lunes, 9 de septiembre de 2013

En Cuadernos Hispanoamericanos

El número de julio / agosto (757-758) de la revista Cuadernos Hispanoamericanos incluye un extenso artículo de Eduardo Moga que repasa detenidamente el trabajo de 12 poetas españoles contemporáneos. Mi enorme agradecimiento a la generosidad de Moga por haberme incluido en grupo tan ilustre, entre poetas tan admirados (y algunos de ellos, amigos).

Los 12 nombres reseñados en el citado artículo: Juan Carlos Mestre, María Ángeles Pérez López, Marta Agudo, Agustín Fernández Mallo, Mario Martín Gijón, Mariano Peyrou, Julieta Valero, Óscar Curieses, Juan Manuel Macías, Javier Pérez Wallias, Olga Bernad y Jordi Doce.

Tomo prestado del blog de Agustín Fernández Mallo la imagen de la primera página del artículo:



Olga Bernad, por su parte, subió a Issuu el artículo completo escaneado, que se puede leer aceptablemente bien mediante la opción de ampliar. La dirección aquí.

viernes, 23 de agosto de 2013

Los trinos que se extinguen, de María Polydouri, en Vaso Roto Ediciones


En Septiembre estará ya a la venta Los trinos que se extinguen (Οι τρίλλιες που σβήνουν), el célebre poemario de María Polydouri, traducido por mí y presentado en edición bilingüe. Lo publica Vaso Roto Ediciones. Aquí uno de los poemas de este libro:

Se ha sentado la hora del otoño 
ante mi puerta. Su mirada húmeda,
plena de una ebriedad que no es del mundo,
gravita sobre el campo de asfódelos.

¿Qué pensamiento brotará en sus ojos,
qué penoso delirio?
Deshojaron las sombras en su rostro
y es tan amarga su boca...

Pero, al caer la noche serena,
me llamará en silencio, dulcemente,
a seguirla entre la oscuridad.

Su andar será seguro y sigiloso,
mas ardiente mi fe, pues en secreto
es a ti a quien mis pasos siguen.

***

Του φθινοπώρου η Ώρα έχει καθήσει
στην πόρτα μου. Το βλέμμα της υγρό  
γεμάτο από το απόκοσμο μεθύσι,
πλανιέται σε ασφοδέλων τον αγρό.    

Τι σκέψη στη ματιά της νάχη ανθίσει,
τι ονειροπόλημα λυπητερό;
Στην όψη της σκιές έχουν μαδήσει     
Κ’ είνε το στόμα της τόσο πικρό...

Μα όταν κατέβη το γαλήνιο βράδι
θα με καλέση αμίλητα, γλυκά,         
να την ακολουθήσω στο σκοτάδι.

Το βήμα της βουβό και βέβαιο θάναι,  
μα η πίστη μου θερμή, πως μυστικά
τα βήματά μου σένα ακολουθάνε.

(María Polydouri, Los trinos que se extinguen, trad. de Juan Manuel Macías, Madrid, Vaso Roto, 2013)



viernes, 22 de marzo de 2013

Entrevista de Ati Solerti en Vakxikon.gr

En el último número de la revista digital griega de literatura Vakxikon.gr, se publica una extensa entrevista que me hizo Ati Solerti, magnífica poeta y traductora, de cuyo trabajo ya hemos tenido la suerte de hablar por aquí en otras ocasiones. Para mí fue un verdadero placer y un honor tener esa conversación con ella, y aquí les dejo el enlace, con todo mi agradecimiento:

http://www.vakxikon.gr/content/view/1468/8838/lang,el/

La entrevista fue realizada en griego. Espero hacer pronto, si el tiempo me lo permite, una versión para los lectores hispanohablantes. Pero hay más. Tras la entrevista vienen tres traducciones mías al español de otros tantos poemas de Erina de Telos (o Tilos), Cavafis y María Polydouri. Y, como broche final, un enorme regalo de Ati Solerti, su propia traducción de mi poema Cadencia, perteneciente a mi libro Tránsito (DVD Ediciones, 2011). Este poema ahora también es suyo. Me permito copiar aquí, emocionado, su versión:


ΠΡΟΣΩΔΙΑ
(Μετάφραση: Άτη Σολέρτη
Traducción: Ati Solerti)


Ήρθαν οι έρημοι
κραυγάζοντας
για να φιλήσουν την κόψη των βλεφάρων.
Θα μπορούσε να είναι το αίμα
μια λευκή παρτιτούρα.
Και η καρδιά περιπλανιόταν μέσα στα περιθώριά της
ξεριζώνοντας τον εαυτό της κάθε βράδυ.
‘Η ίσως η ελπίδα
ένα αργοπορημένο βήμα χορού
αποψιλωμένο πάνω στο ημερολόγιο.
Θα μπορούσε να είναι ο φόβος
το δωμάτιο ενός ξενοδοχείου
στιγμές πριν αλλάξει από άγγελος.
Ήταν τόση η οργή ή ο λυγμός
που όλες οι αλληλέγγυες βελόνες
παρήλαυναν όπως ένα όνειρο
για να καρφωθούν στα μάτια του πιάνου.

(Από την ποιητική συλλογή Μετάβαση, Eκδ. DVD Ediciones, 2011)

miércoles, 13 de marzo de 2013

El dios abandona a Antonio (una nueva traducción de Cavafis)





EL DIOS ABANDONA A ANTONIO
(Constantino P. Cavafis)


Cuando, de pronto, se deje oír a medianoche
el paso de una invisible comitiva,
con músicas sublimes y con voces,
tu suerte que cede, tus obras
malogradas, los planes de tu vida
que acabaron todos en quimeras, será inútil llorarlos.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
despídete de ella, de la Alejandría que se marcha.
Sobre todo, no te engañes, no digas que fue
un sueño, ni que se confundieron tus oídos;
no te rebajes a tan vanas esperanzas.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
como te corresponde por haber merecido tal ciudad,
quédate firme frente a la ventana
y escucha con emoción
—no con las súplicas y las quejas de los cobardes—
el rumor, cual un último deleite,
los sublimes instrumentos de la secreta comitiva,
y despídete de ella, de la Alejandría que pierdes.

(Traducción: Juan Manuel Macías)

Actualización 17 de octubre de 2015. Mi traducción de la Poesía completa de Cavafis en Pre-Textos:

http://www.pre-textos.com/prensa/?tag=poes%EDa-completa-cavafis


***

ΑΠΟΛΕΙΠΕΙΝ Ο ΘΕΟΣ AΝΤΩΝΙΟΝ


Σαν έξαφνα, ώρα μεσάνυχτ’, ακουσθεί
αόρατος θίασος να περνά
με μουσικές εξαίσιες, με φωνές—
την τύχη σου που ενδίδει πια, τα έργα σου
που απέτυχαν, τα σχέδια της ζωής σου
που βγήκαν όλα πλάνες, μη ανωφέλετα θρηνήσεις.
Σαν έτοιμος από καιρό, σα θαρραλέος,
αποχαιρέτα την, την Aλεξάνδρεια που φεύγει.
Προ πάντων να μη γελασθείς, μην πεις πως ήταν
ένα όνειρο, πως απατήθηκεν η ακοή σου·
μάταιες ελπίδες τέτοιες μην καταδεχθείς.
Σαν έτοιμος από καιρό, σα θαρραλέος,
σαν που ταιριάζει σε που αξιώθηκες μια τέτοια πόλι,
πλησίασε σταθερά προς το παράθυρο,
κι άκουσε με συγκίνησιν, αλλ’ όχι
με των δειλών τα παρακάλια και παράπονα,
ως τελευταία απόλαυσι τους ήχους,
τα εξαίσια όργανα του μυστικού θιάσου,
κι αποχαιρέτα την, την Aλεξάνδρεια που χάνεις.

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martes, 5 de marzo de 2013

En Clarín (103)


En el último número (enero y febrero) de la benemérita (y ya centenaria) Clarín, tengo el honor y el placer de colaborar con mi traducción de un largo poema en prosa de Cavafis, titulado Los barcos. El texto va acompañado de su versión "original" en griego, y precedido de una breve nota de introducción.

domingo, 6 de enero de 2013

Teoría y alegato de la mujer dormida

(Este texto se publicó por primera vez en la web de DVD Ediciones, en el verano de 2008)


 Entre Segovia y Cercedilla se alza un célebre y muy esmerado macizo de montañas que aquí llaman «la mujer muerta». No se advierte desde el pueblo. Hay que subir. Yo lo vi por primera vez siendo muy niño, cuando ni siquiera sospechaba que acabaría viviendo en Cercedilla, en uno de aquellos viajes dominicales, madrileños y pequeño burgueses en el curiosísimo ferrocarril del Guadarrama, que es un tren de juguete para adultos. Recuerdo a aquellos mismos adultos, viajeros del mismo vagón, repetir insistentemente : «Mirad, la mujer muerta». Y yo, que era un niño muy impresionable, me alarmé bastante. Pero también era un niño muy curioso, y no dejaba de buscar a mi alrededor con un placer de vértigo. ¿Quién sería aquella extraña señora, que estaba muerta?  Todos miraban por las ventanillas, y yo imité, y cuando reparé en el perfil que dibujaban las montañas ninguno de esos adultos tuvo que explicarme nada.

La mujer muerta, sí. Luego la vi muchas veces, pero nunca con aquellos ojos y con aquella luz. Supongo que la memoria no deja de levantar sus quimeras, y no sé si aquel leve fulgor sonrosado que embozaba esas montañas sólo forma parte de mi deseo. Pero lo cierto es que la primera imagen fue irrepetible. Porque, entre otras cosas, me concedió una certeza que nunca me ha abandonado: la lejana melancolía que puede llegar a conformar el cuerpo de una mujer y que, de hecho, lo conforma y lo sostiene en un leve equilibrio contra la nada. Pegué mi cara al cristal como queriendo olerla y tocarla, pero el tren de juguete entró temerariamente en una curva y ella se fue alejando, lenta.

La naturaleza pone los lugares y nosotros los símbolos. Tal vez sea ésa una explicación para lo que llaman pareidolia, la tendencia de la mente humana a crear formas humanas uniendo una serie de elementos aleatorios, en un paisaje, en una cortina, en una nube, etc. Me parece muy humana la pareidolia, sí, y me gusta muchísimo que tal debilidad lleve un nombre tan evocador y tan griego. La naturaleza, por supuesto, nunca quiere decirnos nada. Es un exceso de romanticismo pretender lo contrario. Pero nosotros siempre estaremos gravemente aquejados de símbolos. Uno de ellos puede ser la silueta de una mujer tendida de cara al cielo, con la cabellera desperdigada y la doble pendiente de sus pechos.

Tendida. Pero, ¿muerta?  Uno puede pensar que aquí en el Guadarrama lo llevamos todo por lo tremendo. Pero buscando en Internet para llenar mis severas carencias montañeras, he descubierto que hay otros macizos de montañas por ahí que inducen a una semejante pareidolia y que llevan el mismo nombre. Todas, inevitablemente, muertas.

Es probable que mi humilde equipaje de símbolos no tienda demasiado al tremendismo serrano, porque a mí siempre me ha parecido que el perfil de esas montañas representan, más bien, una mujer que duerme, tendida sobre su espalda. «Mucho sueño para un adulto», podríamos pensar, citando al gran y escéptico Miguel Gila. Pero yo siempre la he tenido, salvo en algún momento oscuro, por «la mujer dormida», y espero contar con más gestos de adhesión para cambiarle el nombre.

Me gusta que en algún lugar de estas sierras, entre Segovia y Cercedilla, insista en su perpetua siesta, con esa inmensidad inalcanzable y tan propia de las mujeres dormidas. No la despiertan ni las confusas, profanas y verbeneras noches de Cercedilla en verano, con sus orquestas de charanga y sus hormonas goliardescas. A ella no, nunca, pero a mí desde luego, me crispan los nervios. Y pensar en disparar a alguien por no poder dormir o querer tener una conversación insomne al menos, me hace recordar muy gratamente a Juan Ramón Jiménez, que sabía muy bien lo rara que se pone una mujer dormida. Lo decía en estos versos que aquí me apetece mucho recordar:

Cuando, dormida tú, me echo en tu alma
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo. Me parece
que legiones de ángeles,
en caballos celestes
—como cuando, en la alta
noche escuchamos, sin aliento
y el oído en la tierra,
trotes distantes que no llegan nunca—,
que legiones de ángeles,
vienen por ti, de lejos
—como los Reyes Magos
al nacimiento eterno
de nuestro amor—,
vienen por ti, de lejos,
a traerme, en tu ensueño,
el secreto del centro
del cielo.


ESTRAMBOTE: Muerta, dormida... También hay una tercera posibilidad, y es que tan sólo esté pensando y pensando con los ojos cerrados. Igual, hasta se ríe con lo que escucha. Es probable que algún día se levante. Ese día no será el fin del mundo, pero será un día, desde luego, digno de ver.


La Mujer muerta desde Segovia (foto: Wikipedia)

lunes, 31 de diciembre de 2012

Año nuevo



La última entrada del 2012, o la primera del 2013, según se mire, apresurada y telegráfica. El nuevo año se parece mucho a un traje que aún no nos hemos probado. Pero la talla es única y en la rígidas sastrerías del tiempo no se admiten devoluciones. No nos queda otra que usar ese traje, convivir con él y amoldarlo a nosotros día a día. Tampoco sabemos el color que tiene. Probablemente tendrá muchos, y algunos incluso ni los sospechamos. No ignoramos, en todo caso, que, últimamente, hay un gris de fondo que no acaba de dejarnos, un gris sombrío y plano. Es el color de la oficina siniestra o del casino sórdido en que unos cuantos ladrones, los de siempre, quieren convertir el mundo o nuestra vida. Mejor pensar ahora en cosas más gratas. Por mi parte, y aprovechando que este nuevo año la espléndida editorial Vaso Roto publicará mi traducción del libro de María Polydouri Los trinos que se extinguen, por primera vez traducido al español, les dejo con una foto apenas conocida de la gran poeta de Kalamata. Está tomada en el sanatorio de Sotiría (Atenas), donde pasó, ya enferma de tuberculosis, el último tramo de su corta vida. Curiosamente, es la única foto de las pocas que se conservan de ella donde se la ve sonreír. Y con la sonrisa de María Polydouri (una bella sonrisa) os dejo a todos los que visitáis estas diosas y estas nubes mis mejores deseos para este nuevo año que tendremos que vestir. Que los colores del traje sean muchos y variados, y que el gris nunca domine.

lunes, 2 de julio de 2012

Cantigas y Barcelona




De regreso de Barcelona, donde estuve presentando Cantigas y Cárceles (Siltolá) entre calores y tormentas. Una vez más (y van...) no puedo sino volver a declarar con carácter de urgencia la tremenda fortuna de amigos que un servidor tiene en esa ciudad. En el Espai Bohémia de Fernando Clemot, junto a Agustín Calvo Galán (lujo de presentador) allí estaban, sin ir más lejos, Juan Vico, Susana Pozo, Álex Chico, Núria Cejudo, Iván Humanes, el pianista, Laia López, Efi Cubero, Joan de la Vega, Ginés Cutillas... Y también Eduardo Moga y Sergio Gaspar con su mujer María Fortuny. Gracias a todos.



Más fotos, en el blog del Espai Bohémia:

http://tascabohemia.blogspot.com.es/2012/07/presentacion-de-cantigas-y-carceles.html

jueves, 28 de junio de 2012

Páginas de DVD

Decía Stanley Morison que el tipógrafo ha de ser expresión del autor y no de sí mismo. De los muchos trabajos de composición tipográfica que un servidor realizó para DVD Ediciones siempre recuerdo las largas conversaciones mantenidas con los autores, para intentar establecer ese siempre difícil límite entre el final de la poesía y el comienzo de la tipografía, o viceversa. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, el interminable intercambio de correos con Juan Andrés García Román, incurables nictálopes ambos, para ir construyendo poco a poco su "Fósforo astillado". Hace ya unos días, dejé en el hermano pequeño de este blog unos pocos testimonios de esas horas felices de trabajo:

lunes, 18 de junio de 2012

Julio César Galán escribe sobre Tránsito

La revista-blog Encuentros de lecturas, de Santos Domínguez, publicó hace poco una extensa y generosa reseña de mi libro Tránsito (DVD Ediciones), firmada por el poeta Julio César Galán. Con todo mi agradecimiento, dejo aquí el enlace:

http://encuentrosconlasletras.blogspot.com.es/2012/06/transito.html

viernes, 15 de junio de 2012

En griego | Στα ελληνικά

La poeta y traductora griega Ati Solerti viene realizando desde hace tiempo una antología de la poesía española contemporánea, que se va publicando por partes en la revista de literatura on line Vakxicon. El trabajo de Ati Solerti, alentado por el también poeta y traductor (y helenista) español Mario Domínguez Parra, es encomiable y magnífico, propio de una estupenda poeta, y (ni que decir tiene) cargado de una gran generosidad. Pues bien, hoy ha sido publicada la segunda parte de esta antología, y un servidor tiene el gran honor de que tres poemas suyos hayan sido incluidos en ella. Los que bien me conocen entenderán que, de todas las lenguas posibles, ninguna como la inmortal lengua griega me produce tanta alegría. Voy en este viaje muy bien acompañado por Julieta Valero, Marta Agudo, Ramiro Rosón, Carlos-Javier Morales, José María Castrillón, Jorge Plaza, Yaiza Martínez, Amílcar Martín Pérez y Déborah Antón.

Dejo aquí en enlace: http://www.vakxikon.gr/content/view/1239/5788/lang,el/

Mis tres poemas escogidos para la traducción fueron "Pupitre" (de Tránsito, DVD Ediciones), "En romance" (de Cantigas y cárceles, Isla de Siltolá) y el inédito "Noches áticas".

Les dejo aquí uno de esos tres poemas. "En romance" casi acaba "Cantigas y cárceles". El título que le ha dado Ati Solerti es, a mi juicio, un feliz hallazgo: "Asmatikó" ("lo relativo al canto"). En traducción se suele hablar de "original" y "versión", pero en traducción de poesía esos términos siempre son impropios. Aquí, "Asmatikó" y "En romance" se miran como en un espejo incesante.

***


ΑΣΜΑΤΙΚΟ

Αυτές οι αργές λέξεις κάτι έχουν
από αργό ήλιο που τα απογεύματα τα τελευταία
του σεπτέμβρη διαλύεται στο ασήμι.
Είναι το πορφυρό μυστήριο του οίνου
που σαν ένα παιδί ξαναγεννιέται στο πατητήρι
με θορυβώδη φωνή και μάτια ηλικιωμένου.
Αυτές οι λέξεις έρχονται στα χείλη
όπως στην άκρη μιας πισίνας η σελήνη
συναισθηματική, αρχαία, αυστηρή και ευγενής.
Είναι η βρεγμένη γη, ο αγνός άνεμος
που πλέκει μάγια ανάμεσα στα πουρνάρια˙
ο χάλυβας μετριασμένος από θάρρος˙
ο βασιλιάς και ο επαίτης, που, στη μεγάλη ώρα,
ξέρουν να βλέπουν μέσα τους σαν ένας καθρέφτης
του αιώνιου ανθρώπου που στη σιωπή πεθαίνει.
Και είναι η ακρόπολη, και είναι το μάρμαρο
που διατηρεί μάχες και καταδίκες,
απ’ τη φαυλότητα των ημερών πάντα ασφαλείς.
Αυτές οι αργές λέξεις είναι οι γονείς
που μας κληροδότησαν ναούς, παλιά ενδύματα
και μια ιστορία διδαγμένη στις σοφίτες.
Κι είναι τα σύννεφα επίσης χωρίς ιστορία
που οικοδομεί την έρημο μες στην αδυναμία
όπου μονάχα η πίστη κρατά σε αναμονή
το μετάξι, με το βάρος του θανάτου.

Πιο πέρα από τις άγονες γραμματικές,
πιο πέρα από τα ψυχρά ράφια,
πιο πέρα από των χρόνων τα φύλλα,
και πιο πέρα από τη λογοτεχνία,
αυτές οι αργές λέξεις είναι το δικό μου αίμα,
και καίνε σ’ αυτές μέσα πολλές ζωές μαζί,
πολλά μάτια που κοιτάζουν εκ του χρόνου,
άμα τις κάνω απ’ τις αβύσσους τους να γυρίσουν
στο αυτί για να σου μιλήσουν. Αυτές οι λέξεις
είναι το σώμα μου που θρύψαλα απ’ την άμμο έχει γίνει,
η καρδιά μου από την τρικυμία μεταφερμένη,
η ψυχή μου μέσα στο κοχύλι μαζεμένη.

(Από το βιβλίο Άσματα και φυλακές, Isla de Siltolá 2011)

Μετάφραση: Άτη Σολέρτη
Traducción: Ati Solerti.


miércoles, 13 de junio de 2012

sin título

Escribo unas líneas improvisadas, para contar una historia que sólo he contado en privado, a unos pocos amigos. Creo que un día como hoy, un día triste de un triste mes de junio, es buen día para contarla a todos los que visitáis este humilde blog. Es muy simple y acaba pronto. Veréis. En algún lugar de la década de los 90 un servidor abandonó su doctorado (por razones que no vienen al caso) y comenzó a vagar como un Ulises cualquiera. Tras muchas zozobras, acabé trabajando haciendo pizzas en un restaurante italiano. Una época de mi vida de la que no me arrepiento en absoluto. Es más: mejoré considerablemente mis habilidades culinarias. Cuando abandoné mi doctorado, la única riqueza que me acompañaba era una pobre traducción de la poesía de Safo en la que había invertido unos cuantos años de mi vida, algún enamoramiento inútil y un sinfín de insomnios. Mi querido profesor de griego, Jesús de la Villa, me animó una y otra vez a que la moviera por editoriales, a pesar de que yo no tenía aval alguno ni currículum que me acompañase. Y la moví por editoriales, hasta que la fe fue mermando poco a poco.  Aún hoy estoy esperando que alguna de esas editoriales me conteste. Salvo una. Lo recuerdo muy bien. Era una tarde del día de Nochebuena. Yo venía de hacer pizzas y me dirigía a mi casa en Cercedilla, a celebrar la Nochebuena con mi madre. Me sentía "acabado, solo y pobre", como en el soneto de Borges. Y me sonó el móvil. Era Sergio Gaspar, director de DVD Ediciones, que me llamaba interesándose por aquella traducción de Safo. Aun hoy, si pienso en aquella nochebuena, me vuelve la alegría. Aún en esta noche triste. Eso es todo lo que quería contaros ahora.

miércoles, 6 de junio de 2012

Ray Bradbury y Marte

"¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me llenen de terror y de soledad?"

He vuelto a estas líneas del prólogo que Borges escribiera para Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, nada más enterarme de la muerte de aquel hombre de Illinois, a los 91 años. El maestro Bradbury, un grande, a pesar de lo injustamente que se le suele encasillar dentro de la ciencia ficción, ese género que hizo pedazos a golpe de simple poesía. Recomiendo, a quien nunca lo haya leído, su País de octubre, su Hombre ilustrado, su Farenheit 451. Pero, sobre todo, sobre todo, sus Crónicas marcianas. Borges, como casi siempre, no se equivocaba. Nunca la colonización de un planeta resultó tan definitivamente melancólica. Aquí dejo copiado uno de sus capítulos, en la traducción de Francisco Abelenda.

***


LOS COLONOS
(Agosto de 2001)

Los hombres de la Tierra llegaron a Marte.

Llegaron porque tenían miedo o porque no lo tenían, porque eran felices o desdichados, porque se sentían como los Peregrinos, o porque no se sentían como los Peregrinos. Cada uno de ellos tenía una razón diferente. Abandonaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas; venían para encontrar algo, dejar algo o conseguir algo; para desenterrar algo, enterrar algo o alejarse de algo. Venían con sueños ridículos, con sueños nobles o sin sueños. El dedo del gobierno señalaba desde letreros a cuatro colores, en innumerables ciudades: HAY TRABAJO PARA USTED EN EL CIELO. ¡VISITE MARTE! Y los hombres se lanzaban al espacio. Al principio sólo unos pocos, unas docenas, porque casi todos se sentían enfermos aun antes que el cohete dejara la Tierra. Y a esta enfermedad la llamaban la soledad, porque cuando uno ve que su casa se reduce hasta tener el tamaño de un puño, de una nuez, de una cabeza de alfiler, y luego desaparece detrás de una estela de fuego, uno siente que nunca ha nacido, que no hay ciudades, que uno no está en ninguna parte, y sólo hay espacio alrededor, sin nada familiar, sólo otros hombres extraños. Y cuando los estados de Illinois, lowa, Missouri o Montana desaparecen en un mar de nubes, y más aún, cuando los Estados Unidos son sólo una isla envuelta en nieblas y todo el planeta parece una pelota embarrada lanzada a lo lejos, entonces uno se siente verdaderamente solo, errando por las llanuras del espacio, en busca de un mundo que es imposible imaginar.
No era raro, por lo tanto, que los primeros hombres fueran pocos. Crecieron y crecieron en número hasta superar a los hombres que ya se encontraban en Marte. Los números eran alentadores.
Pero los primeros solitarios no tuvieron ese consuelo.

(Ray Bradbury, Crónicas marcianas, trad. de F. Abelenda, Minotauro)