Traducir la Odisea es un viaje tan audaz, tan extremado y peligroso como el de su protagonista. Sólo que el ingenioso hijo de Laertes y yo llevamos caminos opuestos. Él vuelve a Ítaca, que es de donde yo parto, para volver también allí a la postre. En su curso va despidiéndose de Circe, de Escila y Caribdis, de las sirenas, del cíclope, de Calipso. Yo me regreso a ellos y los encuentro allá donde los dejé. Y así pasaran mil años y apenas habrán cambiado. Como Nausícaa, anclada en su adolescencia, lo mismo que un viejo primer amor. Pero en mi marcha también tendré que despedirme de ellos: y cómo duele volverlo a hacer y tejer de nuevo las remendadas velas, con una pericia sombría y salobre que sólo se adquiere luego de muchas despedidas. A menudo en la tarde, cuando el sol tinta de antiguo el mar y las cavilaciones, nos saludamos Odiseo y yo. E insistimos en preguntarnos quién se marcha o quién es el que vuelve. Cada cual con sus sucesivos encuentros y desencuentros, los que van trenzando la rara melancolía que es, en el fondo, cualquier viaje. Memoria y olvido, ida y regreso tal vez sean (¿verdad, don Constantino?) la misma cosa.
martes, 2 de octubre de 2018
domingo, 30 de septiembre de 2018
Odisea y memoria
Hacia la mitad del canto IV de la Odisea, Helena, en el palacio de Menelao, prepara a sus invitados una pócima para labrar el olvido. Los versos (en mi traducción) dirían así:
Un nuevo plan urdió entonces Helena, hija de Zeus:
de inmediato echó en el vino que bebían una pócima
contra el dolor y la ira, que olvidaba toda pena.
Aquél que se la bebiese, ya mezclada en la cratera,
un día entero no echara lágrimas por sus mejillas
aunque muriera su madre y su padre, aunque a su hermano
o a su hijo los pasaran por el bronce allí delante
y él con sus ojos lo viera.
[…]
(Unos versos antes, el rubio Menelao le decía al joven Telémaco que estar triste es la única honra que les queda a los mortales).
La Odisea siempre me pareció una desesperada, incansable cruzada contra las no menos incansables asechanzas del olvido. El propio Odiseo cuenta su historia asombrosa ante los feacios, como para intentar convencerles, convencernos, convencerse de que no fue una quimera. Ignoramos el nombre de la Musa que invoca el cantor de la epopeya en los primeros versos, pero muy bien podría haberse llamado Memoria. Homero, reclamado por todas las islas griegas, tal vez hubo de decidir un día entre ser feliz o escribir hexámetros. El olvido no deja de ser una mutilación de nosotros mismos, porque, como la poesía y la música, estamos hechos de tiempo. Incluso en los banquetes de los poderosos, Homero (quien quiera que fuese), escogió recordar frente a las treinta monedas de la desmemoria.
miércoles, 19 de septiembre de 2018
Presentación en Madrid de Elegías y sátiras y cuatro poemas póstumos (Kostas Karyotakis)
Me compalce informaros de que el próximo miércoles 26 estaremos presentando en Madrid mi traducción de Elegías y sátiras y cuatro poemas póstumos, de Kostas Karyotakis y publicada recientemente por la editorial Pre-Textos. Será a las 19:00 horas en la siempre acogedora librería Rafael Alberti (C./ Tutor, 57). Y un sevidor tendrá el honor de estar acompañado por el escritor y crítico Antonio Ortega. Ojalá podamos vernos por allí.
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[TENEMOS ALGO DE GUITARRAS...]
TENEMOS algo de guitarras
desvencijadas. Cuando sopla el viento
despierta versos, ecos extraños
en las cuerdas que cuelgan como cadenas.
Somos antenas increíbles
que se elevan como dedos al abismo,
y en su punta resuena el infinito;
pero pronto caerán hechas pedazos.
Somos, en cierto modo, borrosos sentidos
sin esperanza de concentración.
En nuestros nervios se confunde la naturaleza.
En el cuerpo, en la memoria nos dolemos.
Las cosas nos repelen, y la poesía
es el refugio que envidiamos.
martes, 18 de septiembre de 2018
Homenaje
Han apagado las Pléyades, y el luminoso de la farmacia.
La noche quedó aparcada en medio de la noche.
El despertador insiste en su insidiosa tijera (va armando un collage con pedacitos de vida).
Yo estoy despierto. Y
mis gatos no duermen solos.
martes, 11 de septiembre de 2018
Planos
Con dos decenios ya casi cumplidos del siglo XXI, aún hay gente que sostiene que la Tierra es plana. Y no, no están en ninguna tribu perdida del Amazonas, sino en este llamado primer mundo, civilización de los aifons y demás regalos de los dioses. Incluso hay grupos organizados en las redes sociales, donde, por otra parte, toda gilipollez es alada. La ignorancia de nuestros antepasados, al menos, tenía un punto de legítima. Pero estos jóvenes (o no tan jóvenes) burgueses de ahora, que han crecido saturados y hastiados de información, parecen abrazar cualquier superchería como una novedad excéntrica, un esnobismo más. Nuestros lejanos ancestros creían en un mundo plano, pero al menos poblaban las tierras más extremas e incógnitas de dragones y demás portentos. Los entusiastas medio crédulos de hogaño se contentan con levantar toda una trama conspiratoria, y afirman que la comunidad científica, los gobiernos y la NASA ocultan a las masas la terrible verdad de la planicie terrestre. A saber con qué fin, como no sea el de fortalecer el poderoso lobby de los fabricantes de globos terráqueos. El profético Wells no se equivocaba con su Máquina del tiempo: está abonado el terreno para los Eloi. Mientras, los Morlock trabajan sin descanso en el subsuelo, fabricando aifons y demás regalos.
domingo, 9 de septiembre de 2018
Segalá
Volviendo del mundo Homérico a este otro más plano y gris, quién sabe qué indignas tramoyas se estarán revolviendo también aquí ahora, y en qué ánimos o en qué cabezas. Mejor no averiguarlo y recrearse con los dones de esta preciosa tarde, prematuramente otoñal. Y releer bajo esa luz, si apetece, algún pasaje de don Luis.
martes, 28 de agosto de 2018
Elegías y sátiras (Karyotakis): erratas con fe
(pág. 87)
MAÑANA de abril.
Era un fulgor verde
la sonrisa del campo
con todos sus tréboles.
Besada en el relumbre
del alba, parecía
que hablaba dulcemente
la naturaleza.
Trinaban los pájaros,
volando
alto y más alto.
Y las flores aromaban.
Y él se decía perplejo:
«¿por qué morir?».
(pág.45)
ESTO no es ya canción, ni es un sonido
humano. Se le escucha llegar
como un postrero grito, en la noche profunda;
como el de alguien que ya ha muerto.
jueves, 23 de agosto de 2018
Voces (C. P. Cavafis)
de aquellos que han muerto, o de aquellos
perdidos para nosotros como los muertos.
En ocasiones nos hablan entre los sueños.
En ocasiones la mente las oye por el pensamiento.
Y con su sonido por un instante regresan
los sonidos de la primera poesía de nuestra vida,
como una música, de noche, lejana, que se extingue.
martes, 21 de agosto de 2018
Contradicciones
Las contradicciones son lo mismo que esos gatos callejeros que adoptamos o nos adoptan. Aprendemos de pronto que forman parte de nosotros, de nuestro entorno, como si fuera así desde siempre; y las cuidamos y alimentamos con íntimo y aplicado celo. Rechazar las propias contradicciones y no querer darles amparo es un acto de inhumanidad. Como ese gato-Odiseo que antes era nadie y le acabamos encontrando el nombre, la contradicción es una adivinanza más que reclama su sitio y su acomodo en esa gran maquinaria de acertijos que es la vida. No viene a dar sentido ni a resolver el misterio, por fortuna, sino a sumarse a las demás incógnitas en un todo gratamente incomprensible. Intuimos que sin ellos (contradicción o gato) alguna pieza le falta a nuestra siempre esquiva, rara, itinerante identidad.
miércoles, 1 de agosto de 2018
Fama póstuma (Kostas Karyotakis)
la desea la boca púrpura de las flores.
Si viene otra vez la primavera, otra vez nos dejará,
y al cabo ya ni sombras de otras sombras seremos.
La radiante luz del sol aguarda nuestra muerte.
Contemplaremos otro crepúsculo más, tan triunfante,
que escaparemos entonces de las noches de abril
y marcharemos más lejos, a los reinos sombríos.
Sólo pueden quedar, tras de nosotros, los versos,
diez versos apenas, que permanecen, como
las palomas que los náufragos dispersan al azar
y, cuando traen el mensaje, ya es demasiado tarde.
viernes, 27 de julio de 2018
La luna de Safo
... En Sardes...
tiene a menudo aquí sus pensamientos
... Para ella tú eras cual diosa manifiesta,
y tu cantar su máxima alegría.
Mas ahora sobresale entre las lidias
como la luna de rosados dedos,
al ponerse el sol, vence a todas las estrellas,
y su luz tiende por el mar salino
y por los pastos copiosos de flores.
Se ha derramado el hermoso rocío,
lozanean las rosas, y el tierno perifollo,
y el meliloto enflorecido.
Ella, entretanto, va de un sitio a otro
con la nostalgia de la dulce Atis,
y del corazón frágil siente el peso.
Ir hacia allá nosotras... no...
El mar inmenso deja oír su voz...
En medio...
No nos es fácil ser como las diosas
en la belleza que al amor empuja...
(De «Safo. Poesías». Traducción de Juan Manuel Macías. La Oficina de Arte y Ediciones, 2017)
***
]cαρδ[
πόλ]λακι τυίδε [ν]ῶν ἔχοιcα
... θέαι c' ἰκέλαν ἀρι-
γνώται, cᾶι δὲ μάλιcτ' ἔχαιρε μόλπαι
νῦν δὲ Λύδαιcιν ἐμπρέπεται γυναί-
κεccιν ὤc ποτ' ἀελίω
δύντοc ἀ βροδοδάκτυλοc μήνα
πάντα περρέχοιc' ἄcτρα· φάοc δ' ἐπι-
cχει θάλαccαν ἐπ' ἀλμύραν
ἴcωc καὶ πολυανθέμοιc ἀρούραιc·
ἀ δ' ἐέρcα κάλα κέχυται, τεθά-
λαιcι δὲ βρόδα κἄπαλ' ἄν-
θρυcκα καὶ μελίλωτοc ἀνθεμώδηc·
πόλλα δὲ ζαφοίταιc ̓, ἀγναc ἐπι-
μνάcθειc' Ἄτθιδοc ἰμέρωι
λέπταν ποι φρένα... βόρηται·
κῆθι δ' ἔλθην ἀμμ... οὐ
... πόλυc
γαρύει... μέccον·
ε]ὔμαρ[εc μ]ὲν οὐκ ἄμμι θέαιcι μορ-
φαν ἐπή[ρατ]ον ἐξίξω-
cθαι...
