miércoles, 22 de noviembre de 2017

Llegaremos tarde

Hay poemas que pueden tardar años en escribirse y otros que son fruto de un momento de mano apresurada. Pero todos son igual de espontáneos y a todos, siempre y sin remedio, llegaremos tarde.

jueves, 16 de noviembre de 2017

La música a la que un día

Por mi experiencia, si veo la poesía de alguna forma, es, sobre todo, como un regalo que un ser humano le hace a otro ser humano. A lo mejor el poema que nos regalan, como la mariposa de un día, sólo pasa una vez y luego muere para siempre. Y todas las veces que renace o se replica en un dudoso molde no es más que por intentar volver a esa primera vez, a algún momento, a algún lugar, a una voz, a cierta luz, a un estado de ánimo, a la extrañeza que fuimos y no sabemos si lo seguimos siendo. La música a la que un día supimos poner nuestra pequeña letra.

De Sucede en la voz de otros, Siltolá 2015

martes, 7 de noviembre de 2017

Dos versiones del frío

DIADEMA

Pensativa en el cristal,
vas deshilando la escarcha.
No sabes que son tus dedos
el telar de la mañana.

Al calor de tu memoria
cae la tarde fugitiva,
allí donde rompe el viento
su vieja guitarra herida.

Pasas las páginas lentas
del invierno por sus calles
y ocultas entre las horas
la luz muerta de los ángeles.

***

ESTRELLA

Ánfora rota de escarcha
entre las ramas en vilo.

Temblor de cielo desnudo,
de noche antigua y destino.

Entre las ramas la estrella
derrama su larga muerte
y se vacía en su símbolo.


(De Cantigas y cárceles, Isla de Siltolá 2011)

sábado, 4 de noviembre de 2017

Alceo / la lluvia

Hiroshige, Lluvia repentina sobre el puente Shin-Ōhashi y Atake


Vuelve la lluvia. Y también está lloviendo en el siglo VII a.C., sobre Alceo de Mitilene. Pero son sabios y sensatos sus consejos:

Fr. 338 V.

Llueve Zeus y grande es la borrasca
que de los cielos cae. Se han helado los ríos…
Echa abajo el invierno, prende el fuego,
el dulce vino mezcla sin reparos
y un almohadón mullido
aparéjate en torno de las sienes…

(Trad. Juan Manuel Macías)

***

ὔει μὲν ὀ Ζεῦς, ἐκ δ’ ὀράνω μέγας
χείμων, πεπάγαισιν δ’ ὐδάτων ρόαι …

κάββαλλε τὸν χείμων’, ἐπὶ μὲν τίθεις
πῦρ ἐν δὲ κέρναις οἶνον ἀφειδέως
μέλιχρον, αὐτὰρ ἀμφὶ κόρσαι
μόλθακον ἀμφι[ ] γνόφαλλον

viernes, 3 de noviembre de 2017

Apple



La multinacional Apple, que fabrica unas carcasas de diseño muy bonitas, con una manzana, y a veces con botones, despierta en mí entrañables sentimientos. Y emoción, como cuando veo esas colas tan largas para comprar sus productos de último grito, que son como el penúltimo pero con una cifra más. Así que pensaba enviarles este texto por esta Navidad. Seguro que les encanta.

 ***

Cuando alguien adquiere un dispositivo Apple (un iPhone, un iPad, un MacBook o cacharro similar) se le abren dos posibles caminos vitales. El primero (y, por desgracia, el más frecuente): entrar en un estado alterado de conciencia, una especie de Nirvana donde se dejará desplumar con devoción, y hasta placer, cada vez que la etérea manzana se digne a venderle a él, pobre mortal, cosas como un simple y puñetero cable de mírame y no me toques que, además, no respeta los estándares. La otra posibilidad, más mundana, es que se dé cuenta de pronto de que ha hecho el canelo. Puede, por supuesto, devolver el producto y recuperar el dinero. También, si ha perdido la garantía o el producto le ha llegado por dudoso mercadeo, puede ponerlo a subasta en Ebay. No tardará en venir algún tarado que pague el equivalente a un salario por algo como un simple celular con una manzana dibujada. Así está el mundo. Pero hacer eso implicaría propagar el mal. Yo me quito el virus pero se lo paso a otro. Eso no es ético. Lo ético sería contribuir a acabar con el virus. Mi propuesta, por tanto, consiste en que, por una mínima inversión de más, compre un martillo maza (como el de la foto ilustrativa) y se aplique con saña. No recuperará el dinero, pero le servirá de desahogo y catarsis.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La Wikipedia siempre

Si un día desapareciera la Wikipedia, para mí supondría un pequeño drama. La Wikipedia es uno de los pocos reductos que quedan del internet real, ése que nació dentro de la cultura hacker, el sueño de una red descentralizada frente a ese otro internet virtual que quieren imponernos ahora las redes sociales --como ésta, tal vez la más perniciosa-- y las corporaciones. La Wikipedia tiene grandes virtudes y sangrantes defectos, nadie lo duda, pero siempre celebraremos ese espíritu de compendiar una erudición absurda, como toda erudición enciclopédica. Una suerte de prótesis de memoria colectiva. Sería el perfecto legado de nuestra especie si algún día (que vendrá) desapareciésemos. Entre tanto, no puedo dejar de agradecerle el alivio que nos presta a esa parte de la Humanidad aquejada de raras pulsiones de madrugada,  preguntas horribles que nos desvelan después de dar mil vueltas en la cama. Y no son "quiénes somos", "de dónde venimos", "a dónde vamos". No. Es algo peor. Cosas como "¿Quién inventó las pastillas Juanolas?" Gracias, siempre, Wikipedia, y larga vida y prosperidad.

La ley de la gravedad

Una de las cosas que más detesto del nacionalismo, como de cualquier enunciado integrista, extremista o totalitarista, es su preocupante falta de sentido del humor y, lo que es peor, su incapacidad para reírse de sí mismo. Al cabo esto es característica del discurso supersticioso. En la superstición toda solemnidad se vuelve algo grotesco, vacío. Y las palabras se pronuncian desde un gesto severo, a ser posible con un trueno y un relámpago de fondo. Por otra parte, es el estado mental idóneo para entrar de cabeza al rabaño, porque siempre, siempre habrá alguien por encima de todo eso (brujo, echador de cartas, vendedor de ungüentos, amado líder) que se estará frotando las manos. Si es que Chesterton tenía mucha razón: el diablo cayó por la ley de la gravedad.

sábado, 14 de octubre de 2017

Messiaen



Oliver Messiaen, genial compositor, profesor de conservatorio, ferviente católico, organista, ornitólogo... Su magisterio en el siglo pasado transcendió los ceñudos límites de la llamada «música culta» para encontrar esquinas más arrabalescas y gamberras. Frank Zappa, por ejemplo, quien no perdió ocasión para declarar la influencia que una parte de la música del francés ejerció en sus composiciones. O el gran bajista de jazz Anthony Jackson, el cual afirmó que la pieza messianesca para órgano La Nativité du Seigneur era de lo más grande que había escuchado. Pero esos datos no son nada para mí comparados con esto que solía decir Messiaen: "Los pájaros son los mejores compositores". Frase que sin duda lo eleva definitivamente sobre la tierra, y sobre su discípulo Pierre Boulez, pelmazo, pedante y vanguardista de gabinete. Messiaen fue el gran traductor de los pájaros para este mundo plano y sin alas. Y, si no, escuchen, escuchen...


 

martes, 10 de octubre de 2017

Hexámetros y caballos

A Julio Martínez Mesanza


Como el resto de su distinguido gremio, se ganaba la vida cantando historias en los banquetes de los grandes hombres. Y aunque todos ya conocían de largo esas historias, él sabía que cualquier canción es nueva cada vez que se canta, y manejaba los engranajes precisos, según le habían enseñado los más viejos, para mover el ánimo elemental de su auditorio en un momento dado, y solicitar la atención para la risa o el llanto, para la intriga o la cólera. Pero llevaba mucho tiempo en silencio porque buscaba un verso. Concretamente, buscaba un hexámetro, aunque él no lo llamaba así. Nunca se le había resistido antes un hexámetro, o lo que fuera aquello, y esos seis compases siempre habían acudido con docilidad de su memoria a sus labios cuando los necesitaba. Desolado, reclamó la ayuda de los dioses en que no creía, y los dioses también le entregaron su silencio.

Hasta que una mañana se paró a mirar unos caballos que pacían en un prado. Estaba cansado de ver caballos desde niño, pero aquella visión incorporaba las primicias de un sueño, y esas bestias se le revelaron entonces hermosas y terribles hasta el dolor, como recién creadas bajo el sol, como si por un momento albergaran en su perfil, en su definitiva osamenta, la llave de toda la creación. En la mañana de la memoria, infinidad de imágenes o presagios comenzaron a solaparse en su frente, uno tras otro, sin descanso. Vio rostros, nombres y lugares formando parte de una única y vasta tela. Vio a una reina sola y triste que tejía esa tela con minuciosa mansedumbre. Descubrió un engranaje que nunca le habían enseñado los más viejos de su gremio, aquel que mueve el auditorio a la esperanza, y a creer que la ciudadela nunca va a caer en llamas, o que algún día ha de llegar un vagabundo del numeroso mar para reclamar su trono y abrazar a la reina que teje sola y triste. Las dos caras de una baja moneda. Aquella mañana extraña y mitológica murió el artesano y nació el poeta. Sabía que el camino iba a ser muy largo, tanto el de ida como el de vuelta. Pero para el primero ya conocía la cifra exacta de hexámetros —muchos, miles— que tendrían que sucederse en un claro orden hasta llegar al verso que le había sido regalado:

«Así se celebraron los funerales de Héctor, domador de caballos.»

Se marchó corriendo a casa, y tropezó dos veces, mientras uno de esos caballos lo miraba distraído con un poco de hierba en la boca.


(De Sucede en la voz de otros, Isla de Siltolá 2015)



miércoles, 4 de octubre de 2017

Planicie

Estos días, entre el tétrico y tristísimo paisaje que ofrece la prensa, se ha deslizado una pequeña noticia que, al menos, logró arrancarme una sonrisa. La oportunidad de su aparición me vino como un raro, grotesco subrayado de lo que está ocurriendo en este país. Un rapero norteamericano, al parecer, ha llegado a la conclusión de que la Tierra es plana, teoría que defiende con inusitado ardor y celo en diversas redes. Naturalmente, añade que en su contra hay una inmensa conspiración promovida por la comunidad científica, los gobiernos, la NASA... Imagino que también por los fabricantes de globos terráqueos. La singularidad del personaje hubiera despertado cierta ternura, como esos que vagan por tabernas, barberías y reboticas, en los cuentos de Cunqueiro, aquejados de las más extrañas manías. Pero lo alarmante es que posturas como esa (que incluye, pásmense, una campaña de crowdfunding para lanzar un satélite) sumen tantos adeptos en estas redes, tan aquejadas de pensamiento grupal o borreguil. O será que las redes, simplemente, funcionan como un espejo más de la condición humana.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Frontera

Un pensamiento para estos días que corren. Detesto profundamente los ismos y las parcelitas. Los Neardenthales mojones que dividen. Las voces sensibleras que empiezan diciendo: «no hay morcillas más ricas que las de mi pueblo», y acaban condenando o  eliminando la diferencia. Los diminutos sátrapas que sacan buen partido de esas voces y las orquestan. En la poesía, en el arte y hasta en la vida, no hay nada más limpio que vivir en la frontera. O como Cavafis: ser de Alejandría, que es como no ser de ningún sitio. ¡Qué liberación!

domingo, 24 de septiembre de 2017

«Tránsito» on line



En 2011, DVD Ediciones, la inolvidable editorial de Sergio Gaspar, publicó mi poemario Tránsito, del que he ido poniendo algunos poemas por aquí de vez en cuando. Tiempo después del cierre de la editorial aún se pueden encontrar algunos ejemplares del libro en librerías de lance, como otros títulos del sello barcelonés. No obstante, y como no tengo pensado intentar reeditarlo a corto plazo, he decidido subir a mi servidor el pdf original. Si alguien desea tenerlo, puede descargarlo libremente en este enlace.

lunes, 28 de agosto de 2017

Súbito


SÚBITO


La soledad del vientre, cruz de barro,
decapitado alfabeto que apacienta contrarios.
Niños de orejas grandísimas como silencios
y plomo en las rodillas
vuelan en bandadas a la región perpetua de la tarde.

Tiembla en tu cuello, oscurecido, el aire
mientras un haz de mundos desahuciados encuentra de pronto
el cálido favor de tus axilas.
O la frágil mirada del sexo,
derramada al socaire de las nubes involuntarias.
Pero las islas no.

¿Qué hicisteis con las islas,
podridas para siempre, anegadas de tiempo
al fondo de vuestras cajas de galletas?

El aire se revuelve, rompe, rompe
leyendas primitivas de orín y fuego.

Tus ojos transmiten el íntimo olor de un libro viejo
cuando van dando nombre a todas las variantes de las sombras
y a cada cual su respectiva biografía.

¿Cómo poder saltar de estrofa en estrofa
con la perfecta relojería de las primaveras
o el cauto avance de los sapos o de los presentimientos?
Pero no os olvidéis de Bécquer, sentado en un otero,
quemando a tientas su larga correspondencia umbilical.

No. Algo no termina de encajar
en el tierno corazón unánime que sustenta el mobiliario.
¿Cuál sería el paisaje más correcto
para poder tenderlo en la ventana?

Cada vez que respiras la luna se equivoca de amante
y la ciudad, a una señal, levanta un tono demasiado grave.

En la soledad de algún suburbio hay una frente terrible,
espesa, enferma de civilización,
que insiste, una vez más, en inventar la luz eléctrica.
Ignorabas, ignorabais, ignorábamos
que el miedo puede ser una fría indulgencia de bombillas.


(De Tránsito, DVD Ediciones 2011)

***

Nota: En 2011, DVD Ediciones, la inolvidable editorial de Sergio Gaspar, publicó mi poemario «Tránsito», del que he ido poniendo algunos poemas por aquí de vez en cuando. Tiempo después del cierre de la editorial aún se pueden encontrar algunos ejemplares del libro en librerías de lance, como otros títulos del sello barcelonés. No obstante, y como no tengo pensado intentar reeditarlo a corto plazo, he decidido subir a mi servidor el pdf original. Si alguien desea tenerlo, puede descargarlo libremente en este enlace.