Así se llama esta nueva entrega de Cuadernos de humo, la revista de poesía que el poeta Hilario Barrero, con arte y mimo, nos regala cíclicamente desde Brooklyn. Con un lujo de compañía, un servidor tiene el honor de colaborar allí con tres poemas inéditos y la traducción de un pequeño poema de Cavafis. Aquí la portada, uno de esos poemas (con ilustraciones del propio Hilario Barrero). Y mi agradecimiento.
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jueves, 21 de abril de 2016
martes, 15 de diciembre de 2015
Un poema de Jordi Doce
LLAMADA
¿Quién llama en el silencio de la tarde?
¿Son las horas, tal vez, al resbalar
sobre tu cuerpo como el agua,
como el agua que anhelas y te anhela
bajo el oscuro nudo de la luz?
¿O es acaso esa luz, que se debate
en el aire inflamado,
en el aire sin pulso ni reflejo que humea?
No, te equivocas.
Es tu cuerpo, el latido de tu cuerpo,
tan cerca de su centro
que la vida lo ofusca,
como el arco y la diana
son uno y se confunden
tras la mano de sangre, tras el golpe de sangre
con que el asombro se dispara:
esplendor del suceso
que eres a cada instante.
¿Quién llama en el silencio de la tarde?
¿Son las horas, tal vez, al resbalar
sobre tu cuerpo como el agua,
como el agua que anhelas y te anhela
bajo el oscuro nudo de la luz?
¿O es acaso esa luz, que se debate
en el aire inflamado,
en el aire sin pulso ni reflejo que humea?
No, te equivocas.
Es tu cuerpo, el latido de tu cuerpo,
tan cerca de su centro
que la vida lo ofusca,
como el arco y la diana
son uno y se confunden
tras la mano de sangre, tras el golpe de sangre
con que el asombro se dispara:
esplendor del suceso
que eres a cada instante.
Jordi Doce, Nada se pierde. Poemas escogidos. Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2015
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jueves, 12 de noviembre de 2015
La Ítaca de Vicente
A su preciosa colección de libros ilustrados, la editorial Nórdica ha sumado recientemente esta Ítaca, donde navegan a la par, y en feliz singladura, la versión que hace Vicente Fernández González del célebre poema cavafiano y las ilustraciones de Federico Delicado. Versos e imágenes se dispersan en las páginas como un archipiélago: islas que entablan tertulia entre ellas mismas y con el lector que las recorre. La luz de este otoño inusitadamente soleado en el viejo Guadarrama, tan lejos del mar, viene a poner la justa sal en el viaje. ¿Y qué es la mal llamada "traducción" de poesía sino recuperar la luz del momento, el fotograma siempre personal y propio del poema leído antes que pretender emularlo como un falaz absoluto? A salvo de tales cíclopes y lestrigones, Vicente sabe mantener el equilibrio entre las corrientes de la tradición y los vientos nuevos que él elige, y la fidelidad de su Ítaca, como en todo buen poema, emana de su voz, su incesante lectura y su emoción.
lunes, 26 de octubre de 2015
Un poema de Nasos Vayenás (en versión de Vicente Fernández González)
IV
Ahora es noviembre y se teje ya la red
que ha de envolverte. No queda nada.
Algo de luz azul si acaso en tu cabello
que también se desvanece.
Es decir, la luna pronuncia de nuevo
las palabras sin sílabas que hacen
salir airoso al destino.
¿Qué elegir,
la noche o la idea de la noche?
(Empieza a llover con ganas).
¿El árbol o el bosque? ¿La raíz
o el fruto?
Ahora es noviembre y se teje ya la red
que ha de envolverte. No queda nada.
Algo de luz azul si acaso en tu cabello
que también se desvanece.
Es decir, la luna pronuncia de nuevo
las palabras sin sílabas que hacen
salir airoso al destino.
¿Qué elegir,
la noche o la idea de la noche?
(Empieza a llover con ganas).
¿El árbol o el bosque? ¿La raíz
o el fruto?
Nasos Vayenás, Odas bárbaras.
Traducción de Vicente Fernández González.
Capitel Poesía/Miguel Gomez Ediciones, 2014
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viernes, 17 de octubre de 2014
Fragmento de una entrevista con Ati Solerti (traducida)
(Hará algo más de un año, Ati Solerti, magnífica poeta y traductora griega, me hizo una extensa entrevista, en griego, para la revista digital Vakxikon. Aquí va mi traducción de una parte de esa entrevista, sobre todo lo concerniente a traducción y poesía, por si pudiera interesar a algún lector español)
***
Mantiene
el blog que lleva por título Las diosas y las nubes. ¿Qué
le inspiró tal nombre?
El nombre de mi blog me vino, casi sin querer, por un soneto de Gerardo
Diego (poeta del 27 al que admiro bastante), titulado Nubes sobre
el desierto. El poema habla de unas nubes solitarias que pasan,
como diosas, sobre el desierto desolado, extendiendo sus sombras
sobre la arena, en un espejo mutuo. Me di cuenta de que esta metáfora
de la fugacidad era también muy apropiada para algo tan efímero y
transitorio como lo son la internet y los blogs.
¿Cree
en la inspiración como algo divino?
Creo
en la inspiración, aun cuando usemos tal palabra para referirnos a
algo que no sabemos con certeza qué es o de dónde procede. Sobre
esta cuestión, recuerdo una ironía de Borges, donde afirmaba que
Homero creía en la Musa, mientras que hoy algunos creen en el
Inconsciente Colectivo, pero esto --decía-- es simplemente mudar de
mitología. La poesía vive en el misterio, y tan sólo podemos
hablar de ella en su propia lengua, que es el lenguaje del mito. La
Musa / Diosa a la que se invoca en el comienzo del poema homérico
pertenece al mito más extremo, el de la creación, y a mi juicio es
una manera maravillosa de simbolizar lo ajeno, lo incomprensible que
da lugar al poema. En mi experiencia personal, mucho más prosaica y
humilde, naturalmente, que la de Homero, puedo decir que no sé cómo
se crea un poema. Como escribí en otra ocasión, siempre llego
demasiado tarde a mis poemas.
¿Por
qué escribimos poesía?
Esa
es la gran pregunta, que me atormenta desde que escribí el primer
poema de mi vida, y creo que lo seguirá haciendo cada vez que acabe
un poema, incluso si creyera que tal poema habría de ser el último. Amo
la poesía, y mi relación con ella es, esencialmente, la propia de
un lector, el estado que da más satisfacción, y que otorga el don de admirar.
El poeta, como dije antes, se mueve en la esfera de la mitología.
Los poemas que queremos tienen un halo de eternidad, como si
renacieran en otras voces, las cuales forman parte de nuestra vida,
incluso también la propia voz que oímos cuando leemos. Esto, para
mí, es el amor a la poesía. Escribir poesía es una cosa diferente,
algunas veces implica dolor. Para mí, es un acto inevitable.
Es
usted filólogo, helenista, poeta y traductor. Ha dedicado gran parte
de su actividad literaria a la traducción de poesía griega. Desde
los poetas griegos de la antigüedad (Homero, Alcmán, Alceo, Safo,
etc.) hasta los contemporáneos (Cavafis, Karyotakis, Polydouri,
etc.). Cómo surgió ese gran amor y devoción a la lengua y
literatura griegas?
Mi
primer contacto con la lengua griega llegó en la universidad, cuando
estudiaba Filología Clásica. Fue, naturalmente, a través del
griego antiguo. Quedé fascinado desde el principio con todo lo que
concernía a esta lengua, desde la primera vez que vi las letras que
el profesor escribía en la pizarra. Me fascinó ir descubriendo los
diferentes dialectos y autores, y los misterios del Lineal B en las
tablillas micénicas. Pero cuando estudiábamos así la lengua
griega, olvidábamos que el griego antiguo es sólo un fotograma de
la película, parte de un continuo. No se puede disecar lo que está
vivo y se mueve, tal empresa es una quimera. La clasificación de la
lengua griega en antigua y moderna, como toda clasificación, es un
artificio. A mi parecer, debemos entrar en la lengua griega siempre
desde el presente.
El
himno al amor, a la naturaleza, a la belleza, está extendido en la
lírica griega arcaica. ¿Qué cree que contribuye a la
intemporalidad de esa poesía?
Uno
de los más grandes helenistas españoles, Manuel Fernández Galiano,
afirmó que Safo fue la inventora del amor para Occidente. Suena como
una gran verdad. Cada palabra de aquellos poetas, tan variopintos, se
muestra siempre como recién creada, apenas con el rocío del
amanecer. Todo es limpio y sincero, todo está vivo. Las muchachas
del partenio de Alcmán quieren estar allí, en esos versos, y seguir
cantando para siempre, frente a la fatiga de los filólogos
alejandrinos. Arquíloco de Paros dice una vez y otra vez que el
hombre es una sucesión de ritmos: alegrías y penas. Tal vez eso es
la melancolía... Y parece también que Safo responde a Fernández
Galiano, diciendo que lo más bello es lo que uno ama. Schopenhauer
se refería al «Mundo como voluntad y representación». Pero cuánto
mejor comprendemos a la diáfana Safo.
¿Advierte
un algo común entre la escritura de los poetas griegos antiguos y la
de los contemporáneos?
Frente
a la idea artificial de «historia de la literatura» como algo
lineal y progresivo, creo que los poetas de diferentes épocas en una
lengua entablan un diálogo interminable entre ellos, respondiéndose
el uno al otro. Dicho diálogo siempre se lleva a cabo en el aquí y
ahora del lector. La lengua griega es un tejido inmenso, como el de
Penélope. A lo lejos se escucha la voz de Homero, que es quien
inició el diálogo. Su voz, aunque distante, sigue estando presente,
como el rumor del mar al fondo.
¿Qué
dificultades conlleva el trabajo de un traductor? ¿Donde surgen esas
dificultades a las que se enfrenta?
En
primer lugar (y creo que aquí el consenso es lo suficientemente
amplio), pienso que la poesía es esencialmente intraducible. Podemos
traducir las ideas, pero no las palabras. Y, como dijo Mallarmé, la
poesía se hace con palabras, no con ideas. Este es el primer
problema, el más insalvable. Sin embargo, cuando hablamos de poesía,
debemos entender el término «traducción» con un sentido
incorrecto. De tal modo, la «traducción» de un poema no debe
juzgarse en base al poema original, en términos de «fidelidad»,
sino en base a la lengua de destino, conforme a la poesía. La
traducción de un poema debe leerse como un poema. Naturalmente, es
necesario que el traductor conozca la lengua del poema original, y su
entorno. Pero, ¿a qué llamamos "conocer"? El traductor es siempre un
viajero en tierra extraña, y su propia sorpresa será de lo que se
nutra su traducción.
¿Existe
algún secreto para una buena traducción?
Como
dije antes, creo que traducir poesía es otra forma de escribir
poesía. Aquí también entra en escena «la inspiración». Cada
poema, original o traducción, proviene siempre a partir de una
realidad intraducible. Pensamos que una lengua, sobre todo, es una
herramienta de comunicación, de tal manera que no hay problema para
nombrar las cosas. Pero el corazón del lenguaje humano es su
imprecisión, que es, aun tiempo, lo que lo condena y lo salva. Las
palabras son también poemas. Pondré un pequeño ejemplo. La palabra
griega «σελήνη» y la palabra latina «luna», provienen de un
antiguo adjetivo sustantivado indoeuropeo *leuks-na, que significa
«la luminosa». No podemos referirnos a las cosas directamente, sino
mediante una metáfora («la luminosa»). La lengua humana no sabe
nombrar las cosas. Y este silencio sólo se puede llenar con la
música de las palabras. Realmente, ignoro cuál es el secreto de una
buena traducción. Pero sospecho que una traducción o un poema
pueden venirse abajo en un segundo, por el sobrepeso de información
y un deseo excesivo de comunicar.
El
tono melancólico, la sensación de soledad, la dulce nostalgia por
la belleza de todo tiempo que ya se ha marchado, la inocencia
infantil, la esperanza en un sueño no cumplido, los sentimientos
indecibles a la luz del alba, son la delicada canción de su decir.
¿Cuánto de biográfico tiene su escritura?
Siempre
hay una experiencia vital previa, ya que no podemos crear un poema de
la nada. Esta experiencia vital puede ser una persona, un
sentimiento, un lugar, un pensamiento, un sueño, algo que hemos
leído, una pieza musical, una obsesión, un presagio... Pero la
traducción de todo esto no puede ser nunca literal. «El poeta es un
fingidor», dijo Pessoa. En realidad, el poema es el que crea al
poeta, no al contrario. La poesía es fantasía, mentira, pero una
mentira verdadera. El poema quiere ser real, como aquella experiencia
que nos emocionó. Y será real, cuando alguien le preste su voz de
nuevo.
Pasado
-- Presente -- Futuro: ¿qué le inspira más?
El
presente, por supuesto. Aunque el presente sea un sueño fugaz, como
nosotros mismos, es el lugar a donde pertenecemos. Pero no es
aconsejable que nos volvamos unos nacionalistas del presente. Habitar
el presente es tan sólo nuestro destino.
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viernes, 23 de mayo de 2014
En Málaga, buenos tiempos para la lírica
Recién llegado de Málaga, donde he pasado tres días inolvidables conversando y escuchando de traducción de poesía griega junto a excelentes traductores y amigos. De momento, unas líneas apresuradas para expresar mi gratitud al gran Vicente Fernández González, ideólogo y perpetrador de estos "Buenos tiempos para la lírica", y al Centro de la Generación del 27, y a la Universidad de Málaga, y a todos los que nos habéis acogido tan cariñosamente. Y --cómo no-- a mis tres compañeros de simposio: un verdadero deleite, un lujo escuchar a Selma Ancira, a Mario Domínguez Parra y a Juanjo Tejero. La primera foto está tomada en la mítica Imprenta Sur. De derecha a izquierda: José Antonio Mesa Toré (que nos guió a las mil maravillas por ese santuario), Mario Domínguez Parra, Selma Ancira, Vicente Fernández González, Juanjo Tejero y un servidor. Fue tal la impresión que nos dejó la imprenta, que nos quedamos sin palabras. Añado también dos fotos de mi propia intervención, acompañado por Vicente (las fotos son de Selma y de Juanjo), donde hablamos de "Los trinos que se extinguen" de María Polydouri (Vaso Roto Ediciones), a la que también le habría encantado estar allí.
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jueves, 24 de abril de 2014
GPS, de Agustín Calvo Galán, se presenta en Madrid
El próximo lunes 28 estaremos presentando, en la librería Centro de Arte Moderno (C./ Galileo, 52), a las 19:30, GPS, el último (imperdible, hermoso) poemario de Agustín Calvo Galán, publicado en la colección Fragmentaria de Amargord Ediciones. ¡Os esperamos!
***
Te llevo conmigo
siempre,
Hay fronteras en cada trazado
o piel, callejuelas interminables
que nunca iluminarás. Cuerpo,
No encuentro las señas que me diste,
ni siquiera sé si te vieron por Irún
o en Portbou,
o si te impresionó más
el valle de Mosela
que el lago Constanza,
Sólo los más altos monumentos
tienen puertas por las que se nos ve entrar.
(Agustín Calvo Galán, GPS, Madrid, Amargord, 2014)
domingo, 2 de marzo de 2014
En Sevilla
Recién llegado de vuelta al viejo Guadarrama y a su invierno monorrimo. Fue un verdadero placer la presentación en Sevilla de "Los trinos que se extinguen". Mi agradecimiento a la estupenda librería Birlibirloque, a todos los amigos que vinisteis (en potencia y en acto) y al maestro de ceremonias, Antonio Rivero Taravillo, por la hermosa presentación que hizo del libro. Una acogida inolvidable. Se habló en la presentación de las numerosas versiones musicales que se habían hecho en Grecia de los poemas de María Polydouri. Pues dejo aquí ahora una de las más bellas, la de un poema que, precisamente, se quedó sin leer en la tarde del pasado jueves. Y que suenen así los versos de María, mucho mejor que en la voz "bárbara" de uno...
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lunes, 24 de febrero de 2014
Un poema de Javier Sánchez Menéndez
SOBRE LA PIEL DEL MUNDO
III
Con tanto desaliento mi libertad se rompe,
mi pulso ronda enero y la desilusión.
Cuántos gestos miramos con nostalgias,
cuántos silencios rotos
o voces extinguidas o palabras
que ahora cantan los hombres
sólo por amistad.
Voy recordando nubes, árboles, sombras,
tiempo de amor y sueños,
tu hermosura radiante
y la brisa que envuelve tu presencia de luz.
(Javier Sánchez Menéndez, Por complacer a mis superiores,
Ediciones En Huida, 2014)
domingo, 23 de febrero de 2014
Eduardo Moga (en prosa y verso)
Como el sueño y la vigilia, el verso y la prosa no dejan de ser meras convenciones. Los primeros, para entender nuestro catálogo sucesivo de noches y de días; y los segundos, como límites y formas de la escritura, el texto y las artes gráficas. «Y, si no --vendría a decir con más razón que un santo Juan Ramón Jiménez-- que se lo pregunten a un ciego». Precisamente, el poeta Eduardo Moga, hábil y audaz viajero por los infinitos puntos que unen las dos orillas, acaba de regalarnos a sus lectores, casi sin solución de continuidad, un libro de versos y otro de prosas, y por ambos circula a su albedrío (para escucharla más que para verla) la siempre difícil, contradictoria y rara poesía. Sirva esta apresurada nota que aquí cuelgo para saludarlos.
El libro de versos se titula Décimas de fiebre y está editado por Los papeles de Brighton, joven e interesante proyecto editorial puesto en marcha por el escritor y crítico Juan Luis Calbarro, a quien, de paso, deseamos desde aquí mucha suerte y éxitos en este viaje. Un volumen compuesto por --nada menos-- cincuenta y cinco décimas espinelas, esa estrofa de arte menor cuyos delicadísimos cascabeles hicieron sonar con tanta gracia poetas del 27 como Jorge Guillén, Cernuda o Gerardo Diego. Las décimas de fiebre del poeta barcelonés no les van a la zaga:
Tengo años cuarenta y nueve,
que es lo mismo que decir
media vida sin reír
o tengo cuarenta y nieve.
No Eduardo: me llamo llueve,
y me inquina una tormenta
meticulosa, una lenta
casi nada que me guía,
con precisión de gumía,
a un ataúd de cincuenta.
Para este libro, buen ejemplo de que el arte, al igual que la naturaleza, también escoge a veces la simetría, un servidor ha tenido el honor de escribir un breve prólogo. Por lo demás, en este enlace pueden acceder a la editorial para adquirir el libro directamente. Imperdible:
http://lospapelesdebrighton.com/2014/02/12/eduardo-moga-decimas-de-fiebre/
El libro de versos se titula Décimas de fiebre y está editado por Los papeles de Brighton, joven e interesante proyecto editorial puesto en marcha por el escritor y crítico Juan Luis Calbarro, a quien, de paso, deseamos desde aquí mucha suerte y éxitos en este viaje. Un volumen compuesto por --nada menos-- cincuenta y cinco décimas espinelas, esa estrofa de arte menor cuyos delicadísimos cascabeles hicieron sonar con tanta gracia poetas del 27 como Jorge Guillén, Cernuda o Gerardo Diego. Las décimas de fiebre del poeta barcelonés no les van a la zaga:
Tengo años cuarenta y nueve,
que es lo mismo que decir
media vida sin reír
o tengo cuarenta y nieve.
No Eduardo: me llamo llueve,
y me inquina una tormenta
meticulosa, una lenta
casi nada que me guía,
con precisión de gumía,
a un ataúd de cincuenta.
Para este libro, buen ejemplo de que el arte, al igual que la naturaleza, también escoge a veces la simetría, un servidor ha tenido el honor de escribir un breve prólogo. Por lo demás, en este enlace pueden acceder a la editorial para adquirir el libro directamente. Imperdible:
http://lospapelesdebrighton.com/2014/02/12/eduardo-moga-decimas-de-fiebre/
El libro de prosas, La pasión de escribil [Relato de tres viajes a hispanoamérica] está editado, con su cuidado y pulcritud habituales, por la sevillana Isla de Siltolá, la benemérita, imprescindible editorial del poeta Javier Sánchez Menéndez. Un volumen que se imanta a las manos vertiginosamente, y al que cuesta Dios y ayuda colocarle el marcapáginas. Narración tan caudalosa como grata, de extensos pero precisos y biselados horizones, donde Moga consigue llevar en volandas al lector de ola en ola, de la intensa pulsión lírica a la ironía más mordaz, sucesivamente, como un moderno Cabeza de Vaca sin navío, que da cumplida crónica ante su atónito auditorio de los naufragios que pueblan ese curioso mar conocido como «la vida literaria».
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martes, 21 de enero de 2014
Polydouri en el blog de José Luis Piquero
El poeta y traductor José Luis Piquero ha tenido la generosidad de colgar en su blog un poema de Los trinos que se extinguen.
Aquí el enlace, y todo mi agradecimiento: http://minombre.es/joseluispiquero/2014/01/20/un-poema-de-maria-polydouri/
Aquí el enlace, y todo mi agradecimiento: http://minombre.es/joseluispiquero/2014/01/20/un-poema-de-maria-polydouri/
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domingo, 17 de noviembre de 2013
La lluvia, de Antonio Rivero Taravillo, se presenta en Madrid
El próximo jueves 21 tendremos el gran honor de acompañar al poeta Antonio Rivero Taravillo en la presentación de su último y espléndido poemario, La lluvia (Renacimiento). El acto será a las 19:30 en la librería Rafael Alberti (C./ Tutor, 57).
***
PRESENCIAS
NO los años —ya tantos— que me falta,
sino los nueve meses
que fuimos uno.
Oír atentamente el mar, y en él
no oír el mar ya, sino escuchar
el ruido de una caracola.
Doblegar rigideces.
Como arrojar un pozo
al fondo de una piedra.
(Antonio Rivero Taravillo,
La lluvia, Sevilla, Renacimiento 2013)
La lluvia, Sevilla, Renacimiento 2013)
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viernes, 22 de marzo de 2013
Entrevista de Ati Solerti en Vakxikon.gr
En el último número de la revista digital griega de literatura Vakxikon.gr, se publica una extensa entrevista que me hizo Ati Solerti, magnífica poeta y traductora, de cuyo trabajo ya hemos tenido la suerte de hablar por aquí en otras ocasiones. Para mí fue un verdadero placer y un honor tener esa conversación con ella, y aquí les dejo el enlace, con todo mi agradecimiento:
http://www.vakxikon.gr/content/view/1468/8838/lang,el/
La entrevista fue realizada en griego. Espero hacer pronto, si el tiempo me lo permite, una versión para los lectores hispanohablantes. Pero hay más. Tras la entrevista vienen tres traducciones mías al español de otros tantos poemas de Erina de Telos (o Tilos), Cavafis y María Polydouri. Y, como broche final, un enorme regalo de Ati Solerti, su propia traducción de mi poema Cadencia, perteneciente a mi libro Tránsito (DVD Ediciones, 2011). Este poema ahora también es suyo. Me permito copiar aquí, emocionado, su versión:
ΠΡΟΣΩΔΙΑ
(Μετάφραση: Άτη Σολέρτη
Traducción: Ati Solerti)
Ήρθαν οι έρημοι
κραυγάζοντας
για να φιλήσουν την κόψη των βλεφάρων.
Θα μπορούσε να είναι το αίμα
μια λευκή παρτιτούρα.
Και η καρδιά περιπλανιόταν μέσα στα περιθώριά της
ξεριζώνοντας τον εαυτό της κάθε βράδυ.
‘Η ίσως η ελπίδα
ένα αργοπορημένο βήμα χορού
αποψιλωμένο πάνω στο ημερολόγιο.
Θα μπορούσε να είναι ο φόβος
το δωμάτιο ενός ξενοδοχείου
στιγμές πριν αλλάξει από άγγελος.
Ήταν τόση η οργή ή ο λυγμός
που όλες οι αλληλέγγυες βελόνες
παρήλαυναν όπως ένα όνειρο
για να καρφωθούν στα μάτια του πιάνου.
(Από την ποιητική συλλογή Μετάβαση, Eκδ. DVD Ediciones, 2011)
http://www.vakxikon.gr/content/view/1468/8838/lang,el/
La entrevista fue realizada en griego. Espero hacer pronto, si el tiempo me lo permite, una versión para los lectores hispanohablantes. Pero hay más. Tras la entrevista vienen tres traducciones mías al español de otros tantos poemas de Erina de Telos (o Tilos), Cavafis y María Polydouri. Y, como broche final, un enorme regalo de Ati Solerti, su propia traducción de mi poema Cadencia, perteneciente a mi libro Tránsito (DVD Ediciones, 2011). Este poema ahora también es suyo. Me permito copiar aquí, emocionado, su versión:
ΠΡΟΣΩΔΙΑ
(Μετάφραση: Άτη Σολέρτη
Traducción: Ati Solerti)
Ήρθαν οι έρημοι
κραυγάζοντας
για να φιλήσουν την κόψη των βλεφάρων.
Θα μπορούσε να είναι το αίμα
μια λευκή παρτιτούρα.
Και η καρδιά περιπλανιόταν μέσα στα περιθώριά της
ξεριζώνοντας τον εαυτό της κάθε βράδυ.
‘Η ίσως η ελπίδα
ένα αργοπορημένο βήμα χορού
αποψιλωμένο πάνω στο ημερολόγιο.
Θα μπορούσε να είναι ο φόβος
το δωμάτιο ενός ξενοδοχείου
στιγμές πριν αλλάξει από άγγελος.
Ήταν τόση η οργή ή ο λυγμός
που όλες οι αλληλέγγυες βελόνες
παρήλαυναν όπως ένα όνειρο
για να καρφωθούν στα μάτια του πιάνου.
(Από την ποιητική συλλογή Μετάβαση, Eκδ. DVD Ediciones, 2011)
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lunes, 2 de julio de 2012
Cantigas y Barcelona
De regreso de Barcelona, donde estuve presentando Cantigas y Cárceles (Siltolá) entre calores y tormentas. Una vez más (y van...) no puedo sino volver a declarar con carácter de urgencia la tremenda fortuna de amigos que un servidor tiene en esa ciudad. En el Espai Bohémia de Fernando Clemot, junto a Agustín Calvo Galán (lujo de presentador) allí estaban, sin ir más lejos, Juan Vico, Susana Pozo, Álex Chico, Núria Cejudo, Iván Humanes, el pianista, Laia López, Efi Cubero, Joan de la Vega, Ginés Cutillas... Y también Eduardo Moga y Sergio Gaspar con su mujer María Fortuny. Gracias a todos.
Más fotos, en el blog del Espai Bohémia:
http://tascabohemia.blogspot.com.es/2012/07/presentacion-de-cantigas-y-carceles.html
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Cantigas y cárceles
sábado, 23 de junio de 2012
Y seguimos
En DVD Ediciones.com, tres nuevas convocatorias:
- Luis Miguel Rabanal: dos poemas de su libro Música para torpes, publicado en Baile del sol.
- Julio César Galán: Nueva firma invitada por su nuevo poemario Márgenes, publicado en Pre-Textos.
- Olga Bernad: entrevista o charla con un servidor y 7 poemas de su último libro El mar del otro lado, publicado en Isla de Siltolá.
Mil gracias a Luis Miguel, Julio César y Olga por regalarnos su poesía.
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lunes, 4 de junio de 2012
Cantigas y cárceles en Barcelona
El próximo jueves 21, a las 21 horas, si nada se tuerce, estaremos presentando Cantigas y cárceles por Barcelona, en el Espai Bohèmia, C/ Bòria, 22. Tendré un presentador de lujo, Agustín Calvo Galán. Será una alegría poder saludar, de nuevo, a los amigos. Entre tanto, les dejo con un poema del libro.
***
CUARTILLA DE ESTACIÓN
Tendidos en la sed de los lugares,
en cercos imprevistos y en horas que se inclinan
al clamor de los mapas, nos dejamos
beber por este cielo de pronto hospitalario.
Y con el cielo comparece el cuerpo
compilando su leve hatillo de presagios.
Un calmo cielo y un deber común
que poblará nuestros márgenes de amapolas y dudas.
Y este deber, más íntimo, de redimir la ropa
que guardamos colgada en el envés del año
por hacer testimonio en nuestra sombra:
silencios y telas intramuros, que vuelven
a componer sus términos
y su vieja metáfora raída,
de pronto sensitivos y ligeros.
Ven.
El cuerpo
obtendrá la primera indulgencia del sol
y el asombro primero de tu piel negando,
al final, tanto calendario oscuro,
tanto amargor mirado en los cerrojos.
Entregarás tu piel como se entrega el mito:
el racimo más pálido del sueño y la custodia,
con la puntualidad (que aún nos sorprende)
y el tierno acatamiento de un planeta.
en cercos imprevistos y en horas que se inclinan
al clamor de los mapas, nos dejamos
beber por este cielo de pronto hospitalario.
Y con el cielo comparece el cuerpo
compilando su leve hatillo de presagios.
Un calmo cielo y un deber común
que poblará nuestros márgenes de amapolas y dudas.
Y este deber, más íntimo, de redimir la ropa
que guardamos colgada en el envés del año
por hacer testimonio en nuestra sombra:
silencios y telas intramuros, que vuelven
a componer sus términos
y su vieja metáfora raída,
de pronto sensitivos y ligeros.
Ven.
El cuerpo
obtendrá la primera indulgencia del sol
y el asombro primero de tu piel negando,
al final, tanto calendario oscuro,
tanto amargor mirado en los cerrojos.
Entregarás tu piel como se entrega el mito:
el racimo más pálido del sueño y la custodia,
con la puntualidad (que aún nos sorprende)
y el tierno acatamiento de un planeta.
(De Cantigas y cárceles, Isla de Siltolá, 2011)
David Gilmour: Marooned-Coming Back To Life
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Poemas propios,
Proclamas
miércoles, 30 de mayo de 2012
Safo / García-Máiquez / Víctor Botas
El poeta Enrique García-Máiquez firma este hermoso artículo sobre Safo y su cuestión. La poeta (ya saben) que nos plagió a todos. Es un honor encontrarme allí, convocado junto a otros traductores de la inmortal lesbia: mis admirados García Gual y Ferraté. Enrique termina su artículo con este poema de Víctor Botas, que no me resisto a copiar aquí.
***
ASUNTOS BIZANTINOS
Que ellos sigan hablando
y discutiendo asuntos bizantinos. Yo no puedo
hacer más que mirarte.
Ahora mismo
acaban de ocurrírseme unas líneas
que te irían a ti
igual que anillo al dedo, si no fuera
que Safo (es una pena), hace algún tiempo
ya, se me adelantó:
sobre unos ojos
negros
tarda en caer la noche.
( Esta sería
la versión, más o menos.)
No importa:
cometo un plagio más, y tan a gusto.
(Víctor Botas)
***
ASUNTOS BIZANTINOS
Que ellos sigan hablando
y discutiendo asuntos bizantinos. Yo no puedo
hacer más que mirarte.
Ahora mismo
acaban de ocurrírseme unas líneas
que te irían a ti
igual que anillo al dedo, si no fuera
que Safo (es una pena), hace algún tiempo
ya, se me adelantó:
sobre unos ojos
negros
tarda en caer la noche.
( Esta sería
la versión, más o menos.)
No importa:
cometo un plagio más, y tan a gusto.
(Víctor Botas)
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viernes, 25 de mayo de 2012
Sobre Dimensión de la frontera (Álex Chico)
En la revista digital La Náusea han publicado este pequeño texto que elaboré a partir de lo que dije en la presentación de Dimensión de la frontera, de Álex Chico, el pasado mes de marzo en Madrid. Fue una bonita tarde.
***
PRESENTACIÓN DE DIMENSIÓN DE LA FONTERA, DE ÁLEX CHICO
Dimensión de la frontera, el nuevo libro de poemas de Álex Chico, contiene ya en su título una clara vindicación de la poesía. Es en el ámbito fronterizo, y en la tierra de nadie, donde se mueve por naturaleza ese viejo asombro de palabras: siempre libre de banderas y de emblemas, la poesía ajena a las concepciones de la poesía y a salvo de nuestro afán de orden y los apriorismos de cuartel. En la frontera, sí, encontraremos la poesía, y allí también la perderemos sin remedio, pues la frontera no es lugar concreto (si lo fuera, no la llamaríamos «frontera»); es más un tránsito que un espacio o un tiempo definido, la melancolía del camino por recorrer que ya se ha recorrido. Álex Chico, para deleite de nosotros sus lectores, ha vuelto a ejecutar el ritual de lo efímero, quehacer de los poetas, en esta bella colección ajedrezada de Isla de Siltolá.
Sabemos por Borges que son muy pocas las historias que pueden contar los poetas, y que el resto ha de quedar en un sinfín de variaciones. Una de esas historias podría ser la del viajero que recuerda su viaje. Y cada poema de Dimensión de la frontera se nos antoja una enésima y delicada reinvención de la Odisea que da vida, en cada caso, a su particular Ulises. Es el poema (no lo olvidemos) el que construye al poeta. El propio Ulises, sin duda, hubiera firmado con entusiasmo estos versos de César Simón que Álex Chico coloca de lema en el epílogo de su libro: «...este no saber nunca / en qué lugar del tiempo y del espacio / de la realidad y el sueño sucede nuestra vida». ¿Sospechamos cuál era el nombre real de la Musa que invocaba Homero desde aquel «grado cero» de la poesía? Acaso se llamaba Memoria, la gran fabuladora que junta los lugares y los días recorridos: «Solo la memoria recupera su estado / de sitio...», leemos en un lugar del libro. La memoria, tenaz hilandera del mito de nuestra identidad, insiste en estos notables versos del poema Salamanca.Punto final:
Observo este lugar y sé que fui él mismo,
fui su camino y su deriva,
fui sus autores: Hierro, Arlt, Valente,
todos los que vinieron por primera vez
a señalarme los límites del mundo.
(...)
El afán de orden que mencioné al principio podría ensordecernos de nuevo y llevarnos a definir la poesía de este volumen como «meditativa» o «de pensamiento». No seré yo quien lo haga aquí, por más que a veces nos divierta jugar a los géneros y a las etiquetas, tan manidas como ociosas. Lo más notable de esta poesía es, precisamente, su cualidad de poesía, sin concesión a la anécdota o a la doctrina. No hay nada previo al poema que lo justifique, ninguna música anterior a la música. Los poetas del 27 nos recordaron que la poesía es libre. Que los manzanos pueden un día producir notarios y también (oh, asombro) manzanas. Y así, Dimensión de la frontera, en su elegida simetría, en su tono hábilmente sostenido, sin caídas, nunca monocorde, con sus calles, sus ciudades y sus límites, antes de mover nuestro pensamiento, nos lo tiñe de un determinado color (cada cual el suyo), como una voz que viene de lejos, como en estos versos finales del poema Aljibe:
Y ahora, ¿qué queda?
¿Una cita a destiempo?
¿Un recerdo que acabe por disgregar
más la fractura?
¿O una fuente que repite, como nosotros,
su movimiento eternamente circular?
Tampoco ella lo sabe: su ritmo siempre
será el mismo. Su agua, un hilo
de piel cada vez más cansada.
La poesía es un misterio. Pero es un misterio porque es humana. Tal vez la frontera mida lo que nosotros. Nuestra piel, la del poema. Nuestro compartido movimiento eternamente circular.
Juan Manuel Macías
marzo de 2012
marzo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
Anactoria
ANACTORIA
(Cara B)
No soporto a los griegos ni a su podrida belleza.
Ni a sus estatuas, cuyos dulces límites apenas pueden contener toda
la escoria acumulada por un planeta en fuga.
Todo en su sitio. Todo en su sitio.
Hasta el aburrimiento.
Porque la suma del cuadrado de los dos catetos
a veces se parece al dolor del bajo vientre cuando sangra,
y un triángulo isósceles es lo más cercano a la melancolía
cuando resuelve sus aristas de miel entre las costillas.
Porque la luna llena no fue nunca una circunferencia perfecta,
y estoy más que cansada del mes de mayo y de sus símbolos.
Y de las flores.
Sobre todo de las flores.
Malditas violetas como monstruos.
Porque los griegos se llevaron el mármol para levantar sus estatuas y sus templos
y a nosotras tan sólo nos dejaron el barro.
El barro con que jugabas de niña en un rincón callado modelando a nuestros héroes:
a Aquiles hinchado de soberbia, al sabio Néstor, al ignorante Agamenón, al vagabundo Ulises, a
la paciente Penélope, al cobarde Tersites, que era mi preferido.
Y a todos ellos yo les exigía la vida con estas manos pequeñas que nunca
aprendieron a tocarte.
Anactoria.
Te estás convirtiendo poco a poco en un nombre entre mis labios;
y ya eres sólo una música triste que intento repetir entre la gente;
y te voy deshilando, deshilando
como el vestido de una muñeca vieja,
como un vano residuo de mi aliento,
como cuando le hablo a alguien de ti sin esperar que me escuche.
Como una rueca que gira sin sentido entre las cejas.
Y me doy miedo.
Anactoria,
me está doliendo en la espalda el peso triste de la astronomía
y en los ojos esa estaca definitiva, clavada en todos los desiertos sin nosotras,
para demostrar que la tierra no paraba de girar, como temíamos.
Pasan ejércitos terribles al empezar la noche
y un galope de hermosos corceles se lleva, como el viento, el pulso de los héroes.
Y los dioses bailan borrachos y escupen sobre el oro de sus propias estatuas.
Y entre risas me preguntan: «Cuéntanos, cuéntanos tu virtud: ¿acaso no es el amor una lámpara de hielo?»
Pero yo ya no sé cuál es mi virtud,
ni qué mano pone en hora la golondrina del alba.
Yo sólo quisiera ahora rescatarte del barro.
Yo sólo pido ahora volver a hacer tu cara
con este bajo barro de la noche más simple.
Y prenderle fuego como a una delicada antorcha
que tiembla sola al borde de los acantilados,
o como la luna que surge, inevitable, para empequeñecer a las estrellas.
Y verla brillar desde la oscuridad donde me quedo.
(Tránsito, DVD Ediciones, 2011)
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martes, 15 de mayo de 2012
Presentación de Hobo (Juan Vico)
Este jueves 17 estaré presentando Hobo, la muy recomendable novela de Juan Vico (Isla de Siltolá), en compañía del autor. Será a las 19:30, en la Central de MNCARS. Os esperamos.
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