viernes, 5 de diciembre de 2008

Trenes

................................Para Olga Bernad, vecina, amiga y poeta


En noches de los trenes, infinitas
de negritud y ávidas de empeño,
dejaba mi niñez las nunca escritas
letras azules, velas de entresueño.

Tiernos compases al sombrío acero,
sombra tras sombra, se encauzaban fieles;
y yo volaba, sin saber que Homero
ya urdiera el canto de aquellos rieles.

Canto del corazón agazapado
tras la ventana donde aún se clava
la pupila del niño imaginado
que veo al otro lado. Y yo volaba

sobre las noches de arrojadas crines:
montes en fuga, resbalados talles
de perfiles trazados con carmines,
peñas de guiños y celestes valles.

Volaba en largas noches de alamedas
ceñidas por sonámbulos caminos
embozados apenas en las sedas
que hila la estrella de los dedos finos.

Y aquellos mudos, ateridos puentes
sobre ríos dormidos: enarcadas
piedras de luna y soledad, holladas
por princesas —pensaba— transparentes.

Volaba la niñez en nervio y vela,
sutil estela que me arrastra ahora
y siempre, atravesando la acuarela
que diluía un mundo sin aurora.

Errante mundo, cuando florecías
ya en mis ojos llorabas de marchito:
buscaban nombres tus geografías
y sin nombres marchaban: oh infinito,

¿En que armazones de inocencia y sueño
podría hallarte para que ahora suenes?,
alto violín, alma de Clavileño
que poblabas las noches de mis trenes.

(De Cantigas y cárceles, 2003-??)

20 comentarios:

Olga B. dijo...

Hala.
Es precioso, Juan Manuel. Y limpio como el niño que recuerdas.
Me quedo supercontenta para todo el fin de semana con este regalo, un tren de juguete o de palabras y ese "alto violín, alma de Clavileño/ que poblabas las noches de mis trenes" sonando al final:-)
Mil gracias y felicidades por el poema.
Besos.

Juan Manuel Macías dijo...

Mil perdones por la tardanza en publicar tu comentario, pero, ya sabes, las servidumbres de las compras navideñas, ay. Gracias a ti, Olga, como siempre. Qué menos, mil rayos. Sí, limpieza, limpieza, es lo que necesitamos. Porque uno viene de leer cada cosa... Supongo que es el ocio y la nada (propia) mal administrados. A algunos, por ejemplo, les recomiendo que se dediquen a aplicarse más en griego antiguo, que les hace muchísima, pero que muchísima falta, y que limpien un poco, de paso, su mediocre expediente académico, ya que su conciencia...

Me alegro de que te guste el poema. Besos.

Jesús Bernal dijo...

Hola, excelente, de verdad, gran destreza la tuya con las formas clásicas. Aunque yo te pediría explicaciones por tres versos, sin que te lo tomes a mal, y sé que tienes esas explicaciones: "ya urdiera el canto de aquellos rieles" Me duele separar al leer la sílaba "dea-qué-llos" y hacerla "de-a-qué-llos" para que caiga el acento en la octava, yo me guío de oído y este verso me ha roto un poco la lectura, así que me he puesto a averiguar por qué. ¿Tal vez quieres evitar la monotonía del endecasílabo? También me ha dolido este verso: "buscaban nombres tus geografías" sobre todo al forzar la lectura "ge-o-gra-fí-as" para meter el acento en décima. Por último, éste: "alto violín, alma de Clavileño" el acento en quinta de "álma" me ha roto también la lectura, pues la naturaleza del endecasílabo a mí me pide los acentos pares, y así me salen cuando escribo. En fin, el poema es excelente, y quiero conocer tu opinión sobre estas pequeñas licencias, que pienso buscadas a propósito, Quevedo las tiene a puñados. ¿Buscabas romprer el sonsonete del verso, la monotonía del endecasílabo? ¿Hay otro motivo? Siempre me he preguntado estas cuestiones sobre los poetas, para mí son pequeños interrogantes pero de gran interés. Sé que dominas a la perfección el metro, más que un servidor, por eso quireo saber más sobre los motivos, si los hay. ¿No te ha pasado lo mismo con los poemas de Gil de Biedma, que parecen tan descuidados a veces y cuya dejadez es expresamente buscada por el poeta? Un saludo cordial.

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias, Jesús, ante todo. Respecto al resto de tu comentario, te comento. Supongo que todos estamos contaminados por las filologías y ese concepto, tan pernicioso, de "verso normativo", que es, a mi juicio, artificial, como artificial es la métrica. Hoy, casi todo el mundo coincide en juzgar un poema (bien o mal) como la expresión libre de un poeta, al margen de ciertos escrúpulos métricos felizmente preteridos. Dicho lo cual, te contesto a tus demandas, con el manual de métrica española de Antonio Quilis al lado :-) Quilis era de la escuela de Rafael de Balbín. Un rancio estructuralismo al que, con el tiempo, he acabado por considerar de lo menos contaminante en cuestiones de versificación.

"ya urdiera el canto de aquellos rieles" es un endecasílabo de acepto en séptima, de esos que se suelen llamar "de gaita gallega". No es de tradición italiana, pero, en pequeñas dosis, a mí me gusta. Su ritmo es principalmente anapéstico, pero yo lo he vuelto "dactílico" de forma consciente, porque me pareció divertido recordar los (por otra parte, adorables) soniquetes de las reconstrucciones artificiales del hexámetro homérico. Es el ritmo de "ínclitas razas ubérrimas..." de Rubén.

En mi forma de hablar (hablo muy lento), no hago sinícesis nunca en palabras como "ge-o-gra-fías". Si me escudo en la fonética, no existe el diptongo "eo" en castellano.

Y, respecto a la quinta sílaba acentuada que te alarma del verso "alto violín, alma de clavileño", Antonio Quilis lo llamaría "acento anti-rítmico", una licencia acentual (no necesaria para el endecasílabo clásico, cuyo acento rítmico recae, en este caso, en cuarta sílaba), pero licencia al fin y al cabo, y sí, para romper la monotonía del ritmo "normativo". Puedo esgrimir aquel verso de Gerardo Diego (poeta por el que profeso casi devoción religiosa, auténtico maestro) "creced, pujad, torres de Compostela".
Espero haberte resuelto tus dudas.

Gracias una vez más y un saludo.

ana dijo...

disfrutad de la poesía, pace quilis.

ana dijo...

Y confiad en el oído.
Pace Quilis, también.

Juan Manuel Macías dijo...

Ay, Quilis, ese gran lingüista con nombre de cosquillas...
Un besote.

ana dijo...

¡es peor TNT¡

Jesús Bernal dijo...

Hola, me dejas estupefacto con la explicación enciclopédica. No he entendido mucho, la verdad, pero veo que sabes bien lo que haces. No sé, yo no conozco ese tratado ni los nombres de los versos, en la Facultad no estudié nada de eso, creo que mis profesores sabían poco de métrica o no les interesaba mucho el asunto ;-)
Como lector, el oído me dice que los endecasílabos suenan bien con acento en pares, sílabas 2,4,6,8 y 10. Canónicos (obligatorios o muy típicos) hay dos “modelos” de endecasílabo a mi modo de ver: a) El de acentos principales en 6 y 10. b) El de acentos principales en 4,8 y 10. Esas dos opciones son válidas si queremos hacer endecasílabos clásicos, típicos. Muchos poetas salen un poquitín de este endecasílabo canónico para romper la monotonía, porque cuando llegas a un endecasílabo con acento en impares, y no hablo de un acento secundario, sino de uno principal, el oído te da una patada. Yo los acentos no los cuento, pero el oído se hace sensible si uno lee mucha poesía, por eso no sé si el ritmo es artificial o no, como tú dices, para mí es lo que leo en todos los poetas y me resulta muy natural el endecasílabo con acento en pares, me resulta artificial el resto de versos, maldita sea. Uno se habitúa a ese ritmo, y ya todo le sale en ese ritmo. Esto termina siendo un problema para el escritor, lo limita, como bien sugieres. A mí la teoría no me apasiona, yo la busco cuando las cosas me suenan mal, nadie puede leer poesía y disfrutarla si se dedica a contar sílabas. Yo las cuento cuando me atasco en un verso y no puedo pasar leyendo suavemente por encima de él. De pronto me digo, ¿qué pasa aquí? ¿Qué mal suena esto? En fin, eso es todo lo que yo sé de métrica: poca cosa, como ves, no más de dos truquillos brillantes para hacerme pasar por poeta y quedar bien en los foros ;-) Es broma. Gracias por molestarte en responder tan bien a mi pregunta. Un abrazo.

Juan Manuel Macías dijo...

La poesía no es cuestión de métrica sino de oído, Jesús, como bien sugiere Ana en su extenso comentario :-) Y la métrica, desde luego, es una reconstrucción artificial siempre posterior a los poetas. No te preocupes por saber más o menos de métrica o de los nombres de los metros tradicionales. El librito de Quilis, de todas formas, siempre es interesante para conocer todos los tipos de verso que se han venido usando en la tradición castellana, y poco más. Lo publica Ariel, por si te interesa. La verdadera autoridad, claro, son los poetas. Dentro de la libertad creadora, hay muchos caminos, muchísimos, tantos como poetas: asumir los patrones rítmicos tradicionales, crearse otros ritmos personales e intransferibles con el (mal llamado) verso libre, formas híbridas, poemas en prosa... Todo vale si está bien. Sobre el endecasílabo de acento en séptima, ya te comenté que es tradicional aunque no de origen italiano. Supone, desde luego, una ruptura rítmica respecto a los otros endecasílabos de acento rítmico en sexta u octava, y las dosis ya son facultativas. El gran Miguel Hernández, por ejemplo, tiene un poema entero en este verso, ése que empieza "yo que creí que la luz era mía". Gracias, de nuevo, por tu comentario. Un abrazo.

Olga B. dijo...

Oh. Pues yo también he hablado este fin de semana sobre los endecasílabos en séptima y sólo se me ha ocurrido "me salen de vez en cuando". Podíais haber mantenido esta conversación antes:-). Como Jesús, cuento sílabas cuando algo me suena mal, generalmente me dejo llevar. No sé si eso es confiar en el oído como aconsejan Quilis y Ana o ser un poco temerario. Aunque la métrica no sea lo fundamental, y la poesía pueda juzgarse como la expresión libre de un poeta, tú mismo eres la prueba de que su conocimiento tampoco molesta. Si algo no se conoce y domina, no podemos decir que es una elección personal el superarlo. Si lo conocemos, somos más libres para ir más allá. Y yo creo que eso se nota.
Y creo que tu destreza con las formas clásicas se nota también cuando eliges el verso "libre". Está ahí, en alguna parte de la búsqueda.
Besos, Juan Manuel, yo sigo disfrutanto de estos trenes...

Juan Manuel Macías dijo...

Ay, madre, y yo que quiero pasar por un detractor de la métrica, y al final, hablando de todo esto, me voy a labrar una muy mala reputación :-)

Bueno, yo creo que la métrica es una reconstrucción siempre a posteriori por parte de los filólogos y sus secuaces. La mayor autoridad, repito, son los poetas, que siempre son libres para adaptarse a las formas "clásicas" o jugar, o incluso, improvisar (Tengo que hacer aquí una entrada sobre métrica :-). Creo que al final todos estamos aquí de acuerdo que la poesía se hace con oído, y el tuyo es un oído privilegiado.

Muchas gracias, Olga, una vez más. Para vos son estos trenes. Besos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Venía a por un poema y me llevo todo un tratado de rítmica y métrica, ¡casi tan extenso como el de García Calvo! :-)
Qué lujo de versos y explicaciones. Un abrazo.

Juan Manuel Macías dijo...

Ay, García Calvo ya son palabras mayores :-) Aún recuerdo su tremenda traducción rítmica de la Ilíada y ese "Apolo Lueñiflechero", que solo se le podría ocurrir a él...
Muchas gracias, Antonio.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Suena divino.no siempre hay que seguir lo que se supone son las reglas.acentos pares,impares....abrazos

Luis Spencer dijo...

Amigo Juan Manuel, me ha sido muy grata la visita a tu blog, en lo esencial estoy de acuerdo con tu penúltimo comentario. Te diré lo que me recordaba Vicente Núñez, como te metas en esta faena no escribes poesía, porque este es un arte de raíz y hay que atender siempre a la resultante, que es la que debe ser poética. Como decía mi admirado L. Hol, el taller no es el escaparate. Te felicito de veras y volveré.

Un abrazo.

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias, Luis. Desde luego, la frase de L. H. encierra una verdad palmaria. Al fin y al cabo el arte es una máscara cuyo enigma es la propia máscara. Por lo demás, todas esas cuestiones metrico-académicas se vuelven, incluso, más absurdas cuando se "miden" versos latinos o griegos. Habiendo pedido los hechos de lengua (y, lo que es más importante, los hechos de habla), la poesía se reduce a simples relaciones aritméticas.

Encantado de tu visita, y bienvenido.

Un abrazo.

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias, anónimo. Perdona, que se me olvidó contestar tu comentario. Abrazos.

gbp dijo...

Precioso poema Juan Manuel. Y doblemente complacida al leer estos bellos versos y ver a quien están dedicados.

Muchas gracias y un saludo.

Juan Manuel Macías dijo...

Muchas gracias por tu visita, Gema. Me permito llamarte por tu nombre porque he visto que tu hermana así lo hace, y donde fueres, haz lo que vieres, como dice el refrán :-) Ya sabes que aquí tienes tu casa, vuelve cuando quieras. Un beso y pasa una feliz Navidad.