuelo de su película.
En esta noche que ni siquiera es negra quisiera entregar todo en un regalo
y no sé cómo juntarlo. Todo. Mi propio miedo
como si el mundo fuera una estación cada día más sola.
Y aquel árbol triste de la niñez donde --parece-- se había ahorcado un hombre.
Una vez soñé que todos los maniquíes ardían en los escaparates de las tiendas
y me entristeció mucho ver cómo se consumían a un tiempo y no saber la moraleja.
Aún veo a mi padre alzándome en brazos por última vez,
y con ese recuerdo me sigue sorprendiendo el misterio, divertido, de recordarme
pequeño en brazos de mi padre, con tanta naturalidad, lo mismo
que si tener otro cuerpo --un cuerpo de niño-- pudo algún día haber sido posible.

Si embargo, ya sabemos que poner todas las cosas, una tras otra --y de noche-- en un poema,
no nos devuelve el mundo.
Cuánto mejor ser devotos de lo singular y lo simple,
como sucede en la Odisea, donde un trajín de islas y mujeres y negras naves,
incluso los días y las noches, en riguroso orden,
sólo estaban para pasar, en fila, por la mirada pasmada de Telémaco,
y ante su soledad, tan parecida a la nuestra.
Por eso, más allá de lo sucio, de la noche y de este viento múltiple que se autocompadece,
sólo pido que sobreviva, por favor,
cuando por fin se acabe el poema y amanezca ya del todo,
el mirlo definitivo, el que se posa en los mejores sueños
para curar la tristeza de los árboles;
el mirlo que nunca seré capaz de soñar,
el más limpio, el más puro, el más hermoso, como una sola nave negra
para surcar una sola primavera. Sólo
ese mirlo es mi regalo.

sábado, 2 de abril de 2016

Brétema

*Siempre me ha fascinado la palabra gallega "brétema", que significaría "niebla espesa o húmeda", una niebla que quiere ser lluvia, o viceversa. Esa Br- líquida (nunca mejor dicho) es cautivadora, e ignoro si la palabra tiene algún lazo genético con el verbo griego βρέχει (llueve) o con βροχή (lluvia). En estos días húmedos y ya otoñales me apetece sacar a pasear un antiguo poema de "Cantigas y cárceles", absolutamente inofensivo. Fue un intento de "traducir" el vocablo "brétema" en poema. O en soledades. O en soleás. Según se mire...


BRÉTEMA


Brétema, mimbre del aire,
ciencia de rizo sin norte,
quién aprendiera a abrazarte.

Sobre un estribo del sol
columpias a la mañana:
fiel estribillo de amor.

Deja en mis hombros tu huella
de mariposa funámbula,
flor de bruma o broma. Brétema,

¿de dónde vienes y adónde
caracoleas la sombra
volandera de los hombres?

Quién aprendiera a besarte,
Ariadna enredadora
de brañas en fino alarde.

Pero te irás con mis dudas
cuando el bronce del sol quiebre
tu frágil arquitectura.

El día es alto y unánime.
Vibra el perfil de la vida.
La muerte es sueño de un ángel.

¿Es aquí donde te escondes,
en los labios que has mojado,
laberinto de tu nombre?


(De "Cantigas y cárceles", Sevilla, Isla de Siltolá, 2011)

sábado, 12 de marzo de 2016

Apunte sobre una golondrina

Sombra sobre la frente.
O Sueño.
La golondrina escribe un lejano azul oscuro
en la pizarra del cielo.
Es tarde, tarde.
La golondrina
ha dibujado el rizo
que cortaron de un ángel proscrito y sin recreo.
La tarde es gris y fresca; la primavera, antigua;
la golondrina pasa y gira, enajenada,
sobre la frente, sobre el encerado
del tiempo.
Pequeña golondrina, vieja sombra,
escribe en letras grandes, limpia mi frente
de pensamientos;
golondrina de años, pasa y deja
sobre mi frente el leve trazo,
el humo frío de tu tarde,
la delicada firma de un recuerdo.

jueves, 10 de marzo de 2016

Arquíloco

(Escribí hace tiempo este soneto como un pequeño homenaje a un lejano amigo, Arquíloco de Paros, el poeta mercenario. Se incluyó en "Cantigas y cárceles")


ARQUÍLOCO

Astados vientos de encendido vino
juntabas a las rosas de las brisas:
era la lanza a tus jornadas lisas
como la arena al sueño sin destino.

¿En qué recodo del cruel camino
te verías llevado por precisas
furias de luz? ¿Qué halagos, qué sonrisas
dieron tus llagas a un clamor salino?

¿Qué atardecer, al fin, labró el espejo
de tu rostro perdido, en qué añoranzas
deshilaba su sombra el mercenario?

Con tu música sola, allí te dejo;
en tu noche de duende sin horario,
frente al hombre de mares y mudanzas.


(De "Cantigas y cárceles", Sevilla, Isla de Siltolá, 2011)

martes, 23 de febrero de 2016

Su largo vagar

Un poema no es el mensaje ni la botella, sino su largo vagar y el prodigioso hecho de encontrarlo.

sábado, 20 de febrero de 2016

La Poesía completa de Cavafis en El Cultural

Muy agradecido y muy honrado por esta magnífica reseña de la Poesía completa de Cavafis (Pre-textos) que ha escrito Francisco Javier Irazoki para El Cultural.



miércoles, 3 de febrero de 2016

Lejos

Un gran poema siempre viene de muy lejos, y se marcha hacia muy lejos.

martes, 26 de enero de 2016

La poesía completa de Cavafis, mejor Pre-Textos 2015, según los lectores

Alegría y un gran honor formar parte del inmenso y espléndido catálogo de Pre-Textos, y de esa exquisita cosecha que la editorial ha entregado en 2015, con títulos esenciales. Y muchas gracias a los amigos y lectores que habéis votado por el libro:

http://www.pre-textos.com/prensa/?p=3105


miércoles, 20 de enero de 2016

Como volver a descubrir

Leer por primera vez un poema que nos emociona es como volver a descubrir la poesía, recién llegada al mundo.

lunes, 11 de enero de 2016

Bowie

Un artista inmenso. Y, como todo gran artista, un gran asimilador. Por él pasaron los claroscuros, las ambigüedades del siglo XX, y los supo reconducir y rehacer a su imagen (cambiante) y semejanza. El siglo XX, donde muchos tenemos aún un pie, insiste en alejarse poco a poco, y nos quedamos solos, como el mayor Tom, en las orillas de este destartalado siglo XXI. Descanse en paz David Robert Jones. Pero David Bowie es eterno.


sábado, 9 de enero de 2016

"El dios abandona a Antonio" (Cavafis) en Espacio Luke

Espacio Luke, la interesante revista digital dirigida por el poeta Kepa Murua, reproduce en su último número mi traducción de "El dios abandona a Antonio", de la Poesía completa de Cavafis (Pre-Textos). Mil gracias.

http://www.espacioluke.com/2016/Enero2016/cavafis.html

***

La actriz Eli Labeti recitando el poema original:

viernes, 8 de enero de 2016

Zoar

Cuando el viento sopla por aquí de noche, y en esta calle tan apartada del mundo, se vuelve elemental, casi mitológico, como una larga conciencia extraviada. Decimos, sí, que el viento «sopla», y el verbo, con sus graciosas oclusiva y líquida, no deja de tener un algo pesado, de motor, de esfuerzo. Qué distinto de ese «zoar» gallego del gran poema de Rosalía: «i eres o vento que zoa». El vocablo pasa sonando por la voz, hecho de la misma materia del viento, sin principio ni final, sin un propósito, sin un destino. Misterioso y ligero como el propio poema (a pesar de todo el sambenito hímnico que le ha venido cayendo encima). Me apetece recordarlo aquí, como un pequeño conjuro frente a todo el invierno que aún nos queda por pasar.

***

Cando penso que te fuches,
negra sombra que m' asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino qu' es ida,
no mesmo sol te m' amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas;
si choran, es ti que choras;
i es o marmurio do río,
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo
pra min i en min mesma moras,
nin m' abandonarás nunca,
sombra que sempre m' asombras.

-- Rosalía de Castro (Follas novas, 1880)

jueves, 7 de enero de 2016

Ni poesía ni flor

Ni poesía ni flor necesitan esplicaciones. Pero si los poetas esplican la flor, los botánicos esplicarán la poesía.

Juan Ramón Jiménez

lunes, 4 de enero de 2016

Para empezar el año

Si dejábamos el 2015 con buenas noticias para nuestro trabajo, este 2016 no ha podido empezar mejor. Doy cuenta de ello, con mi gratitud.

En el Diario de Sevilla María Ángeles Robles firmaba esta estupenda reseña de la Poesía completa de Cavafis (Pre-Textos), en un especial dedicado a los mejores libros del año:

http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/2188465/contra/ciclopes/y/lestrigones.html

Y de la Poesía completa de Cavafis también llegaba, en Literaturas.com, esta espléndida e iluminadora reseña de José Luis Gómez Toré, poeta siempre admirado por un servidor:

http://www.literaturasnoticias.com/2016/01/revista-literaturas-2016-poesia.html



Por otra parte, muy agradecido también a otro poeta admirado, Martín López-Vega, por las generosas palabras que le dedica a Sucede en la voz de otros (Isla de Siltolá) en su blog "Rima interna" de El Cultural:

http://www.elcultural.com/blogs/rima-interna/2016/01/mesa-de-novedades-3/