viernes, 15 de diciembre de 2017

Enseñanza

Con este poema inédito, perteneciente a mi próximo poemario Emisarios, quisiera desearos lo mejor para estas fiestas y para el nuevo año que se nos viene.
 
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ENSEÑANZA
 

Gloria a los que miraron al fondo de las cosas,
más allá del cansancio, o la tristeza
con que los ocasos se pliegan a sus frentes últimas.
El trocito de pan que insiste en la directriz de su instante
y el delicado arco que reinventa
la estrella de las noches aparcadas.

Hay un fragor de fondo, apenas una respiración de casas vecinales:
desconsuelo y llanto. Desconsuelo
y también pesadumbre
con que las viejas ciudades regresan a su matemática.
Pero también una página que nos hirió con un oro pasajero
y las nubes, que saben correr sobre los charcos más pobres
con la fe libertaria de mil muchachas descalzas.

Y hay en tu sonrisa en el final del día
una delicada impronta que aún el tiempo no acierta a deshacer.
Y una rara enseñanza: lo que expande
el universo
es la más elemental compasión.

(Juan Manuel Macías, 
del poemario inédito Emisarios)

martes, 5 de diciembre de 2017

GRAN FIESTA EN LA CASA DE SOSIBIO (CP Cavafis)

Bella ha sido mi tarde, muy bella.
El remo roza dulcemente, acaricia

con suavidad el liso mar de Alejandría.
Conviene un descanso así: son pesadas las fatigas.

Y mirar de tanto en tanto las cosas con inocencia, amables.
Pero ha anochecido, por desgracia. Bebí ya todo el vino,

no queda en la botella ni una gota.
Es hora de volver a otros asuntos, ay.

La renombrada casa (el ilustre Sosibio junto a su buena
esposa, digámoslo así) nos invitan a su fiesta.

Debemos marchar de nuevo a las intrigas,
retomar otra vez la tediosa política.

(De CP Cavafis, Poesía completa
Trad. de Juan Manuel Macías, Pre-Textos 2015)

lunes, 4 de diciembre de 2017

Inevitables lunas

 (Para Emilio Nieto Ballester)

El diccionario etimológico de la lengua latina de Alfred Ernout y Antoine Meillet fue un libraco que me hizo mucha compañía en la carrera. El Ernout-Meillet, lo llamábamos, ya con la confianza que impone el gremialismo. Si lo abría en la biblioteca, en aquellos tiempos en que litigábamos por ver quién se descolgaba con el volumen más temerario, nunca dejaba de maravillarme. Los ojos querían pasear entre los pilares de esa rectilínea tipografía didot, tan racional y francesa, veladora, sin un resquicio para elucubrar, sin la sensualidad de las curvas que poblaban las letras renacentistas, sin un solo regazo para la fe. Ah, y las lenguas y dialectos a los que hacía referencia: antiguo indio, iranio, avéstico, osco, umbro, eslavo, gótico... pero todas citadas en francés, que era más chic. Era consultar el Ernout-Meillet cinco minutos y uno salía de esas páginas con las ínfulas de ser un experto comparativista.

Yo nunca quise desprenderme de esa grata sensación y, cuando pude permitírmelo, me compré un ejemplar del Ernout-Meillet para mi disfrute personal. Acabó sin remedio en la dulce anarquía de mi mesilla de noche. Y algunas veces recurro a él en mis insomnios, como el niño que quiere que le lean un cuento y no tiene a nadie que se lo lea. ¿Es una enfermedad? No sé. Al menos, el subtítulo del volumen tranquiliza un poco mi conciencia: «Histoire des mots», histora de las palabras. Lo abro al azar, como las mil y una noches, con la certeza de que cada palabra tiene una historia. La etimología, no lo olvidemos, es una ficción. O un símbolo, como la máquina del tiempo. Pero a mí me gusta dejarme acunar por mis Sherezades de cabecera que son esos dos notables lingüistas franceses con corbata o pajarita.

La otra noche, al abrirlo, me encuentro con la entrada Luna,-ae. Ya me la sabía, pero los cuentos, aunque sabidos, uno quiere volver a escucharlos. Y me dejo. Luna, es la sustantivación de un antiguo adjetivo femenino. Sería algo así como «la luminosa». Las palabras, es bueno recordarlo, no dejan de ser metáforas que han viajado mucho. Decir "la luminosa" es como no querer o no poder nombrar a la luna directamente, o como querer acariciar y atesorar ese nombre secreto. La raíz indoeuropea es *leuk- o *louk-. También se encuentra presente en el griego selene (Safo, lesbia, diría selanna) o en el latín lucus. Y en lunaticus.

Cierro el libro. Pienso, durante esa porción de la noche, en mi hipotético lejano ancestro con asterisco en la voz que una vez dijo, levantando la cabeza en otro insomnio mucho más puro que el mío, «la luminosa», y se quedó tan a gusto. Y le doy las gracias. Llevo media vida huyendo de la luna. La luna, en poesía, ha sido tantas veces una mera quincalla, un ornamento vano, un naipe sucio de ilusionista de feria. Y eso, sin duda, va labrando unos prejuicios muy insanos.

Y los prejuicios escarban, lentamente, ese confortable agujero de razón y cautela, donde la luna ni nos rozará. Pero a media humanidad le duele la luna cíclicamente. Y sabemos, en el fondo, que es inútil esconderse y que de nada sirve arañar una noche más terrible y más oscura dentro de la noche, porque ella, la luminosa, con su palmaria feminidad, nos acabará encontrando, incluso entre las severas murallas de una tipografía racional.

(De Sucede en la voz de otros, Isla de Siltolá 2015)

jueves, 30 de noviembre de 2017

Papiro 1231 (Safo)



Una parte del papiro 1231 de Oxirrinco, datado en el s. II de nuestra era y descubierto a principios del XX. Allí está preservado (izquierda) el fragmento 16 de Safo. Fue publicado por primera vez en 1914, y después de tantos siglos de silencio, como de una crisálida, renacieron, volvieron a escucharse "sobre la negra tierra" unos versos memorables. Aunque no como pudieron sonar en tiempos de la poeta de Mitilene. Pero da igual, pues la lengua en la que fueron dichos por primera vez sigue viva. Ni el tiempo ni las arenas del desierto han podido borrar la luz del rostro de Anactoria, su andar que mueve hacia el deseo, o ese verso que dice (gran verdad) que lo más bello es lo que se ama.

http://www.laoficinaediciones.com/?product=safo-poesias

viernes, 24 de noviembre de 2017

Lewis y Safo y una antigua copla

En Mientras no tengamos rostro (Till we have faces), la maravillosa novela de C.S. Lewis (maravillosa, aun a despecho de su inevitable entramado alegórico y toda su carga apologética) hay un pequeño pasaje que siempre me emociona al releerlo. Cuando a Orual, la protagonista, siendo niña todavía, el esclavo griego que está al cuidado de su educación le canta dos versos para que se duerma. En la novela no se dice que son de Safo, o de inspiración sáfica al menos. Digamos que C.S. Lewis los rehace a partir de un poema original de cuatro versos cortos, antiquísimo, escrito en dialecto lesbio, atribuido a Safo y transmitido por tradición indirecta. Una parte de la crítica moderna, en su habitual tendencia al aguafiestismo, llegó a postular que estos versos ni siquiera eran de Safo. Es tentadora, no obstante, la idea de un poema que no ha sido escrito por nadie y que está ahí desde siempre. Pero eso es lo de menos. Esa sensación la tenemos con todo poema que nos enamora. Por otra parte, las dos ediciones «canónicas» que en el siglo XX se hicieron de los poemas de Safo toman posturas opuestas ante el poema en cuestión. La de Lobel y Page de los años 50 lo descarta sin más miramientos. Pero la de Eva Maria Voigt, de 1968, le restituye su autoría a Safo. Bien por Voigt, pienso. Aunque el poema, ya por ser de Safo, merece seguir siendo de nadie. Y aquí van esos cuatro versos con mi traducción debajo, incluida en mi edición de las Poesías de la inolvidable poeta lesbia (La Oficina de Arte y Ediciones, 2017):

δέδυκε μὲν ἀ σελάννα
καὶ Πληΐαδες· μέσαι δὲ
νύκτες, παρὰ δ' ἔρχετ' ὤρα,
ἔγω δὲ μόνα κατεύδω.

***

La luna se ha puesto.
Se han puesto las Pléyades.
Media la noche. Pasa la hora.
Y yo duermo sola.

(Trad. JMM)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Llegaremos tarde

Hay poemas que pueden tardar años en escribirse y otros que son fruto de un momento de mano apresurada. Pero todos son igual de espontáneos y a todos, siempre y sin remedio, llegaremos tarde.

jueves, 16 de noviembre de 2017

La música a la que un día

Por mi experiencia, si veo la poesía de alguna forma, es, sobre todo, como un regalo que un ser humano le hace a otro ser humano. A lo mejor el poema que nos regalan, como la mariposa de un día, sólo pasa una vez y luego muere para siempre. Y todas las veces que renace o se replica en un dudoso molde no es más que por intentar volver a esa primera vez, a algún momento, a algún lugar, a una voz, a cierta luz, a un estado de ánimo, a la extrañeza que fuimos y no sabemos si lo seguimos siendo. La música a la que un día supimos poner nuestra pequeña letra.

De Sucede en la voz de otros, Siltolá 2015

martes, 7 de noviembre de 2017

Dos versiones del frío

DIADEMA

Pensativa en el cristal,
vas deshilando la escarcha.
No sabes que son tus dedos
el telar de la mañana.

Al calor de tu memoria
cae la tarde fugitiva,
allí donde rompe el viento
su vieja guitarra herida.

Pasas las páginas lentas
del invierno por sus calles
y ocultas entre las horas
la luz muerta de los ángeles.

***

ESTRELLA

Ánfora rota de escarcha
entre las ramas en vilo.

Temblor de cielo desnudo,
de noche antigua y destino.

Entre las ramas la estrella
derrama su larga muerte
y se vacía en su símbolo.


(De Cantigas y cárceles, Isla de Siltolá 2011)

sábado, 4 de noviembre de 2017

Alceo / la lluvia

Hiroshige, Lluvia repentina sobre el puente Shin-Ōhashi y Atake


Vuelve la lluvia. Y también está lloviendo en el siglo VII a.C., sobre Alceo de Mitilene. Pero son sabios y sensatos sus consejos:

Fr. 338 V.

Llueve Zeus y grande es la borrasca
que de los cielos cae. Se han helado los ríos…
Echa abajo el invierno, prende el fuego,
el dulce vino mezcla sin reparos
y un almohadón mullido
aparéjate en torno de las sienes…

(Trad. Juan Manuel Macías)

***

ὔει μὲν ὀ Ζεῦς, ἐκ δ’ ὀράνω μέγας
χείμων, πεπάγαισιν δ’ ὐδάτων ρόαι …

κάββαλλε τὸν χείμων’, ἐπὶ μὲν τίθεις
πῦρ ἐν δὲ κέρναις οἶνον ἀφειδέως
μέλιχρον, αὐτὰρ ἀμφὶ κόρσαι
μόλθακον ἀμφι[ ] γνόφαλλον

viernes, 3 de noviembre de 2017

Apple



La multinacional Apple, que fabrica unas carcasas de diseño muy bonitas, con una manzana, y a veces con botones, despierta en mí entrañables sentimientos. Y emoción, como cuando veo esas colas tan largas para comprar sus productos de último grito, que son como el penúltimo pero con una cifra más. Así que pensaba enviarles este texto por esta Navidad. Seguro que les encanta.

 ***

Cuando alguien adquiere un dispositivo Apple (un iPhone, un iPad, un MacBook o cacharro similar) se le abren dos posibles caminos vitales. El primero (y, por desgracia, el más frecuente): entrar en un estado alterado de conciencia, una especie de Nirvana donde se dejará desplumar con devoción, y hasta placer, cada vez que la etérea manzana se digne a venderle a él, pobre mortal, cosas como un simple y puñetero cable de mírame y no me toques que, además, no respeta los estándares. La otra posibilidad, más mundana, es que se dé cuenta de pronto de que ha hecho el canelo. Puede, por supuesto, devolver el producto y recuperar el dinero. También, si ha perdido la garantía o el producto le ha llegado por dudoso mercadeo, puede ponerlo a subasta en Ebay. No tardará en venir algún tarado que pague el equivalente a un salario por algo como un simple celular con una manzana dibujada. Así está el mundo. Pero hacer eso implicaría propagar el mal. Yo me quito el virus pero se lo paso a otro. Eso no es ético. Lo ético sería contribuir a acabar con el virus. Mi propuesta, por tanto, consiste en que, por una mínima inversión de más, compre un martillo maza (como el de la foto ilustrativa) y se aplique con saña. No recuperará el dinero, pero le servirá de desahogo y catarsis.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La Wikipedia siempre

Si un día desapareciera la Wikipedia, para mí supondría un pequeño drama. La Wikipedia es uno de los pocos reductos que quedan del internet real, ése que nació dentro de la cultura hacker, el sueño de una red descentralizada frente a ese otro internet virtual que quieren imponernos ahora las redes sociales --como ésta, tal vez la más perniciosa-- y las corporaciones. La Wikipedia tiene grandes virtudes y sangrantes defectos, nadie lo duda, pero siempre celebraremos ese espíritu de compendiar una erudición absurda, como toda erudición enciclopédica. Una suerte de prótesis de memoria colectiva. Sería el perfecto legado de nuestra especie si algún día (que vendrá) desapareciésemos. Entre tanto, no puedo dejar de agradecerle el alivio que nos presta a esa parte de la Humanidad aquejada de raras pulsiones de madrugada,  preguntas horribles que nos desvelan después de dar mil vueltas en la cama. Y no son "quiénes somos", "de dónde venimos", "a dónde vamos". No. Es algo peor. Cosas como "¿Quién inventó las pastillas Juanolas?" Gracias, siempre, Wikipedia, y larga vida y prosperidad.

La ley de la gravedad

Una de las cosas que más detesto del nacionalismo, como de cualquier enunciado integrista, extremista o totalitarista, es su preocupante falta de sentido del humor y, lo que es peor, su incapacidad para reírse de sí mismo. Al cabo esto es característica del discurso supersticioso. En la superstición toda solemnidad se vuelve algo grotesco, vacío. Y las palabras se pronuncian desde un gesto severo, a ser posible con un trueno y un relámpago de fondo. Por otra parte, es el estado mental idóneo para entrar de cabeza al rabaño, porque siempre, siempre habrá alguien por encima de todo eso (brujo, echador de cartas, vendedor de ungüentos, amado líder) que se estará frotando las manos. Si es que Chesterton tenía mucha razón: el diablo cayó por la ley de la gravedad.

sábado, 14 de octubre de 2017

Messiaen



Oliver Messiaen, genial compositor, profesor de conservatorio, ferviente católico, organista, ornitólogo... Su magisterio en el siglo pasado transcendió los ceñudos límites de la llamada «música culta» para encontrar esquinas más arrabalescas y gamberras. Frank Zappa, por ejemplo, quien no perdió ocasión para declarar la influencia que una parte de la música del francés ejerció en sus composiciones. O el gran bajista de jazz Anthony Jackson, el cual afirmó que la pieza messianesca para órgano La Nativité du Seigneur era de lo más grande que había escuchado. Pero esos datos no son nada para mí comparados con esto que solía decir Messiaen: "Los pájaros son los mejores compositores". Frase que sin duda lo eleva definitivamente sobre la tierra, y sobre su discípulo Pierre Boulez, pelmazo, pedante y vanguardista de gabinete. Messiaen fue el gran traductor de los pájaros para este mundo plano y sin alas. Y, si no, escuchen, escuchen...