martes, 28 de agosto de 2018

Matroskas

A la manera de las matroskas, somos y contenemos los sucesivos yo que fuimos. Pero, también como ellas, siempre nos faltará la siguiente pieza que nos contenga.

Elegías y sátiras (Karyotakis): erratas con fe

Que sería de un libro sin sus erratas. En general no queda otra que resignarse y dejarlas vivir y reproducirse a su albedrío. A veces hasta mejoran el texto. Pero habrá otras que pasen peligrosamente de la gracia díscola al mero vandalismo, quebrando el sentido de lo que se quería poner en un principio. Y éstas, con todo el dolor de nuestro corazón, debemos ajusticiarlas: máxime cuando se trata de una traducción de poesía. En un par de poemas de mi traducción de Elegías y sátiras y cuatro poemas póstumos de Kostas Karyotakis (publicado recientemente por Pre-Textos), he detectado sendos especímenes de este género, de modo que paso a reproducir aquí las versiones correctas de los poemas. Y aquí quedan, de momento en digital. Si los hados son propicios y llegase una reimpresión, pasarán también a la tinta y al papel.

DIAKOS
(pág. 87)

MAÑANA de abril.
Era un fulgor verde
la sonrisa del campo
con todos sus tréboles.

Besada en el relumbre
del alba, parecía
que hablaba dulcemente
la naturaleza.

Trinaban los pájaros,
volando
alto y más alto.

Y las flores aromaban.
Y él se decía perplejo:
«¿por qué morir?».

CRÍTICA
(pág.45)

ESTO no es ya canción, ni es un sonido
humano. Se le escucha llegar
como un postrero grito, en la noche profunda;
como el de alguien que ya ha muerto.

jueves, 23 de agosto de 2018

Voces (C. P. Cavafis)

Voces amadas, idealizadas voces
de aquellos que han muerto, o de aquellos
perdidos para nosotros como los muertos.

En ocasiones nos hablan entre los sueños.
En ocasiones la mente las oye por el pensamiento.

Y con su sonido por un instante regresan
los sonidos de la primera poesía de nuestra vida,
como una música, de noche, lejana, que se extingue.

Trad.: Juan Manuel Macías. Pre-Textos 2015)

martes, 21 de agosto de 2018

Contradicciones

Las contradicciones son lo mismo que esos gatos callejeros que adoptamos o nos adoptan. Aprendemos de pronto que forman parte de nosotros, de nuestro entorno, como si fuera así desde siempre; y las cuidamos y alimentamos con íntimo y aplicado celo. Rechazar las propias contradicciones y no querer darles amparo es un acto de inhumanidad. Como ese gato-Odiseo que antes era nadie y le acabamos encontrando el nombre, la contradicción es una adivinanza más que reclama su sitio y su acomodo en esa gran maquinaria de acertijos que es la vida. No viene a dar sentido ni a resolver el misterio, por fortuna, sino a sumarse a las demás incógnitas en un todo gratamente incomprensible. Intuimos que sin ellos (contradicción o gato) alguna pieza le falta a nuestra siempre esquiva, rara, itinerante identidad.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Fama póstuma (Kostas Karyotakis)

La pródiga naturaleza que nos cerca precisa nuestra muerte:
la desea la boca púrpura de las flores.
Si viene otra vez la primavera, otra vez nos dejará,
y al cabo ya ni sombras de otras sombras seremos.

La radiante luz del sol aguarda nuestra muerte.
Contemplaremos otro crepúsculo más, tan triunfante,
que escaparemos entonces de las noches de abril
y marcharemos más lejos, a los reinos sombríos.

Sólo pueden quedar, tras de nosotros, los versos,
diez versos apenas, que permanecen, como
las palomas que los náufragos dispersan al azar
y, cuando traen el mensaje, ya es demasiado tarde.


Trad.: Juan Manuel Macías. Pre-Textos 2015)