lunes, 23 de marzo de 2009
Publicité
Otra buena noticia. Mi amigo y vecino Juan Salido-Vico ha sido flamante áccesit del premio de poesía Ciudad de Zaragoza, con un conjunto de sonetos reunidos bajo el sugerente título Gozne. El pacharán tiene que volver a correr con carácter de urgencia en este blog.
Y, ya que se ha hecho público, les anuncio que un servidor de ustedes tiene el honor de haber sido invitado a leer sus poemas en el ciclo de lecturas que Álex Chico y Juan Salido-Vico organizan en La Cigale, en Barcelona. Mi lectura, si no me falla la voz y consigo superar mi habitual timidez, está programada para el 27 del mes más cruel. Comparto cartel, nada menos, con Agustín Calvo Galán, Miguel Cordero, Javier Cubero y Ana Gorría. No dejen de visitar el blog oficial de Els dilluns de la cigale.
Como ven, todo son noticias agadables en estos días, incluyendo la entrada en las Afinidades Electivas de mi vecina y amiga la poeta Olga Bernad y que a las azucenas y las rosas les ha dado por andar desnudas. Indudablemente, estamos rodeados de héroes.
viernes, 20 de marzo de 2009
Azucenas en camisa
****
Venid a oír de rosas y azucenas
la alborotada esbelta risa
Venid a ver las rosas sin cadenas
las azucenas en camisa
Venid las amazonas del instinto
los caballeros sin espuelas
aquí al jardín injerto en laberinto
de girasoles y de bielas
Una música en níquel sustentada
cabellos curvos peina urgente
y hay sólo una mejilla acelerada
y una oropéndola que miente
Agria sazón la del febril minuto
todo picado de favores
cuando al jazmín le recomienda el luto
un ruiseñor de ruiseñores
Cuando el que vuelve de silbar a solas
el vals de «Ya no más Me muero»
comienza a perseguir por las corolas
la certidumbre del sombrero
No amigos míos Vuelva la armonía
y el bienestar de los claveles
Mi corazón amigos fue algún día
tierno galope de corceles
Quiero vivir La vida es nuevo estilo
grifo de amor grifo de llanto
Girafa del vivir Tu cuello en vilo
yo te estimulo y te levanto
Pasad jinetes leves de la aurora
hacia un oeste de violetas
Lejos de mí la trompa engañadora
y al ralantí vuestras corvetas
Toman las nubes a extremar sus bordes
más cada día decisivos
Y a su contacto puéblense de acordes
los dulces nervios electivos
Rozan mis manos dádivas agudas
lunas calientes y dichosas
Sabed que desde hoy andan desnudas
las azucenas y las rosas
lunes, 16 de marzo de 2009
Intermedio
Gerardo Diego, Posibilidades creacionistas
jueves, 12 de marzo de 2009
Cantiga del despertador
desde el balcón que besan los suicidas,
sobre los aparejos del olvido.
Tiende una tibia estela de distancias,
de octubres en galope. Tráeme el tiempo
con sabor a metal adormecido.
Baja gritando por las catedrales
entre la pura vertical desnuda
y la querencia del meteoro huérfano.
Sé todo cuerpo, sin favor del aire.
Fatiga balaustradas, tráeme el tiempo
sangrando largamente sus racimos.
Llena mis ojos desde tu hemisferio
con el agua perpetua de esa noche
donde se fundan todas las estrellas.
(De Cantigas y cárceles)
lunes, 9 de marzo de 2009
Leixaprén
Pero la cantiga fue escrita, sobre todo, para ser cantada. La mejor versión que conozco es la del grupo australiano Sinfonye (sic). Es una versión que puede molestar a los puristas, de tan libre y apasionada. Así debe ser. Creo que Martín Códax estaría satisfecho de escuchar su desgarro galaico-portugués en esta voz de lejano acento y raro sabor de antípodas. Creo, por otra parte, que Martín Códax escribió un blues y nadie se lo dijo, ni siquiera los eruditos.
Ay Deus, se sab' ora meu amigo
com' eu senneira estou en Vigo!
E vou namorada.
Ay Deus, se sab' ora meu amado
com' eu en Vigo senneira manno!
E vou namorada.
Com' eu senneira estou en Vigo,
e nullas gardas non ei comigo!
E vou namorada.
Com' eu senneira en Vigo manno,
e nullas gardas migo non trago!
E vou namorada.
E nullas gardas non ei comigo,
ergas meus ollos que choran migo!
E vou namorada.
E nullas gardas migo non trago,
ergas meus ollos que choran ambos!
E vou namorada.
jueves, 5 de marzo de 2009
viernes, 27 de febrero de 2009
Una rima
arco iris con billete de ida y vuelta
de tus párpados al centro del misterio.
Qué raro cautiverio
licuarse entre la lluvia más esbelta,
dejarse columpiar por las campanas
en la tarde erigida de manzanas
y hablar al viento en íntimo salterio.
Vibrar con los sedientos arenales,
llanto desesperado de resquicios
por hacer sonar tu pelo entre un corro de puntos cardinales.
Una rima es un faro de pupila alterna
para peinar con siglos y leyendas la ola
y humedecer tu lenta espalda con precipicios.
Aldebarán derrama la estela roja de su linterna;
rema y rema violín y barcarola,
y enarbola sin miedo la bandera
del ágil minutero pulsador de oceanos
que gira por la tierra (peonza o calavera.)
Una rima es la luna mensajera,
periódica hilandera
de mi sombra a la palma de tus manos.
(De Cantigas y cárceles)
sábado, 7 de febrero de 2009
En romance
del lento sol que por las tardes últimas
de septiembre se desvanece en plata.
Son el misterio púrpura del vino
que en el lagar renace como un niño
de bulliciosa voz y ojos de anciano.
Estas palabras vienen a los labios
como la luna al filo de una alberca
sentimental, antigua, austera y noble.
Son la tierra mojada, el casto viento
que trenza ensalmos entre las encinas;
el acero templado de coraje;
el mendigo y el rey, que, en la alta hora,
saben verse entre sí como un espejo
del hombre eterno que en silencio muere.
Y son la ciudadela, y son el mármol
que preserva batallas y sentencias,
siempre a salvo del vicio de los días.
Estas lentas palabras son los padres
que nos legaron templos, viejas ropas
y una historia aprendida en los desvanes.
Y son también las nubes sin historia
que edifica el desierto en el cansancio
donde sólo la fe mantiene en vilo
la seda, con el peso de la muerte.
Más allá de las áridas gramáticas,
más allá de los fríos anaqueles,
más allá de las hojas de los años
y más allá de la literatura,
estas lentas palabras son mi sangre,
y arden en ellas muchas vidas juntas,
muchos ojos que miran desde el tiempo,
si las hago volver de sus abismos
para hablarte al oído. Estas palabras
son mi cuerpo hecho trizas por la arena,
mi corazón transido de oleaje,
mi alma recogida en caracola.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Xaicu

(Versión culta)
Ondas do mar
multiplicando senos,
y tú en quimono.
(Ondas do mar de Vigo, Martin Codax, en versión de Synfonie)
lunes, 2 de febrero de 2009
Perejil, salvia, romero y tomillo
¿Alguien tiene derecho a decir que un poema le hace pensar? Es probable que a favor y en contra se puedan edificar sendos entramados teóricos, igualmente aburridos. Pero de veras que no me encuentro con ánimo de hacerlo, por muy débil que sea la carne. En el fondo, opinar sobre la poesía es tan ocioso, contradictorio y libre como hacerlo sobre el clima. Sin ir más lejos, hace un par de días me encontraba a mí mismo participándole a un vecino, no sin discreto entusiasmo, que los días ya empezaban a tener color de primavera. Esa misma noche el cielo empezó a nevar de nuevo, con declarado entusiasmo. Veo en la ventana los tejados cubiertos de nieve, los jardines, las calles, Cercedilla, el mundo. La nieve como un terco, indescifrable palimpsesto de sí misma. Me aventuro a dar mi tímida opinión sobre algo. A un poema no le pido que me haga pensar (como tampoco al clima), sino que me deje el pensamiento de un determinado color. Esta antigua tonadilla tradicional inglesa (o escocesa, no lo tengo muy claro) parece tener derecho a dejarme el pensamiento de color verde, con su estribillo de perejil, salvia, romero y tomillo. En todo caso es un verde muy pálido, algo que está a punto de declararse, que espera su momento, sus límites, como una diminuta promesa a media voz o un secreto guardado en la cartera del colegio. Conocerán la tonadilla, sobre todo, por la versión que hicieron Simon y Garfunkel. Pero yo prefiero escucharla en la voz enferma y adicta, llena de fe, de la gran Marianne Faithfull. No sé si la primavera vendrá finalmente a salvarnos o si nos hará, irremediablemente, más sentimentales.
viernes, 30 de enero de 2009
Letrilla marinera en Cercedilla

Princesa del participio,
ya no me quedan mareas
para que tú me las leas:
sólo cienos traicioneros.
Ruleta de los remeros,
dime, ¿por qué no me enrolas
en el trajín de tu artesa,
panadera de las olas?
Condúceme hasta el principio
de tus tormentas a solas,
............................................princesa
del dulce ripio.