sábado, 20 de mayo de 2017

Hoja nueva

Decir adiós a los metales del invierno.
Como el que ve desdibujarse en el pasado
un largo tren nocturno.
El último, moroso repique de campanas
en el cielo solemne que vela la memoria.
Vendrá un azul más alto y desvaído,
y la promesa, y el vértigo de una hoja nueva.
El mundo ensayará en flores y brazos
la antigua escuela de su línea clara.
Un mundo que no duda, elemental y nítido.
Pero los aromas habrán de ser complejos.

(Inédito)

lunes, 10 de abril de 2017

Ariadna

El hilo de Ariadna, a medida que deshace el laberinto, va construyendo otro nuevo.

domingo, 26 de marzo de 2017

Epifanía

Dos viejos profesores de griego recorren el viejo pasillo de su departamento. Todo huele a antiguo, a rancio, a página fatigada, a escolio mortecino. Aunque el principio del verano y los últimos exámenes van dejando en esa atmósfera cerrada un cierto desasosiego de luz, el hilo de un deseo. Los viejos profesores conversan, quizás en un lluvioso inglés, sobre algunos aspectos de la política departamental, e invocan, graves, la cercanía de unas decisivas votaciones. En eso que, ante ellos, se cruza una estudiante, con la levedad de un recuerdo. Lleva un vestido largo, es pelirroja. El compás de su tránsito, la pericia de su andar, qué asombro. Como si sólo en la vida se dedicara a pasar frente al griego antiguo ondeando sus largas faldas, siempre ajena al traspiés. Bajo el borde de sus faldas, las sandalias. El negro cuero y la piel blanquísima, con trazos de rosa y violeta. Y los tobillos finamente cincelados. Uno de los viejos profesores le subraya al otro la escena, y aprovecha para recordarle unos versos de Safo.

lunes, 20 de marzo de 2017

¿Qué le pido a un libro?

¿Qué le pido a un libro? En principio, como tal libro, que su tipografía sea excelente. Y creo, junto a don Stanley Morison, que la excelencia de una tipografía se mide en términos de invisibilidad. Que el tipógrafo no se interponga entre lo que leo y yo como un camarero importuno. Tan sólo que me haga suave y fácil el viaje y no me pierda por sinuosas calles entre párrafos. Ni que me deje llorar con líneas huérfanas. Que funcione, cuando lo necesite, la venerable matemática y que la página tenga un buen color, pero que esa matemática no acabe deviniendo lastre, pues dos más dos, en el mundo, no siempre suman cuatro. Y que sepa usar la tinta más difícil, que es el espacio en blanco. Luego, a lo que leo, simplemente le pido que me guste, y, si es posible, que me enamore en un inagotable idilio. Que el libro viva y duerma conmigo, viaje conmigo, se desgaste conmigo. Que a pesar de nuestros momentos de silencio mutuo, sepamos encontrarnos a la vuelta del tiempo como dos viejos amigos que tienen mucho que decirse, cambiados, fragmentados por los días o las noches, y sin embargo, oh misterio, siempre los mismos. Que nunca se pudra, nuevo, en las estanterías, y que la intemperie dore sus páginas como un erudito otoño, pero que venga agotado de muchas deslumbradas primaveras. Y que algún día, tal vez, nos pida ser regalado: y es que no hay libro más vivo que el que cambia de manos.

lunes, 13 de marzo de 2017

Guirnalda

(Homenaje a Karyotakis)

Regla triste y vertical, los cuerpos
se encienden y se apagan al fondo de los días
igual que un firmamento
de preguntas, fotogramas, trazos
apenas perfilados en la tibia sal del labio.
Y van cayendo, uno tras otro, rescoldos y penumbra,
en su solo segundo triunfante.

He aquí el cansancio
declarado hace tanto en el ruido blanco de los árboles
o en las radios que no transmiten más que el escueto parte de la ceniza.
Han publicado en letras grandes las últimas heridas vespertinas
y detrás de los cuerpos el niño se encoge y tiembla,
atravesado por el más elemental futuro.

Lo escuchamos, de pronto, ese tibio sonsonete
que va extendiendo sus dedos por la piel
hasta llegar a acariciarnos el corazón del miedo.

Un viento mitológico tañe --música de ancestros-- la memoria,
y un tumulto de miradas transparenta la noche,
viejo pregón sin letra, premonitorio y solemne.
Y nos cogemos las manos (las tuyas, las mías, las de todos),
como un sostén final, un gesto de cobijo
o un simple deseo de ternura;
y verticales y tristes, muy tristes, nos dejamos caer
allá donde la noche nos convoca
igual que una guirnalda de silencio,
como gentiles pétalos de sueño

(porque sabemos
que un cuerpo no es sino continuación de otro).

Juan Manuel Macías
(Inédito)

jueves, 2 de marzo de 2017

Melancolía de Jasón, hijo de Cleandro, poeta en Comagena, 595 d.C.

 

El declive de mi un cuerpo y mi belleza
es  la herida de un horrible  cuchillo.
Resignación no tengo en modo alguno.
Acudo a ti, Arte de la Poesía,
que algo sabes de fármacos, intentos
para dormir el dolor, en la imaginación y la palabra.

Es la herida de un horrible cuchillo.
Arte de la Poesía, trae tus fármacos,
los que hacen –por un momento– que no sienta la herida.

(De C.P. Cavafis, «Poesía completa», trad. de Juan Manuel Macías. Pre-Textos, 2015)

sábado, 18 de febrero de 2017

«Dice Penélope» (un poema de Katerina Anghelaki-Rooke)




Mi traducción de este poema de Katerina Anghelaki-Rooke (Atenas, 1939) apareció publicado, junto con otros cuatro poemas de la autora, en el pasado número (noviembre de 2016) de la estupenda revista de poesía Años Diez.

***

DICE PENÉLOPE


And your absence teaches
me what art could not

   Daniel Weissbort
 
 
No cosía, no tejía,
he comenzado un texto, y lo he destruido
bajo el peso de las palabras
pues una correcta expresión queda lastrada
si el dolor oprime dentro.
Y aunque la ausencia es el tema de mi vida
—ausencia de la vida—
sale el llanto al papel
y el sufrimiento físico del cuerpo
que está privado.

Borro, desgarro, ahogo
los gritos vivos
«Dónde estás, ven, te espero
esta primavera no es como las otras»
y vuelvo a amanecer
con nuevos pájaros y blancas sábanas
para secar al sol.
Tú no estarás aquí
para regar las flores con la manguera
para que goteen los viejos techos
colmados de lluvia
y se disuelva cuanto soy
en tu propia naturaleza
apacible, otoñal...
Tu refinado corazón
—refinado pues fui yo quien lo ha escogido—
estará siempre en otra parte
y he de cortar con palabras
los hilos que me atan
al hombre concreto
que añoro
hasta que Odiseo se vuelva símbolo de la Nostalgia
y navegue los mares
en la mente de cualquiera.
Te olvido con pasión
cada día
para que expíes tus pecados
de dulzura y aroma
y así completamente puro
puedas entrar en la inmortalidad.
Es una tarea dura, ingrata.
Mi única recompensa, si comprendo
de una vez qué es la presencia humana
qué la ausencia
o cómo funciona el ego
en tanta soledad, en tanto tiempo
y por qué nada detiene el mañana
y el cuerpo se rehace sin parar
se levanta del lecho se acuesta
como si lo talara
a veces la enfermedad y a veces el amor
esperando
que lo que se pierde en tacto
se gane en esencia. 


De Los papeles dispersos de Penélope (1977) 
 (Traducción de Juan Manuel Macías)


***


ΛΕΕΙ Η ΠΗΝΕΛΟΠΗ


And your absence teaches
me what art could not
   Daniel Weissbort

Δεν ύφαινα, δεν έπλεκα,
ένα γραφτό άρχιζα, κι έσβηνα
κάτω απ’ το βάρος της λέξης
γιατί εμποδίζεται η τέλεια έκφραση
όταν πιέζετ’ από πόνο το μέσα.
Κι ενώ η απουσία είναι το θέμα της ζωής μου
—απουσία από τη ζωή—
κλάματα βγαίνουν στο χαρτί
κι η φυσική οδύνη του σώματος
που στερείται.

Σβήνω, σχίζω, πνίγω
τις ζωντανές κραυγές
«Πού είσαι, έλα, σε περιμένω
ετούτη η άνοιξη δεν είναι σαν τις άλλες»
και ξαναρχίζω το πρωί
με νέα πουλιά και λευκά σεντόνια
να στεγνώνουν στον ήλιο.
Δε θα ’σαι ποτέ εδώ
με το λάστιχο να ποτίζεις τα λουλούδια
να στάζουν τα παλιά ταβάνια
φορτωμένα βροχή
και να ’χει διαλυθεί η δική μου
μες στη δική σου προσωπικότητα
ήσυχα, φθινοπωρινά...
Η εκλεκτή καρδιά σου
—εκλεκτή γιατί τη διάλεξα—
θα ’ναι πάντα αλλού
κι εγώ με λέξεις θα κόβω
τις κλωστές που με δένουν
με τον συγκεκριμένο άντρα
που νοσταλγώ
όσο να γίνει σύμβολο Νοσταλγίας ο Οδυσσέας
και ν’ αρμενίζει τις θάλασσες
στου καθενός το νου.
Σε λησμονώ με πάθος
κάθε μέρα
για να πλυθείς από τις αμαρτίες
της γλύκας και της μυρωδιάς
κι ολοκάθαρος πια
να μπεις στην αθανασία.
Είναι σκληρή δουλειά κι άχαρη.
Μόνη μου πληρωμή αν καταλάβω
στο τέλος τι ανθρώπινη παρουσία
τι απουσία
ή πώς λειτουργεί το εγώ
στην τόσην ερημιά, στον τόσο χρόνο
πώς δεν σταματάει με τίποτα το αύριο
το σώμα όλο ξαναφτιάχνει τον εαυτό του
σηκώνεται και πέφτει στο κρεβάτι
σαν να το πελεκάνε
πότε άρρωστο και πότε ερωτευμένο
ελπίζοντας
πως ό,τι χάνει σε αφή
κερδίζει σε ουσία.


Τα σκορπια χαρτια της Πηνελοπης (1977)

sábado, 11 de febrero de 2017

En romance (en traducción de Ati Solerti)

La traducción que hizo de mi poema «En romance», la poeta y traductora griega Ati Solerti. El título |«Ασματικό» (= lo relativo al canto), siempre me pareció un hallazgo maravilloso. Hasta el punto de que creo que mi poema es la versión y el suyo el original.

ΑΣΜΑΤΙΚΟ

Αυτές οι αργές λέξεις κάτι έχουν
από αργό ήλιο που τα απογεύματα τα τελευταία
του σεπτέμβρη διαλύεται στο ασήμι.
Είναι το πορφυρό μυστήριο του οίνου
που σαν ένα παιδί ξαναγεννιέται στο πατητήρι
με θορυβώδη φωνή και μάτια ηλικιωμένου.
Αυτές οι λέξεις έρχονται στα χείλη
όπως στην άκρη μιας πισίνας η σελήνη
συναισθηματική, αρχαία, αυστηρή και ευγενής.
Είναι η βρεγμένη γη, ο αγνός άνεμος
που πλέκει μάγια ανάμεσα στα πουρνάρια˙
ο χάλυβας μετριασμένος από θάρρος˙
ο βασιλιάς και ο επαίτης, που, στη μεγάλη ώρα,
ξέρουν να βλέπουν μέσα τους σαν ένας καθρέφτης
του αιώνιου ανθρώπου που στη σιωπή πεθαίνει.
Και είναι η ακρόπολη, και είναι το μάρμαρο
που διατηρεί μάχες και καταδίκες,
απ’ τη φαυλότητα των ημερών πάντα ασφαλείς.
Αυτές οι αργές λέξεις είναι οι γονείς
που μας κληροδότησαν ναούς, παλιά ενδύματα
και μια ιστορία διδαγμένη στις σοφίτες.
Κι είναι τα σύννεφα επίσης χωρίς ιστορία
που οικοδομεί την έρημο μες στην αδυναμία
όπου μονάχα η πίστη κρατά σε αναμονή
το μετάξι, με το βάρος του θανάτου.

Πιο πέρα από τις άγονες γραμματικές,
πιο πέρα από τα ψυχρά ράφια,
πιο πέρα από των χρόνων τα φύλλα,
και πιο πέρα από τη λογοτεχνία,
αυτές οι αργές λέξεις είναι το δικό μου αίμα,
και καίνε σ’ αυτές μέσα πολλές ζωές μαζί,
πολλά μάτια που κοιτάζουν εκ του χρόνου,
άμα τις κάνω απ’ τις αβύσσους τους να γυρίσουν
στο αυτί για να σου μιλήσουν. Αυτές οι λέξεις
είναι το σώμα μου που θρύψαλα απ’ την άμμο έχει γίνει,
η καρδιά μου από την τρικυμία μεταφερμένη,
η ψυχή μου μέσα στο κοχύλι μαζεμένη.

(Χουάν Μανουέλ Μαθίας, Από το βιβλίο Άσματα και φυλακές, Isla de Siltolá 2011)

Μετάφραση: Άτη Σολέρτη
Traducción: Ati Solerti

lunes, 6 de febrero de 2017

Vestigio

Si, por alguna catástrofe, todo vestigio que quedara de la poesía se redujera a los tratados de métrica y prosodia (aunque algunos tienen su gracia), sería como si lo único que hubiese quedado del amor fuera el Kamasutra, que es un libro ridículo e increíblemente sobrevalorado.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Karyotakis: Optimismo

Mi versión de un poema de Kostas Karyotakis (Trípoli, 1896 - Préveza, 1928), perteneciente a un próximo libro: Kostas Karyotakis, Elegías y sátiras (y cuatro poemas póstumos).


OPTIMISMO

Supongamos que no hemos llegado
al negro fin del camino, al fondo de la mente.
Supongamos que vinieron los bosques
con el regio equipaje de una mañana
triunfante, con pájaros, con el cielo claro,
con el sol que habrá de transitar por ellos.

Supongamos que estamos allá lejos,
en tierras que el occidente, el norte ignoran,
y echamos al aire nuestros abrigos
mientras nos miran los nativos, intrigados y serios.
Alguna dama, para acogernos con ternura,
dispensó por todo el día a sus sirvientes.

Supongamos que la talla de nuestro sombrero
se ensancha de repente, pero encogen y se nos pegan
los pantalones y, que a un golpe de espuela,
mil caballos arrancan al galope.
Marchamos —las enseñas al viento—
héroes cruzados, salvadores del Salvador.

Supongamos que no hemos llegado
por cientos de caminos a los confines del silencio,
y cantemos —que sea la canción
cual fanfarria victoriosa, estallido de un grito—
a los rojos demonios en la entraña de la tierra,
y sobre la tierra a los hombres para su regocijo.


(Traducción: Juan Manuel Macías)


***


ΑΙΣΙΟΔΟΞΙΑ


Ας υποθέσουμε πως δεν έχουμε φτάσει
στο μαύρο αδιέξοδο, στην άβυσσο του νου.
Ας υποθέσουμε πως ήρθανε τα δάση
μ’ αυτοκρατορικήν εξάρτηση πρωινού
θριάμβου, με πουλιά, με το φως τ’ ουρανού,
και με τον ήλιο όπου θα τα διαπεράση.

Ας υποθέσουμε πως είμαστε κει πέρα,
σε χώρες άγνωστες, της δύσης, του βορρά,
ενώ πετούμε το παλτό μας στον αέρα,
οι ξένοι βλέπουνε περίεργα, σοβαρά.
Για να μας δεχθή κάποια λαίδη τρυφερά,
έδιωξε τους υπηρέτες της ολημέρα.

Ας υποθέσουμε πως του καπέλλου ο γύρος
άξαφνα εφάρδυνε, μα εστένεψαν, κολλούν,
τα παντελόνια μας και, με του πτερνιστήρος
το πρόσταγμα, χιλιάδες άλογα κινούν.
Πηγαίνουμε —σημαίες στον άνεμο χτυπούν—
ήρωες σταυροφοόροι, σωτήρες του Σωτήρος.

Ας υποθέσουμε πως δεν έχουμε φτάσει
από εκατό δρόμους, στα όρια της σιγής,
κι ας τραγουδήσουμε, —το τραγούδι να μοιάση
νικητήριο σάλπισμα, ξέσπασμα κραυγής—
τους πυρρούς δαίμονες, στα έγκατα της γης,
και, ψηλά, τους ανθρώπους να διασκεδάση.

domingo, 29 de enero de 2017

Poesía y tipografía

Las normas de la tipografía no vienen del cielo sino de siglos de lectura y libros. Dejando de lado ciertos preceptos y caprichos regionales (que también, y por qué no, es agradable seguir), muchas de ellas tienen un gran sentido práctico y están destinadas a facilitar la lectura y no a torturar al lector. Por ejemplo, la composición en verso tiene las suyas. No digamos la composición de poesía, pues verso y prosa son, más que nada, convenciones de escritura y quien manda en la poesía es el oído. Esas normas, naturalmente, sólo las puede quebrantar el poeta, y por eso es necesario dialogar con él. Pero si el autor no dice nada, entonces la tipografía actúa de oficio, prescribiendo que el sangrado izquierdo del poema debe ser el mismo que el del verso más largo centrado. Esto hace que los poemas tiendan hacia el centro de la página, y deja en el lector una grata sensación de equilibrio. Ver publicaciones de poesía donde todos los versos en todas las páginas queden a un margen fijo, y a no ser que el poema ocupe un libro entero como la Odisea, me parece simplemente espantoso.

sábado, 28 de enero de 2017

Llegaremos tarde

Hay poemas que pueden tardar años en escribirse y otros que son fruto de un momento de mano apresurada. Pero todos son igual de espontáneos y a todos, siempre y sin remedio, llegaremos tarde.

jueves, 26 de enero de 2017

El sobrio

Maquetar poesía (en mi caso, ponerse en el otro lugar) se parece mucho a ser el sobrio que conduce.

martes, 17 de enero de 2017

Odisea oxoniense



Entre todos los pertrechos que Odiseo llevaba en su atribulada nave, quién le iba a decir que también se incluiría con el tiempo el aparato crítico que el ilustre polizón oxoniense Thomas W. Allen le subió a bordo. Esta página de la monumental «Homeri Opera» luce en todo su esplendor el característico look de las ediciones de Oxford, a la vez delicado y aplastante. Ahí está la tipografía Porson, marca de la casa, y el uso de espacios, generosos, entre las unidades críticas. A pesar de toda la atmósfera erudita, es curioso que esas páginas, con estos fríos siberianos, resulten tan hogareñas.