miércoles, 17 de agosto de 2016

Al relámpago

La poesía se parece más al relámpago que a esa farola terca, voluntariosa, que insiste durante toda la noche.

martes, 16 de agosto de 2016

Reflejo

Ver la luna reflejada en el agua es como asomarse al fondo de la mitología.

sábado, 13 de agosto de 2016

Bajo el orden de Sirio




BAJO EL ORDEN DE SIRIO


Reverbera la madrugada con el saber del metal,
irisada, temblorosa en todos sus insectos;
y destila en su seno el néctar de los tejados,
zumo unánime de los durmientes, cervatillo
que anhela transparencia, olvido, sueño.

Bajo el orden de Sirio,
fragua antigua del cielo,
la madrugada se afianza en la fe de un mar perfecto,
un mar inquebrantablemente claro, cuya virtud de péndulo
sólo se sabe desde los brazos en cruz de la mujer tendida
que guarda en cada palma abierta esa brizna de púrpura,
ese vago desmayo del mundo que algunos llaman distancia.

¿Qué pregunta, qué inmenso enigma exhala
el orbe de los cardos, como un cerebro, al firmamento,
donde apenas perturba su trenzada geometría
la triste línea recta de algún avión que huye?

Hay demasiada noche acumulada
aún entre las ciudades que crepitan
como antorchas cansadas, y demasiada historia al margen
por descifrar en la vigilia larga
de las carreteras secundarias que ponen unos límites al vértigo.
Cuando apenas se adivina en el corazón de lo negro
la ansiedad del mundo
por llamarse mañana,
cualquier camino puede confundirse con el pensamiento
y el tacto de las hojas con el oro callado de algún vientre.

La madrugada templa su filo al infinito
en el grito acerado de dos gatos en porfía.
Así el deseo,
que vaga por las calles en un denso aliento de almizcle que no conoce el día,
se concreta en las uñas, tiernas al fin de haber anidado en tanta sangre sorda.
Porque la madrugada ya se hace un único gemido,
una torre blanca, enajenada en su pura vertical
sobre un lecho de certezas que lentamente la consume.

Certezas del amanecer
adonde ruedan las cosas como una dócil manada de lamentos.
Entonces mirad a Sirio:
ya sólo es una esquirla de fuego desahuciado,
un fugaz mordisco de naranja, un latido, un presagio
o un dedo compasivo que divaga hacia su sombra última
sobre el vértice frío de la espalda.


(De Tránsito, DVD Ediciones 2011)

lunes, 1 de agosto de 2016

Agosto

Agosto es el mes más parecido al limbo. Entre la tarde y la noche hay un lugar en que se escucha un rumor a lo lejos, dulcemente acompasado, tibia morosidad del mundo. No queremos pensar que, en el fondo, es una cuenta atrás.

jueves, 28 de julio de 2016

De un pozo

Asomarse al poema como quien se asoma a las aguas de un pozo. Desde el fondo nos mira nuestro propio rostro con una adivinanza.

domingo, 24 de julio de 2016

Mitades y centros

Hay una melancolía en el paso de julio a agosto, más sutil que en el paso de agosto a septiembre. No es la melancolía de los finales, sino la de las mitades y los centros.

sábado, 23 de julio de 2016

Del código fuente al papel

La editorial Dykinson, en su colección Clásicos Dykinson, dirigida estupendamente por Alfonso Silván, ha publicado recientemente tres libros cuya composición tipográfica y maquetación me ha complacido llevar a cabo: Manuscritos griegos en España y su contexto europeo (colección de artículos editados por Felipe Hernández Muñoz); Omero, i cardinali e gli esuli. Copisti greci di un manoscritto di Stoccarda, de David Speranzi; y, por último, la monumental edición crítica de las Filípicas de Demóstenes, a cargo de Felipe Hernández Muñoz, en formato bilingüe con traducción de Fernando García Romero.

Los tres volúmenes han sido compuestos exclusivamente con software libre.

[Más información en esta página web sobre mis trabajos en tipografía]








viernes, 22 de julio de 2016

La Poesía Completa de Cavafis en el último número de Turia

Reproduzco aquí la espléndida y generosa reseña del poeta Agustín Pérez Leal, publicada en el último número de Turia, sobre nuestra Poesía Completa de Cavafis (Pre-Textos).





martes, 19 de julio de 2016

Todo el misterio...

Todo el misterio de la poesía puede atesorarse, creo, en un sintagma asombroso e infinito: lengua materna.

lunes, 11 de julio de 2016

sábado, 9 de julio de 2016

Un resquicio

A veces uno escucha o lee sobre poesía y suena todo como si le hablasen de aceite para motosierras o bastoncillos de los oídos. Pero de pronto, hasta en los momentos más planos, puede cascabelear una palabra. Recuperar una palabra, como un poema o como un rostro. Y el pensamiento, la memoria, se pueblan de color y lejanía, olores y tardes. El don de una simple palabra, igual que un resquicio de aire fresco.

Recreo

Aunque algunos insistan en lo contrario, la poesía no es cosa del estudio sino
del recreo. Y del re-creo --que es algo muy serio-- se puede volver con rasguños
y moratones.

jueves, 30 de junio de 2016

Dicen los que saben

Se preguntaban por esas cosas inútiles que hacían los hombres para distraer el curso de su vida: los hombres escribían, soñaban, rodaban películas, entonaban canciones, dibujaban, levantaban estatuas y erigían templos para los dioses severos y sonrientes. Pero los hombres sólo acertaban a mirar: miraban el mundo en su perpetua fuga, el misterio del tiempo, el instante implacable del amor, siempre anterior a los labios, al cansancio y a los mapas del cielo. Los hombres inventaron las ciudades, trazaron los caminos y las calles, alisaron los aeropuertos. Y el aullido de su íntimo, pequeño animal lo lastraron de nostalgia, y por eso --dicen los que saben-- nacieron las palabras, con el timbre de sus sílabas para embridar el mundo, para comprenderlo. Pero las palabras también eran el mundo y, como todo lo que los hombres construían, como ellos mismos, estaban hechas de tiempo, eran arena de oro entre los dedos, como las canciones que cantaban, incluso como las estatuas inmóviles sobre las que mudaba la luz de días y de noches, la ansiedad, el dolor de la mirada transeúnte por sostener la pureza de un instante. Se preguntaban los dioses por esas cosas inútiles que hacían los hombres. Los dioses crearon el mundo en su felicidad y su presente. Pero los hombres miraban; y en su mirada, la verdadera autoría del mundo, todo su sueño y su vigilia, el brillo pasajero de un caudal de voces, la senda que se marcha hacia el final del día.

lunes, 27 de junio de 2016

La casa más extraña

El poeta construye en el poema la casa más extraña del mundo a su medida. Tan extraña (y tan a su medida) que, al terminarla, la llave no le entra en la cerradura. Y la orden de desahucio viene de camino.